Marcel Thezá es investigador del Centro de Investigación Sociedad y Políticas Públicas de la Universidad de Los Lagos (Chile). Es especialista en políticas públicas, y en investigación académica en los ámbitos de la filosofía política y la ciencia política. Es licenciado en Filosofía de la Universidad Católica de Valparaíso (Chile) y doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Lovaina.
En Chile, durante los últimos meses, el rescate del término “republicano” o de “lo republicano” ha servido insistentemente al propósito de anteponer, tanto en el plano educacional como también en el de la política, una aún imprecisa aspiración de un modelo distinto al modelo liberal y economicista que tan fuertemente ha inspirado el sistema de educación chileno, y gran parte de la política pública, desde hace más de 30 años (la exigencia de la gratuidad y el fin del lucro en la educación superior van en esa dirección).
Resulta casi asombroso que en un país que se había habituado a los términos y a la nomenclatura propia de un sistema liberal (consumidor, cliente, individuo, decisiones racionales, etc.), se evoque un término que muchos hubiésemos pensado prácticamente olvidado en el lenguaje de personas y de actores, tanto sociales como institucionales, e independiente de su ubicación en el espectro político.
Ahora bien, es totalmente razonable que en ciertos momentos la sociedad acuda a aquellas referencias que respondan a las exigencias de la situación. Podemos afirmar que hoy en día pareciese que la situación chilena -un ciudadano abrumado frente a la irracionalidad y arbitrariedad de un mercado insaciable y de un sistema público debilitado- lo justifica plenamente. Este redescubrimiento del republicanismo es bastante relevante a lo menos por dos importantes motivos:
*Primer motivo, al hacer referencia a lo republicano no necesariamente se hace referencia a un modelo definido y definitivo (acordar un modelo de desarrollo preciso debiese ser el próximo desafío de la sociedad chilena), sino más bien a una idea de sociedad que sería diferente a la que tenemos hoy en Chile. Ese conjunto de ideas forman lo que habitualmente llamamos un valor y cada valor se manifiesta en un “objeto de aprecio” o de “estima”, que en este caso pareciese ser “lo público”.
Concretamente, no debiésemos ser sólo republicanos para exigir derechos, sino también para comenzar a reflexionar sobre nuestras obligaciones con el país.
En políticas públicas esto es precisamente el orden lógico: pensar en los valores de referencia y luego en cómo esto se traduce en políticas específicas. Siempre es razonable comenzar por construir el andamiaje cultural que dé legitimidad a lo que el Estado realiza. Esta legitimidad está dada en los sistemas democráticos por la búsqueda de consensos y de acuerdos amplios. No fueron precisamente estos consensos los que persiguió el legado dictatorial que la sociedad chilena hoy más que nunca lamenta.
*Segundo motivo, al apelar a lo republicano adscribimos a una visión de igualdad que es más que igualdad jurídica, es igualdad en las oportunidades efectivas, es igualdad de resultados. Esta renovada convicción debiese terminar con la reflexión frívola que alentó políticas cuyo eje ha sido la búsqueda de una equidad aún más imprecisa de la cual además nadie se hacía responsable.
Sin embargo, los valores republicanos, si efectivamente decidimos tomarlos en serio, debiesen llevarnos también hacia otro tipo de comprensiones de la sociedad que brinden plena lógica al discurso que se ha estado formulando en los últimos meses en Chile. Concretamente, no debiésemos ser sólo republicanos para exigir derechos, sino también para comenzar a reflexionar sobre nuestras obligaciones con el país. Es en este marco que no se pueden eludir a lo menos dos temas que hoy son pertinentes:
*La relación entre los intereses privados y públicos: apelar a lo republicano implica verdaderamente hacernos cargo -y de manera activa- de lo público, implica asumir compromisos. En este marco desde ya es preciso discutir qué tipo de responsabilidad social tendrán los jóvenes que recibirán educación superior gratuita (recordemos que en ciertas áreas, como la salud, Chile tiene grandes dificultades para garantizar presencia de profesionales en el sistema público y en zonas y localidades lejanas a las capitales regionales). Podríamos preguntarnos también qué tan republicano es exigir voluntariedad en el proceso de elección de autoridades, cuando el voto es, por su naturaleza, el símbolo de un acto fundamental y fundacional de la democracia que, por lo tanto, debiese ser obligatorio. Aquí tenemos a lo menos algunas interrogantes que habrá que saber resolver.
