Existe la creencia de que el desempeño económico de un país es el principal motor de la rentabilidad de las acciones, lo cual es una “creencia infundada" dice la economista Ironda Orasma.

Agrega que este año, este tema, precisamente, ha influenciado una fuerte demanda por fondos de acciones provenientes de estos mercados en alza (emergentes o en desarrollo), “por ser uno de los pocos sectores que continúa generando ingresos constantes a pesar de la reciente volatilidad de los mercados bursátiles”.

Si usted considera comprar o vender un fondo de acciones de mercados emergentes, vale la pena conocer algunos mitos:

Mito 1. Las altas valuaciones de acciones no son demasiado importantes en economías de rápido crecimiento. “La verdad es que en estos países el precio siempre es importante”.

Mito 2. Las acciones de mercados emergentes están protegidas de las turbulencias financieras en otras partes del mundo. “Esto fue una realidad en el pasado, pero hoy día ya no es tan cierto porque en la mayoría de los países emergentes se cotiza en sintonía con las bolsas de Londres y Nueva York”.

Lo recomendable, según Orasma, es que cuando organice su portafolio, tenga en consideración tanto las acciones de mercados emergentes como las de baja capitalización estadounidenses en materia de riesgo, y así “cuanto más invierta en mercados emergentes, mayor será el retorno esperado, y mayor la volatilidad de su cartera’’.

Mito 3. Los mercados emergentes son una inversión de crecimiento. “Estos mercados pueden ofrecer un buen crecimiento si se invierte inteligentemente y con un horizonte de largo plazo”.

Mito 4. Las monedas de mercados emergentes se apreciarán conforme el dólar sigue su descenso a largo plazo. “Si se mira en un largo plazo, es cierto, pero no es el caso últimamente. Las monedas en mercados emergentes se han debilitado ante el dólar”.

Mito 5. Le puede ir mejor concentrándose en solo algunos de los países emergentes. La docente explica que “decidir invertir en uno o varios países de la región requiere habilidades de gestión múltiples que la mayoría de las personas no tiene” y, por lo tanto, lo mejor será “invertir en un fondo diversificado de mercados emergentes o incluso un fondo de valores internacionales que incluya acciones de mercados emergentes, y así se evita atarse a la evolución de una única economía”, afirma Orasma.