Efectos de la roya dejarían pérdidas por US$600M en la cosecha de café en Centroamérica

Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá

Según estimaciones, las pérdidas en la producción del grano en esta región estaría entre el 15% y 20%. Varios factores se conjugaron para que este hongo dejara efectos letales en la cosecha 2012-2013.

Honduras estima que necesita US$80 millones, en total, para controlar por completo la plaga.

  • Mié, 02/06/2013 - 09:26

La roya no es ninguna novedad. La presencia de la Hemileia Vastatrix -su nombre técnico- es un fenómeno antiguo en los países productores de café. Este hongo ataca únicamente al arbusto del café y provoca al principio la disminución de la producción del grano, para luego matar la planta.

Fue detectado por primera vez en África, luego fue encontrado en Brasil en el año 1972, para luego expandirse por la región. En 1976 fue detectado en Nicaragua, en Colombia en el 1981, y así se masificó por casi todo el continente.

Actualmente, este hongo está provocando estragos, transformandose en la peor plaga que haya existido en la región, según afirmaron expertos, quienes coinciden que aún no se pueden dimensionar todas las pérdidas y repercusiones que dejará su aparición dado que recién en marzo o abril se dispondrá de datos más certeros. 

Sin embargo, ya existen algunas cifras y proyecciones. De acuerdo a los datos aportados por el oficial de producción y protección vegetal de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Allan Hruska, "la estimación de pérdida total para la cosecha 2012-2013 en Centroamérica es de 3,7 millones de quintales, lo que representa un 20% de pérdidas en la producción", afirmó.

En tanto, Mauricio Galindo, jefe de operaciones de la Organización Internacional del Café (OIC), estimó que "el impacto total sería de dos millones y medio de sacos de 60 kilos, cifra bastante significativa para la región", agregando que "representaría mucho más del 10%, por lo que es bastante sustancial. En todos los países de Centroamérica las pérdidas bordean entre 13% a 15%, algunos analistas hablan del 20%, pero yo prefiero ser más conservador”. 

Ambos expertos afirman que aunque no hay una cifra exacta para cuantificar las pérdidas en la región, éstas alcanzarían unos US$600 millones.

Análisis por país. En lo que respecta al detalle por cada nación, el experto de la FAO afirmó que el país más afectado sería Honduras con una périda de 1,8 millones de quintales. Luego le siguen Guatemala con 650 mil, Nicaragua con 600 mil, El Salvador con 400 mil, Costa Rica con 200 mil y Panamá con 60 mil. 

El jefe de operaciones de la OIC en tanto, detalló que las pérdidas en Honduras serían de 13% a 14% y en Costa Rica de 12%. De acuerdo a sus propias estimaciones, el 15% de la cosecha en Nicaragua estaría perjudicada. Según la información de la entidad, el ministerio de Agricultura de El Salvador habría detallado que el 40% del café total plantado estaría infectado, desconociendo aún el impacto de esta situación. 

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Por su parte, Adán Hernández, investigador especialista en manejo integrado de plaga de la Fundación Salvadoreña para investigaciones del Café (Procafé), fue categórico al afirmar que, “para mi la incidentecia de la roya es de un 100%, porque todas las zonas están afectadas, solamente que la intensidad ha sido variable de una finca a otra. El hongo está distribuido en todas partes”, enfatizó.

Ante todo este escenario, Honduras estima que necesita US$80 millones, en total, para controlar por completo la plaga, Costa Rica unos US$4 millones para fungicida, mientras que El Salvador US$3 millones para el mismo fin, detalló el funcionario de la OIC.

A tal nivel ha llegado lo crítico de la situación, que Costa Rica y Honduras han declarado emergencia sanitaria producto de los efectos de la roya.

Efectos conocidos. Si la roya existe desde hace unas cuatro décadas en Centroamérica y las cifras son contundentes al evidenciar un complejo panorama para el sector, la pregunta que ronda es: ¿qué ha pasado para que la roya tenga a los cafeteros de Centroamérica alarmados y con pérdidas millonarias?

Si bien, este ataque de la roya es excepcional, habrían varios factores que dan pistas de por qué se desarrolló tan agresivamente. 