*El valor de las instituciones y el Estado: apelar a lo republicano implica cuidar las instituciones y valorar el rol del Estado. Los ciudadanos deben ser críticos de la ineficiencia y también de la insensibilidad de las autoridades. La insatisfacción debe manifestarse y expresarse con claridad y con la fuerza necesaria para que ella provoque efectos políticos en el sistema institucional, pero no debe terminar destruyendo el sistema de instituciones. Cuando eso sucede el resultado es más negativo aún: populismo y diversos tipos de autoritarismo.
El republicanismo es en sí respeto por las instituciones que ha construido y reproche cuando ellas no funcionan.
Como vemos, el republicanismo nos permite apoyarnos en un conjunto de valores, pero también nos obliga a pensar de manera distinta nuestra relación con la comunidad. Hoy éste es un desafío fundamental de la sociedad chilena.
que triste para chile, que estos son sus intelectuales que guiarán a su país en el futuro próximo. señor, está ud tan absolutamente extraviado, que produce una risueña tristesa.
Resulta sintomática la pobre ortografía del autor del comentario anterior.
como todo lo que no se usa con frecuencia, se olvida, pero ´risueña´ está bien escrito, jajaja... pero sigo pensando.."que triste para chile, que..."
Excelente Sr.Thezá su opinión, la igualdad que se busca es vaga, tenemos que acordar la sociedad que queremos, diferente a todo lo que hemos tenido. En la Unidad Popular se destruyó el sistema institucional lo que nos llevó al regimen dictatorial posterior. Y como ud. dice no sólo hay que pensar en derechos, sino también en los deberes para con nuestro país.
"..es igualdad en las oportunidades efectivas, es igualdad de resultados..." // que ingenuidad de jovencito, y hay quienes lo aplauden. chile habra llegado a su techo?
No se trata de ingenuidad estimad@s, es sólo un análisis desde la ciencia política de lo que ocurre cuando se apela a ciertos conceptos políticos que tienen una historia. Es sólo querer dejar claro como se da un cierto orden a nivel de discurso, el que obviamente los políticos no cumplen. Ahora, ¿con qué fin poner la discusión en términos de Chile (o el país que sea) habrá llegado a su techo? ¿techo de qué? ¿techo en qué? ¿comparado con quién? me parece simplemente de niños (por cierto ingenuo) apelar a un sentimiento nacionalista o competitivo entre países sin ningún fundamento ni ningún enfoque, más aún cuando la idea es compartir las experiencias entre países vecinos para justamente enriquecer el vecindario. PD: Qué lástima por este señor que tilda tan fácilmente de "extraviado" al autor de la columna y no tiene ningún cuidado por su propia manera de expresarse... es obvio que habla desde la ignorancia.
06 uno del foro. las apreciaciones que manifiesto, son la expresión de la visión que me formo de chile. producto no sólo de las ideas que manifesta el columnista, sino de la situación social que vive chile, y lo preocupante que los jóvenes chilenos, el futuro, demuestren una candidez que suponíamos superada, en sus conceptos y percepciones. que a uno lo hacen pensar sobre el horizonte de un país líder en la región, y que ahora manifiesta una confusión profunda en sus ideas y una terquedad que raya en la obstinación. la juventud es el futuro y esa juventud está muy confundida en chile, entonces mi pregunta tiene validez, hacia donde se dirige chile? o ya llegó el momento de parar? no tome a mal mi preocupación, es genuina y con buen ánimo. comparto su pensamiento de buscar enriquecer el vecindario. ahora, sus calificativos se los dejo pasar, porque talvés son producto del nervio expuesto que pude haber tocado, no fue la intención.
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