Universia Knowledge Wharton. Los medios de comunicación económicos de Estados Unidos y Europa no dejan de preguntarse si el mercado alcista vivido en los últimos años ha llegado a su fin. Analistas con diferentes punto de vista tratan de dar respuesta a las dudas. ¿Qué ocurrirá durante los próximos meses en los mercados de valores más importantes del mundo? La situación en Latinoamérica es bien distinta. Allí las bolsas hace tiempo que parecen haber entrado en un mercado bajista y la incertidumbre crece por momentos. La fuerte caída del precio de las materias primas y la desaceleración de China (uno de sus mayores socios comerciales) están frenando el crecimiento de sus economías.

Desde el año 2010, las bolsas latinoamericanas han visto cómo su valor de mercado caía en US$800.000 millones, según datos de la agencia Bloomberg. La región representa en estos momentos un 2,1% de la capitalización bursátil mundial, frente al 5% de hace cinco años, y en comparación con casi el 50% que suponen Estados Unidos y China.

Los volúmenes de negociación de los principales mercados latinoamericanos han caído con fuerza. En Brasil por ejemplo, el dinero que se ha movido diariamente de media durante este año asciende a US$2.200 millones, lo que supone un descenso del 44% respecto al récord de US$3.900 millones alcanzado en 2011. En Chile, por su parte, el descenso del volumen de la negociación ha sido del 57% desde 2011, en Perú del 48% y en Colombia del 34%.

María Concepción del Alto, profesora de Finanzas y directora del programa Burkenroad Latinoamérica en EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey, destaca que, en el caso concreto de Brasil, los inversores tenían muy grandes expectativas, pero dada su situación complicada desde el punto de vista económico y político, se han retirado de su bolsa aproximadamente US$646.000 millones desde 2010. Al mismo tiempo, señala que México ha sido menos castigado, pero también ha visto cómo el valor de mercado de sus acciones caía casi US$28.000 millones en el mismo periodo de tiempo, una pérdida que atribuye al hecho de que el famoso y esperado “Mexican Moment” nunca llegó y al bajo crecimiento económico. “Sin embargo México tiene otra realidad y se espera que vuelva el dinamismo en la economía”, apunta. “Se espera que la reforma energética emprendida por el gobierno impulse el sector del gas y de energía, lo que traerá un mayor crecimiento. Desafortunadamente como país somos muy vulnerables a las condiciones externas”, se lamenta.

Los inversores han dejado de confiar en la región para invertir. Una prueba de ello es, por ejemplo, el Oppenheimer Developing Markets Fund, un fondo que maneja US$34.000 millones de la firma estadounidense de inversiones Oppenheimer. Este fondo de inversión ha reducido su exposición a la región desde el 28% en 2010 hasta el 17% de este año, de acuerdo con datos registrados por Bloomberg. Por el contrario, su inversión en la región de Asia-Pacífico se ha incrementado hasta suponer el 38% del total, frente al 31% de hace cinco años.

El índice bursátil más importante de la bolsa de Brasil ha caído 33% desde 2010, el de Chile 26%, mientras que el Colcap de Colombia ha retrocedido 42%. Si se toma como referencia un índice que engloba las principales bolsas de la región, como el MSCI’s Latin American, se observa un descenso del 40% en los últimos cinco años, una evolución casi opuesta a la del índice mundial MSCI World, que ha subido 35% en el mismo periodo de tiempo.

Factores claves. Para Matías Braun, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, la clave de la desconfianza de los inversores se encuentra en las expectativas de crecimiento sobre la región. “Actualmente China está cambiando su enfoque de crecimiento, desde uno de exportaciones y manufacturas a uno centrado en consumo interno y servicios. Lo anterior ha generado una caída importante en la actividad industrial, la que utiliza como insumos muchos productos que exportamos desde Latinoamérica, en particular materias primas”. En su opinión, esto genera que las perspectivas de crecimiento para la región se vean fuertemente afectadas. “Además, economías importantes como Brasil, tienen problemas estructurales aún no resueltos, lo que genera mayores vulnerabilidades y termina por afectar a sus socios comerciales de la región”, explica.

El Banco Mundial anunció el pasado mes de octubre sus previsiones económicas para Latinoamérica, en las que apuntaba que la región no crecerá este año y que su expansión será tan solo del 1% durante 2016. “Si bien se espera todavía que 2016 sea un año de recuperación económica, las previsiones de crecimiento también se han vuelto menos optimistas, reflejando crecientes incertidumbres respecto de la economía mundial, la de China en particular”, indicó el informe del organismo internacional.

