Está preparada Corea del Norte para una sexta detonación: Sí. Está preparado el sistema internacional y en especial Asia para reaccionar: No. La tensión en la región sigue subiendo y las acciones de los actores involucrados solo han hecho del actual momento uno de mayor complejidad. Así lo demuestra el ejercicio fallido del último lanzamiento de un misil norcoreano.

Corea del Norte ha avanzado en su programa nuclear desde comienzos de la década de los 50 y su programa de misiles desde mediados de la década de los 60. Ambos programas han alcanzado etapas avanzadas de desarrollo tecnológico y con ello se han transformado en un verdadero peligro para la estabilidad regional y la paz mundial.

Corea del Norte ha avanzado en su programa nuclear desde comienzos de la década de los 50 y su programa de misiles desde mediados de la década de los 60. Ambos programas han alcanzado etapas avanzadas de desarrollo tecnológico y con ello se han transformado en un verdadero peligro para la estabilidad regional y la paz mundial.

En el primero de los programas, Corea del Norte está –según los análisis internacionales, solo a un paso de alcanzar lo que se conoce como el paso decisivo o último nivel: la miniaturización de la tecnología nuclear. En otras palabras de equipar un “vector” (misil) con una cabeza nuclear para ser transportada; situación que pone en serio riesgo el equilibrio regional. En el segundo de sus programas, el de misiles, los avances han sido preocupantes también. Desde que accedió al diseño del Scud soviético de medidos de los 60s, Corea del Norte ha desarrollado misiles que han ido acompañando su programa nuclear. Primero el Nodong definido de corto alcance, a misiles de mediado y hoy de largo alcance. Hoy Corea del Norte trabaja en el Taepodong 2 y 3 que –como misiles intercontinentales, podrían darle una capacidad de que solo la poseen los países con avanzados sistemas de misiles. Esto significa un rango que va desde los 7 mil a los 10 mil kilómetros.

Los actores del sistema internacional, en especial los Estados a través de resoluciones condenatorias tomadas en el contexto de la ONU, han tratado de contener los programas nucleares y de misiles. Por ejemplo, la ONU ha logrado evacuar 6 resoluciones condenando a Corea del Norte: 825, 1695, 1718, 1874, 2087 y 2094. En todas estás las condenas han ido en aumento, pero ninguna ha logrado detener los programa nucleares y de misiles. A este respecto, primero existió una velada crítica al rol de China y hoy, con la llegada al poder de Donald Trump, una abierta crítica a este país. Efectivamente, cuestión que aún y a pesar de la medida anunciada por Beijing de no comprar carbón a Corea del Norte, no es claro que llegue a estar totalmente alineada con Washington. Incluso, es altamente poco probable que esto ocurra en su totalidad. Esto, en especial, luego de la advertencia que el Ministro de Relaciones Exteriores de China, Sr. Wang Yi, hiciera al sostener que quien inicie un conflicto militar en la península de corea “tendrá que asumir una responsabilidad histórica y pagar el precio”.

Los problemas generados por Corea del Norte apuntan a tres cuestiones fundamentales: (1) Corea del Norte –al alcanzar la condición de actor con energía nuclear con objetivos militares, ya ha pasado la “línea roja” que desde la negociación del Tratado de No-Proliferación de 1995, ningún otro Estado podría traspasar; (2) el que el la sociedad internacional no ha logrado re-incorporar a Corea del Norte en una lógica de comunidad y (3) el que bajo una lógica de sistema internacional, no hay claridad y una única posición en que la acción militar sea la mejor alternativa para detener a Corea del Norte.

En este último enfoque, lo cual hace la solución más compleja, estarían China, Rusia e incluso Corea del Sur. Desde esta perspectiva, no caben dudas que la Cuestión Nuclear de Corea del Norte requiere de una alternativa multilateral y donde la respuesta militar puede tener serios e inesperados resultados para la región y el mundo.