Uno de ellos tiene que ver con el clima. La mayor cantidad de lluvia a lo normalmente esperado, ha sido propicio para que el hongo tenga mayor capacidad para desarrollarse.

Allan Hruska de la FAO afirmó que, “la presencia del hongo en Centroamérica ha aumentado, pero no teníamos parámetros para medir sus efectos.  Se puede ligar este tema con el cambio climático, ya que la región y Colombia han sufrido más lluvias y menos exposición solar, que son las condiciones ideales para el hongo”.

Además, Hruska explicó que otro factor tiene relación con la edad de las plantaciones de café y el manejo local, es decir, las fincas. “En Centroamérica la mayoría son pequeños productores que no tienen muchos recursos, y la tendencia de ellos cuando hay precios altos, es no hacer las podas que deberían hacer. Cafeto es un árbol al que hay que hacerle un manejo, pero muchos no hacen las podas ni la renovación que permite que en dos años haya nueva producción porque quieren cosechar”, precisó.

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Dentro de la lógica de los precios altos del café y la falta de inversiones, el jefe de operaciones de la OIC explicó que cuando en el 2010 el valor del grano subió, muchos de los cafeteros -caficultores empobrecidos por años de malos precios- se dedicaron a pagar sus deudas y poco se pudo invertir, provocando que se hayan destinado pocos recursos a la fertilización y al cuidado de los cultivos.

Otro factor a considerar, es el tipo de grano cultivado en la región. “En América cultivamos café del tipo arábico, que es el aromático, entonces esa variedad en América es susceptible a la roya", precisió, agregando que "después de la roya se han hecho trabajos de investigación, desarrollando variedades resistentes, todos los tenemos, pero los caficultores siempre han optado por las variedades tradicionales, las que han sido las más afectadas”, detalló el investigador de Procafé.

Por su parte, Galindo dijo que el café en Centroamérica no tiene diversidad genética, a diferencia de Colombia, país que ha desarrollado variedades resistentes a la roya, y ha ido lentamente reemplazando el producto con esta variedad. El 40% de la producción colombiana está renovándose.

Es más, el jefe de operaciones de la OIC dio a conocer otra razón, a su juicio prematura, pero respaldada por algunos científicos, que señalan que la mutación del hongo, lo haya convertido en una versión más agresiva.

Varios de estos factores también explican el por qué la roya atacó más fuertemente a Centroamérica que a otras zonas productoras de café, como México, Brasil y Colombia. 

El futuro. Si bien, se podrían haber tomado ciertas medidas para reducir el impacto de la roya, quizás lo más difícil de preveer era la fuerza con la que atacaría las plantaciones. No obstante, los expertos estiman que si actualmente se toman las medidas correctas, recién en dos años la cosecha podría recurperarse, siempre y cuando el clima juegue a favor y la lluvia no juegue en contra.

Galindo expresó que es difícil realizar un estimativo por carecer de datos sobre la dimensión total del daño, no obstante, argumentó que con la roya “el arbusto queda mal trecho, se caen las hojas , entonces necesariamente la floración, que va a dar el fruto que se va a convertir en el café para la cosecha 2013-2014, estará afectada”.

Los efectos macros incidirán en el crecimiento económico a lo menos hasta el 2015. “Sin duda el PIB de estos países se van a ver resentidos, puesto que las producciones cafeteras son importantes, son un factor clave de sus economías, sobre todo como generación de divisas”, puntualizó Galindo. 

Aspectos a considerar. A pesar que las incógnitas son muchas y varios aspectos aún no se pueden calcular, sí se pueden tener en cuenta las lecciones para evitar efectos mayores en el futuro.

Según los expertos se deberían mejorar los siguientes aspectos: elevar la vigilancia del campo y las tácticas de control, aumentar la difusión  de información por parte de los productores y asociados, renovar los cafetales, cambiar las variedades, aplicar preservantes, y que los gobiernos mantengan líneas de crédito blandas para los cafeteros, para que la industria pueda cumplir con las normas y mejorar la producción.

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Loreto Oda Marín

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