El Banco Central de Brasil anunció hoy el bloqueo de más de 2 millones de reales (unos US$645.000) de las cuentas de 46 personas investigadas en la Operación Carne Débil, lanzada ayer por la Policía Federal y que investiga las irregularidades en el control y comercialización de carnes, informó hoy el ente emisor.

Según la Policía Federal, fiscales del Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (Mapa) recibían propina para liberar licencias sin realizar la fiscalización adecuada en los refrigeradores.

Las primeras investigaciones apuntan a que se usaban productos químicos para quitar el olor de la carne caducada, y que se inyectaba agua para aumentar el peso de las carnes, que eran vendidas tanto en Brasil como en el exterior.

Al menos 22 empresas están siendo investigadas, entre ellas las multinacionales JBS y BRF, dueñas de marcas como Seara, Perdigao y Friboi.

Por el momento, las empresas aseguraron que están colaborando con las investigaciones y negaron cualquier adulteración en los productos.

Según la policía, parte del dinero logrado con la venta de carne adulterada iba a los cofres del gobernante Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el del presidente Michel Temer, y el Partido Progresista (PP).

La operación contó con 309 mandatos, entre órdenes de prisión, búsqueda y aprensión y conducción coercitiva.

El caso se conoció tras la denuncia de un fiscal federal agropecuario, que tras descubrir el caso, fue apartado en 2014 por la Superintendencia Federal de Agricultura del estado de Paraná, sur del país.

El Ministerio de Agricultura apartó de sus puestos a 33 fiscales, mientras que fueron detenidos de forma preventiva una veintena de directivos de empresas y fiscales del área de vigilancia sanitaria.

Brasil es el mayor exportador mundial de carne bovina y de pollo, el cuarto en el segmento de cerdos, y las ventas externas de esos tres sectores representaron el año pasado el 7,2% de ese comercio, con un US$11.600 millones.

El Gobierno ha admitido que el escándalo puede repercutir en los mercados externos y, de hecho, ya la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, dos de los grandes compradores de carnes brasileñas, han demandado explicaciones sobre el caso.