Chile enfrenta el riesgo de caer en el mismo error de Brasil y México, en donde la prolongación de las políticas expansivas crearon una inflación con raíces monetarias. Esto puede conducir a un cambio brusco, en donde el ajuste de políticas tenga que ser mayor para poder apagar el brote inflacionario, generando consecuencias adversas para el ya debilitado crecimiento económico chileno. 

De acuerdo con Alfredo Coutiño, director de Moody's Analytics para América Latina "la verdadera inflación chilena ha empezado a cabalgar como consecuencia de la prolongada expansión monetaria", agregando que "en el último año, la crónica debilidad estructural de la economía mantuvo a la inflación por abajo de su objetivo, pero el exceso de liquidez monetaria bombeada por el banco central ha creado una raíz maligna para la inflación". 

Así, la inflación estructural ya ha empezado a despertar y a moverse al alza, mientras que la inflación general no tarda en seguir el mismo rumbo e incluso rebasar el 3% para finales del año. "Chile podría estar en el umbral de enfrentar una situación de bajo crecimiento con alta inflación por un periodo prolongado" enfatiza Coutiño.

Después de caer por abajo de su objetivo de 3% en el último trimestre de 2016, la inflación estructura -medida a través de los precios subyacentes- comenzó a elevarse a partir de Mayo. A pesar de que la inflación general reportó una baja adicional en Mayo, todos los componentes subyacentes reportaron una alza significativa. Así, mientras el componete más refinado de la inflación subyacent -aquél que excluye precios de alimentos y energía- se incrementó de 2,1% a 2,5% a tasa anual, la inflación general disminuyó ligeramente de 2,7% a 2,6% en Mayo. 

Dado que el peso chileno ha ganado terreno en términos anuales, la mayor parte de las presiones inflacionarias provienen de los precios de las mercancían no transables. Lo cual indica que la economía chilena está enfrentando el desarrollo de una mayor demanda interna producida por la prolongada expansión monetaria del banco central, tanto en términos de costo del crédito como de la cantidad de dinero en circulación.
 
La política monetaria se ha vuelto más expansiva en el presente año, con la tasa de interés recortada en 100 puntos base para quedar en 2,50% en Mayo. La tasa de interés del banco central ha estado en territorio expansivo desde mediados de 2014, cuando fue recortada desde 4% hasta el mínimo de 3% en Octubre del mismo año. La tasa permaneción en dicho nivel mínimo hasta el tercer trimestre del 2015, para luego terminar el año en 3,50%.

"El Banco Central de Chile ha estado persistentemente usando la tasa de interés como el principal instrumento monetario, con la esperanza de ayudarle a la economía a salir de su proceso de desaceleración prolongada", dice el experto. Sin embargo, la economía ha probado ser insensible al estímulo monetario, precisamente porque su debilidad es estructural y no cíclica, la cual es causada por la anemia de inversión productiva.

En 2017 la economía enfrenta su cuarto año de crecimiento por abajo de su tendencia histórica de largo plazo y con una inflación a la alza, la cual no debe ser una sorpresa. Este año el país enfrenta el riesgo de un crecimiento bajo con una inflación creciente.