Educación ejecutiva española: bases fundamentadas en el sistema estadounidense

Latinoamérica, España

Las universidades cumplen una función social y la educación es un bien común. Puede ser prestado por instituciones públicas y también privadas, y por la experiencia que tenemos, el modelo estadounidense es quizá la referencia mundial en términos de calidad, output, investigación y visibilidad.

Santiago Iñiguez, presidente del IE Business School, conversó con AméricaEconomía acerca de los desafíos de las escuelas de negocios en un momento delicado.

  • Lun, 10/24/2011 - 10:37

En el marco del seminario “Reinventando la Educación superior: el rol de la universidad en una sociedad Global”, organizado por el IE en Madrid, Santiago Iñiguez, presidente de este plantel español, conversó con AméricaEconomía acerca de los desafíos de las escuelas de negocios en un momento delicado.

 -En América Latina, en EEUU y también en Europa los ciudadanos están descontentos con las élites. ¿Cuál cree usted que es el rol de las universidades de cara a esta situación? 

-Hemos vivido muchos modelos de utopía y creo que el pensamiento utópico es bueno porque nos permite cambiar la realidad. Pero sabemos, después de muchos siglos de historia, que las utopías son irrealizables. Y también que el elitismo es algo inevitable. 

Yo defiendo un modelo de profesor que en vez de gurú es un canguro. El que salta del mundo de la investigación de la docencia y la enseñanza, y de ahí al mundo profesional.

Dicho esto, las universidades cumplen una función social y la educación es un bien común. Pero siendo así, puede ser prestado por instituciones públicas y también privadas, y por la experiencia que tenemos el modelo estadounidense es quizá la referencia mundial en términos de calidad, de output, de investigación y de visibilidad. 

Esta referencia nos lleva a pensar que un modelo mixto de universidades públicas y privadas es el mejor, el más equilibrado. El objetivo tradicional de las universidades ha sido tender puentes entre el mundo de la generación de conocimientos y el mundo profesional, que hace aplicación de este conocimiento. 

Esa es la función básica de la universidad. Generar nuevas ideas, conceptos, modelos, productos, y servir al mundo real  para resolver las necesidades sociales. El segundo objetivo es preparar a la población adulta para mejorar sus calificaciones y poder entrar así al mercado laboral o poder actualizar sus credenciales y habilidades. 

 -En el concierto de las escuelas de negocios, las escuelas españolas han logrado tener un lugar destacado en el concierto mundial de la educación superior. ¿Cuál es el secreto?

-Yo creo que tiene que ver con que las tres escuelas españolas más importantes han tenido vocación internacional desde el principio. En el caso del IE, en el MBA tenemos un 95% de alumnos internacionales. Hemos formado los cuadros directivos de las multinacionales españolas que luego desarrollaron negocios en América Latina y en el resto de Europa. Y hemos sido, hablando también en el caso de mi escuela, muy innovadoras. 

Cada vez va a haber más competencia, ya no hay sólo escuelas de EE.UU. o de Europa; el centro de gravedad se está desplazando hacia otros continentes, por ejemplo Asia. Cada vez vemos más escuelas o universidades de China o de India en mejores posiciones. Lo mismo sucederá con países que se convertirán dentro de poco en Brics, como Indonesia. 

Yo creo de todas formas que vivimos la década de América Latina, y si los mecanismos legales y políticos son propicios, veremos una serie de instituciones educativas de América Latina ocupar mejores posiciones en los próximos años.

 -¿Cuál es el perfil del profesional que buscan formar?

-Nosotros hemos creado una universidad cuyo pilar es la enseñanza de business management. Pensamos que detrás de cualquier buena práctica profesional hay buena gerencia, buen management. Y eso lo queremos trasladar a todas las profesiones, desde la arquitectura a la biología. 

Por ejemplo, cuando creamos la escuela de arquitectura, yo me reuní con arquitectos prestigiosos como Norman Foster, y me decía él: “Hay que sacrificar algunas vacas sagradas de la arquitectura”, como por ejemplo, la noción de que diseño y business son incompatibles. 

Estamos acostumbrados a los "star architects" que rebasan sus presupuestos varias veces. O no cumplen con sus proyectos a tiempo. Y tenemos que aprender que un buen proyecto es el que se cumple en tiempo y en presupuesto. 

El mejor biólogo quizá no es sólo el que tiene el mejor descubrimiento sino el que sabe trasladarlo al mercado. El mejor psicólogo no es el que trata las patologías que afectan al 5% de la población, sino que aquellos que también pueden hacer que gran parte de la población sea feliz, que es el movimiento "positive psychology" de hoy. 

De esta manera, el management está detrás de cualquier práctica profesional del éxito. Lo que se enseña en una escuela de negocios se puede trasladar al currículum de todo profesional. Voy más lejos: creo que en el management se debiera enseñar en la escuela. Porque una persona con una buena formación de management tiene mejor self-governance. Manejas mejor tu vida, eres más equilibrado, diriges mejor tu familia y tu trabajo. 

Es como el diseño, nos damos cuenta de que las cosas están mal diseñadas cuando nos hacen daño, o cuando nos son incómodas, en cambio las cosas bien diseñadas no te das cuenta. Cuando algo está bien gerenciado, no nos damos cuenta. En mi último libro, The learning curve, presento la tesis de que en la crisis actual necesitamos más emprendedores y mejores directivos. 

 -La nueva generación de estudiante es singular en términos de su visión del mundo. ¿Habrá llegado la hora de repensar la universidad medieval, lectiva, autoritaria y buscar otros modelos?

-Yo defiendo un modelo de profesor que en vez de gurú es un canguro. El profesor que salta del mundo de la investigación al mundo de la docencia y de la enseñanza, y de ahí al mundo profesional. 

Este profesor es más un catalizador del conocimiento que el tradicional maestro. De hecho, comparo en el libro el modelo contemporáneo de profesor con el antiguo: estamos acostumbrados a que el profesor tenga un pedigrí académico y, por tanto, si enseña en finanzas queremos que tenga un doctorado en finanzas, se relacione con los profesores de finanzas, publique en los journals de finanzas, etc. 

Este modelo ha conducido, en los últimos dos siglos, a una especialización extrema. Es el modelo de la universidad Humboldt, en Alemania, que es el que ha inspirado todas las universidades modernas, la especialización por escuelas y departamentos.

En la actualidad tenemos un sistema mucho más abierto, donde la innovación está en la frontera entre dos áreas. La innovación en finanzas hoy, consiste en entender por qué los mercados se comportan de manera tan incomprensible ante una noticia económica, y por eso existe un área en las escuelas de negocios que se llama "behavioural economics". 

Todo el conocimiento nuevo se va a generar en las fronteras entre las disciplinas y, por lo tanto, el modelo de profesor que vamos a ver en el futuro es más el de catalizador del proceso de enseñanza, un buen comunicador, un descubridor de las ideas, un inspirador de sus alumnos, y no el maestro que dicta unas sesiones. Eso ya pertenece al pasado. 

autor

Carlos Tromben

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