Brasil, la mayor economía sudamericana, sufrirá una contracción del 2,58% este año y de 0,6% el próximo, según el Banco Mundial. En contraste, espera que el Producto Interior Bruto (PIB) de México, Colombia, Perú y Uruguay aumente a tasas superiores al 2%.

Del Alto explica que el desempeño de las bolsas latinoamericanas está muy ligado a la evolución económica de Estados Unidos, al precio de las materias primas y al tipo de cambio de sus monedas. De este modo, pone como ejemplo a México, cuya depreciación del peso implicará pérdidas para muchas empresas, y donde el fuerte abaratamiento del petróleo ha provocado una caída de los ingresos del Estado, con lo que el gobierno ha tenido que hacer ajustes en sus gastos y eso podría impactar negativamente en la construcción de infraestructura, que es un motor del crecimiento del país. “El desempeño del PIB de cada país, de EE.UU. y de las señales de la Reserva Federal en materia de tasas de interés afectan a todas las bolsas de la región. En términos generales, son muy sensibles a las variables macroeconómicas y, al igual que otros mercados de valores, cualquier evento mundial les afecta por la globalización”, argumenta.

Los precios de las materias primas han caído de forma generalizada durante los últimos meses después de que terminara el auge de los últimos años, lo que los expertos han llamado el fin del “súperciclo”. El petróleo y el oro tocaron sus máximos en julio de 2008 y septiembre de 2011, respectivamente. Algo parecido a lo que le ha sucedido al metal de hierro, que acumula una racha negativa desde enero de 2011 que ha provocado una pérdida de su valor hasta el momento del 70%. De hecho, la gran mayoría de los productos naturales están en mínimos de varios años: el índice de materias primas de Thomson Reuters se encuentra en su nivel más bajo desde la recesión mundial de 2009.

Cambio en la dirección del dinero. Según Braun, “los flujos de capital durante este año se han dirigido a mercados que han mostrado una mejora en los fundamentos, en particular, Europa es el mercado de renta variable que ha recibido más dinero”. Explica que “esto coincide con una mejora en el canal del crédito y los indicadores de actividad en la región, a lo que se ha sumado un mayor estímulo monetario por parte del Banco Central Europeo (BCE)”.

Del Alto, sin embargo, cree que el dinero que está saliendo de las bolsas latinoamericanas se dirige especialmente a la primera economía del mundo. “Una parte importante se fue a Estados Unidos, principalmente a la bolsa del Nasdaq, que creció en forma anual compuesta casi 15% desde 2010. El capital también se ha refugiado en las bolsas de Japón y China, principalmente, y, en menor medida, en Europa, ahora que ya se ha vuelto a estabilizar esa región geográfica”, apunta.

Previsiones. En cuanto a la evolución de los mercados de valores latinoamericanos para los próximos meses, los expertos no ven la situación fácil, dadas las dudas que existen sobre el desempeño de la actividad en la región. “En estos momentos es muy incierto el panorama, las señales económicas no son tan claras dada la desaceleración de China y los conflictos geopolíticos en Medio Oriente”, expone Del Alto. “No se espera que Brasil tenga una recuperación pronto. Por el contrario, considero que México y Colombia son los países que pueden repuntar primero de la región”, añade. En el caso concreto de México, la segunda economía más importante del área, avisa de que “los problemas de corrupción ya están preocupando a los inversionistas y el gobierno no muestra una clara intención de enfrentar este problema de forma más fuerte”. Además, opina que en términos de valoración de las acciones, se consideraba al mercado mexicano caro en sus múltiplos, con lo que las cotizaciones han sufrido un ajuste y, si los precios de las materias primas siguen sin mejorar, las empresas cotizadas seguirán mostrando debilidad.

Braun no se aventura a hablar del camino que tomarán las acciones, pero recuerda que las estimaciones para el crecimiento en la región en los próximos años siguen mostrando una actividad menos dinámica que durante la década pasada. “A pesar de ello, es esperable ver algo de recuperación en la medida que las economías se adaptan al shock de los menores precios de materias primas”, sostiene. “Las economías que no tienen problemas estructurales y cuentan con mejores estabilizadores, como tipo de cambio flexible, política monetaria expansiva y espacio fiscal, probablemente serán las que se encuentran en mejor pie para enfrentar este contexto. Dentro de estas destacamos a Chile y México”, concluye.