China. La decisión del presidente de Estados Unidos Donald Trump de no etiquetar a China como manipulador de moneda será muy benéfico para las relaciones entre ambos países, afirman expertos.

El cambio de postura del presidente estadounidense en relación con su promesa previa indica que tiene una comprensión cada vez más realista de las relaciones económicas y comerciales existentes entre las dos economías más grandes del mundo.

La decisión también demuestra que Trump entiende mejor cuán importante es para las dos partes y para el resto de la comunidad internacional asegurarse de que la relación bilateral más importante del mundo permanezca estable e incluso crezca luego de la reunión de la semana pasada con su homólogo chino Xi Jinping.

En su primer encuentro, los dos presidentes coincidieron en ampliar la cooperación de beneficio mutuo y en manejar sus diferencias con el fin de generar más progreso para los dos países y sus pueblos.

En su primer encuentro, los dos presidentes coincidieron en ampliar la cooperación de beneficio mutuo y en manejar sus diferencias con el fin de generar más progreso para los dos países y sus pueblos.

Entre las muchas áreas en las que los dos presidentes llegaron a un consenso importante, una fue facilitar el desarrollo del comercio y la inversión bilaterales, los cuales han aumentado rápidamente en los últimos años.

El comercio bilateral de productos alcanzó los US$519.600 millones en el 2016, 207 veces más que en 1979 cuando los dos países establecieron relaciones diplomáticas.

En tanto que el comercio en servicios entre las dos naciones superó el año pasado los US$110.000 millones y la inversión bilateral llegó a US$170.000 millones.

Puesto que China y Estados Unidos representan un tercio de la economía global y el comercio bilateral representa una quinta parte del comercio mundial, el desarrollo constante y saludable de los lazos comerciales bilaterales resulta importante para la estabilidad de la economía mundial que sigue batallando para recuperarse.

En este contexto, etiquetar a China como manipulador de moneda podría resultar contraproducente, pues no sólo perjudicaría la confianza estratégica mutua entre las dos naciones, sino que también dañaría las relaciones comerciales bilaterales y aumentaría la volatilidad de los mercados mundiales.

Además, China nunca manipula su moneda y no cumple con los tres estándares establecidos por el gobierno estadounidense para ser calificado como tal.

En lo que respecta al enorme déficit comercial con China, este es el resultado de la evolución de la distribución global de las industrias y de las cadenas de valor globales.

Como principal fabricante de productos básicos, sobre todo productos de consumo, China tiene ventajas en industrias de trabajo intensivo, en comparación con Estados Unidos.

Por lo tanto, empezando por la reunión de abril que ha trazado el rumbo de los lazos entre China y Estados Unidos, las dos partes deben superar sus diferencias con buen juicio político y destreza con el fin de impulsar su relación.

La apuesta de los analistas es que Estados Unidos siga cooperando con China para eliminar factores y problemas que obstaculizan los lazos bilaterales, con el fin de promover aún más su relación.