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Xi Jinping: ¿resignificando a China?
Vie, 30/09/2016 - 09:06

Rodrigo Álvarez

La ONU y Lula Da Silva: ¿modernización o crisis?
Rodrigo Álvarez

Rodrigo Álvarez es Académico-Investigador Escuela de Periodismo de la Universidad Mayor, Coordinador e Investigador del Programa-Centro de Estudios Coreanos Chile de IDEA y Profesor de la Carrera de Periodismo de las Universidad de Santiago de Chile. Es Doctor en Estudios Latino Americanos, mención Relaciones Internacionales; Master of Arts en Economía Política Internacional por la Universidad de Tsukuba (Japón) y IVLP por el The United States Department of State Bureau of Educational and Culture Affairs. Además, es Periodista y Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Diego Portales (Chile). Es miembro del Nuclear Security Governance Expert Group (NSGEG), del Fissile material Working Gruop (FMWG) y de la Red de Seguridad de América Latina (Resdal).

¿Qué vemos hoy cuando miramos el crecimiento (económico, político, cultural y en seguridad) de China? Hay una sola respuesta: una potencia en ascenso. ¿Cuándo comenzó este ascenso? La respuesta ya no es tan simple. La misma depende de la orientación política y de quién analiza el proceso. Por un lado, están los que retroceden hasta Mao Zedong. Por el otro, están los que solo reconocen el comienzo con la llegada al poder de Deng Xiaoping.

En esencia fueron dos procesos, pero ambos con gran importancia y significado para construir la China de hoy. Efectivamente, con Mao Zedong, si bien con los errores mundialmente conocidos de los proyectos del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, los chinos reconocen en este líder los pilares para la consolidación de las fronteras y, con ello, de la República Popular de China. Deng Xiaoping, más allá de su rol durante el gobierno de Mao Zedong, fue capaz de imprimir un cambio en el crecimiento a través de los conocidos 24 caracteres; los cuales tomaron forma en las cuatro modernizaciones. Mientras el primero, en una lógica contra-hegemónica, desarrolló un proceso de "posicionamiento"; el segundo -en una lógica cooperativa, implementó lo que defino como un "re-posicionamiento" de China.

Es esta tensión histórica, entre Mao y Deng, la que domina el actual momento. Sin embargo, como ha sido una constante de la estrategia comunicacional de la política exterior de China, Xi Jinping se ha encargado de ocultarla. De este modo, por ejemplo, dando un mensaje de continuidad y no de choque, el propio líder chino afirmó, en 2012, que "la reforma y apertura sólo cuenta con tiempo presente y no tiene pretérito perfecto".

Entonces, ¿cuál es el real objetivo de Xi Jinping? Hoy ya no hay duda alguna; cumplidas las etapas de "posicionamiento" y "re-posicionamiento", actualmente el objetivo del líder chino es el de lograr una "resignificación" de su país. Para esto, los mensajes han sido no solo implícitos, sino que explícitos. Por ejemplo, haciendo un símil con el "American-Dream", la propuesta de un "Chinese-Dream"; una visión nacionalista con "la política de rejuvenecimiento" o el claro mensaje a Estados Unidos en torno al cambio de posición de China, al plantear que la relación entre ellos enfrenta "un histórico nuevo punto de partida", definiéndolo como un "nuevo tipo de relación entre grandes poderes".

Desde esta perspectiva, la pregunta central es si esta "re-significación" que promueve Xi Jinping impulsará que China se relacione con el sistema internacional desde una perspectiva que denomino "hegemoni-perativa" o solo hegemónica.

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