La cifra que se mueve por “debajo de la mesa” de la economía formal es 10 veces más que la emisión de bonos que Paraguay realizó en el mercado internacional de valores en los últimos años y es tres veces más que nuestra deuda externa, explicó el miércoles Sebastián Acha, director de Pro Desarrollo, durante la presentación de estos datos en el Carmelitas Center.

Añadió que la actividad informal en el país sigue siendo muy elevada y que su tamaño en relación con el PIB tuvo incluso un incremento marginal con respecto al 2013 (38,2%).

Si la cifra que se mueve en la informalidad (casi US$ 12.000 millones) se suma al valor que el PIB real alcanzó en el último año, unos US$ 30.700 millones, el potencial de crecimiento de la economía paraguaya superaría los US$ 42.000 millones.

La investigación fue hecha por Pro Desarrollo con profesionales del Instituto de Economía Sostenible de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) mediante encuestas realizadas a hogares en las que consideraron el enfoque de mercado laboral, monetario y de las cuentas nacionales.

Impactos

A su turno, Eduardo Almeida, ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), acotó que la informalidad le resta al país el ingreso de más de US$ 1.000 millones en impuestos, hecho que reduce el margen de maniobra al Estado para invertir en salud, educación, infraestructura, etc. Añadió que resta además competitividad a las empresas y restringe el acceso al seguro social y jubilación.

Para combatir los efectos de la informalidad, el ejecutivo del BID instó a desarrollar políticas públicas con mejores servicios a la población (salud y educación), contemplando ajustes en la regulación laboral.

En tanto que el ministro de Hacienda, Santiago Peña, llamó a practicar la eficiencia en el modo de asignación de los recursos, de manera a combatir la evasión fiscal.

Sostuvo que la informalidad avanzó porque faltan castigos más severos para quienes cometen estos delitos.

Actividades informales

Según el estudio, el flujo de capitales informales tiene tres tipos de vertientes: por corrupción, como sobornos y otros conducidos por las autoridades; las de tipo criminal, como el tráfico de drogas, trata de personas, piratería y contrabando, y las comerciales relacionadas con la evasión fiscal, manipulación en transacciones de comercio exterior.

El contrabando es uno de los flagelos que atenta contra de la economía formal y que pese a la lucha que encara el Gobierno, son pocos los avances para controlarlo.

El Banco Central estima que el efecto del contrabando sería del 2% del PIB, o sea de unos US$ 600 millones aproximadamente.