¿Qué pasaría si el izquierdista Jean-Luc Mélenchon decidiese apoyar al socialista Benoit Hamon? Las encuestas actuales apuntan a que tal alianza en el margen izquierdo de la política francesa podría tener un potencial del 26%. Más incluso que los conservadores con su candidato Francois Fillon, y aún más que el preferido de los medios, Emmanuel Macron, aunque este haya ganado un gran aliado en el centro con Francois Bayrou.

En tal caso, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el 7 de mayo, se enfrentarían Marine Le Pen y el socialista Benoit Hamon. Los programas económicos de ambos candidatos se apartan de la realidad francesa y europea. ¿Volver a una Francia fuerte? Así seguro que no. Para los electores sería como elegir entre la peste y el cólera. Y Le Pen tendría una buena oportunidad de ganar esa segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Un resultado de infarto y un escenario horrible probablemente se pueda evitar gracias a Melénchonr. Como soldado de la vieja guardia es tan testarudo como izquierdista. Y la cooperación no es su mayor fuerza.

Así, Emmanuel Macron se sitúa el primero de la lista. A sus 39 años no podrá conseguir todo lo que sus seguidores esperan de él. Si pretende ser el Obama francés, como algunos esperan, será el Obama de los últimos años y no el mesías de la campaña de 2008.

Sin alternativa a Macron

Por lo tanto, los franceses deberían conseguir llevar a las elecciones presidenciales un candidato apto para socialistas y conservadores. Quizás haya que cerrar los ojos y taparse la nariz, pero no se debería oponer demasiada resistencia. Esto descartaría a Hamon y, de facto, también a Fillon. El candidato republicano ha recuperado algo de terreno en las encuestas, pero los escándalos sobre los trabajos de su esposa siguen siendo injustificables y así lo consideran también muchos de los electores.

Así, Emmanuel Macron se sitúa el primero de la lista. A sus 39 años no podrá conseguir todo lo que sus seguidores esperan de él. Si pretende ser el Obama francés, como algunos esperan, será el Obama de los últimos años y no el mesías de la campaña de 2008. Pese a divisar ciertas luces entre la niebla, Macron no podrá representar el anhelado deshielo del sistema político francés. Servirá vino nuevo en odres viejos, adornados por el nombre de su nuevo movimiento "En Marche”. Pero la realidad es que Macron se licenció en la escuela de elite de ENA, fue ministro del desastroso gobierno de Hollande y también banquero de inversión. Tres cosas muy impopulares en Francia.

Un poco de Obama

Sin embargo, su candidatura sigue siendo todavía la respuesta más convincente frente a Le Pen. Entendió que no tenía sentido pescar votos en las turbulentas aguas del Frente Nacional, tal y como hizo el ex presidente y ex candidato Nicolas Sarcozy. Los partidarios de Le Pen siguen sin comprender lo que sucede fuera de su secta política. Escuchan a su gurú Marine, mientras esta sonríe amablemente a la vez que les inyecta el veneno. Le Pen podrá contar con sus electores de base incluso aunque la justicia haya registrado sus oficinas y su directora haya sido denunciada por defraudar 340.00 euros. Cómo el teflón, a Marine no le afecta nada.

Volviendo a Macron, muchos franceses podrán interpretar  a su gusto su programa pro europeo, abierto al mundo, y entre la izquierda y la derecha. Es lo suficientemente ambiguo y Macron podrá utilizar su carisma y su historia personal como trampolín. Así sería un poco como Obama. Sin embargo, según las últimas encuestas, los latidos de la campaña de Macron parecen más débiles. Y por eso el experimentado Francois Bayrou inició una operación de emergencia retirando su candidatura. Un intento de estabilidad destinado a evitar al resto de candidatos y, sobre todo, a Marine Le Pen. Pero a pesar de esta operación, la campaña de Francia continúa abierta.