Lima. Tres miembros del Congreso peruano renunciaron a la bancada que respalda al presidente Ollanta Humala por la decisión del gobierno de reprimir recientes conflictos mineros, una decisión que amenaza con provocar más deserciones y erosionar el poder del mandatario, que no tiene mayoría parlamentaria.

Los legisladores de la alianza Gana Perú criticaron a Humala, próximo a cumplir su primer año de mandato, porque creen que decidió favorecer a los grupos empresariales desoyendo a quienes se resisten a una serie de multimillonarios proyectos de minería que son clave para la economía del país andino.

"Estas renuncias caían de maduras", dijo el martes el analista político Fernando Tuesta a un diario local. "No había otra posibilidad más que retirarse, para quienes consideran que debían ser coherentes con sus ideas y promesas hechas para ganar las elecciones", agregó.

La bancada oficialista -el mayor grupo de legisladores del Congreso- tiene ahora 43 miembros, cerca de los 37 del Partido Fuerza 2011, simpatizantes del ex presidente Alberto Fujimori, preso por abusos a los derechos humanos. El Congreso tiene en total 130 asientos.

En caso de haber más deserciones -algo que algunos analistas no descartan-, el panorama podría complicarse aún más para Humala porque lo obligaría a buscar nuevos aliados en otros grupos para la aprobación de proyectos clave, como una reforma laboral y del sistema de pensiones.

"¿Qué sucederá ahora en el oficialismo? Tratará de minimizar las cosas y de aglutinar a los suyos, porque sabe que esto es el inicio de futuras salidas si el gobierno comienza un camino de desprestigio al lado de conflictos de orden político severos". Fernando Tuesta, analista político.

Hasta el momento, la bancada oficialista ha contado en muchas ocasiones con el apoyo de legisladores del partido Perú Posible del ex presidente Alejandro Toledo, que suman 20.

"¿Qué sucederá ahora en el oficialismo? Tratará de minimizar las cosas y de aglutinar a los suyos, porque sabe que esto es el inicio de futuras salidas si el gobierno comienza un camino de desprestigio al lado de conflictos de orden político severos", dijo el analista Tuesta.

Las protestas antimineras en Perú, el segundo productor mundial de cobre, amenaza con frenar proyectos por unos US$53.000 millones para los próximos años.

El caso más reciente se dio en el sur del país, donde dos personas murieron durante manifestaciones en contra de la minera Xstrata. El reclamo se desató por el temor a que la firma contamine el medio ambiente y porque los pobladores piden una mayor tajada de los ingresos de la empresa.

Para aplacar la protesta, el gobierno declaró el estado de emergencia y autorizó el uso de la fuerza militar, la segunda medida de este tipo que dicta el presidente Humala para encarar un conflicto minero.

Durante la protesta, también fueron detenidos un alcalde local y un líder civil.

Mano dura. Durante la campaña electoral, Humala -un militar retirado- bajó el tono a su discurso radical de izquierda con el que perdió los comicios presidenciales del 2006 y se mostró más a favor de las políticas económicas liberales que generaron el boom económico peruano en la pasada década.

Pero algunos legisladores de izquierda y partidarios consideran que su reacción ante el conflicto minero lo alejaron demasiado de sus promesas electorales.

"El gobierno no está llevando a la práctica los compromisos fundamentales que asumimos en el programa por la gran transformación y en la hoja de ruta", dijo a periodistas el legislador Javier Diez Canseco sobre la razón de su renuncia y la de su par Rosa Mavila.

Diez Canseco también criticó la forma en la que el gobierno ha afrontado las protestas, la mayoría vinculada a la actividad minera, particularmente tras la designación en diciembre de otro militar retirado, Oscar Valdés, como primer ministro.

"Valdés ha desarrollado una política de confrontación constante con los movimientos sociales, de negación del diálogo y de generación de serios y graves problemas con la población que a estas alturas implican ya el costo de 12 muertos y decenas de heridos entre civiles y policías", afirmó.

Valdés asumió como primer ministro en medio de una amplia renovación del gabinete, precisamente tras la agudización de una protesta en contra de un gigantesco proyecto minero de la estadounidense Newmont en el norte peruano.

Desde entonces, ya algunos analistas vaticinaban que las fuerzas de izquierda podrían quitarle el respaldo a Humala en el Congreso.

Además de los legisladores Diez Canseco y Mavila, otra congresista salió el lunes de la bancada.

Tras las bajas, la alianza Gana Perú de Humala ratificó su apoyo al presidente y afirmó en un comunicado que éste continuará cumpliendo con su programa.