Quiénes son los 33 mineros que fueron rescatados desde el fondo de la tierra

Chile

Para algunos de los 33, el 5 de agosto del 2010 era su primer día de trabajo, otros querían dejar para siempre el yacimiento, mientras que la mayoría seguía su jornada habitual como mineros de profesión cuando ocurrió el desplome.

A un ritmo más veloz del esperado, los equipos de rescate sacaron a todo el grupo en poco más de 22 horas.

  • Mié, 10/13/2010 - 23:47

Santiago. Los 33 mineros atrapados hace más de dos meses bajo 700 metros de roca en el norte de Chile salieron el miércoles en libertad a recuperar sus vidas tras un audaz rescate y una hazaña de sobrevivencia que dejará sus nombres grabados en la historia.

A un ritmo más veloz del esperado, los equipos de rescate sacaron a todo el grupo en poco más de 22 horas.

Para algunos de los 33, el 5 de agosto del 2010 era su primer día de trabajo, otros querían dejar para siempre el yacimiento, mientras que la mayoría seguía su jornada habitual como mineros de profesión cuando ocurrió lo insospechado: un desplome al interior de la mina que los dejó atrapados.

A continuación una breve historia de cada uno de los 33 mineros ya rescatados, de acuerdo a datos suministrados por el Gobierno de Chile y en orden cronológico partiendo desde el último en ascender:

Luis Urzúa Iribarren: El último en emerger de las profundidades de la tierra fue el jefe, el que organizó todo en la mina, con turnos y un sistema de vigilancia. Casado, de 54 años, se aisló en una camioneta al interior de la mina para planificar cada día. Su experiencia y bajo perfil han sorprendido a las autoridades y expertos de la NASA.

Ariel Ticona Yáñez: El penúltimo rescatado es casado y tiene 29 años, vio nacer a su tercera hija desde el fondo de la mina a través de un video que le había grabado en las horas previas su esposa, quien lo abrazó a la salida del pique. Aunque tenía otro nombre para su hija, decidió llamarla "Esperanza".

Pedro Cortés Contreras: El trigésimo primero en llegar a la superficie es electricista, tiene 26 años, y es uno de los artífices de haber instalado un sistema de comunicación entre la mina y la superficie. De buen humor, se desempeñaba también como conductor de camiones tras haber perdido un dedo en un accidente en la mina.

Raúl Bustos Ibáñez: Había perdido su trabajo como astillero tras el devastador terremoto y maremotos que sacudieron al país en febrero. Con 40 años y casado, el hombre que recibió el pase número 30 decidió buscar trabajo en el norte de Chile y tras su primer día de labores en la mina, no alcanzó a salir cuando se produjo el derrumbe.

Juan Carlos Aguilar Gaete: Desde el sur de Chile viajó al otro extremo del país en busca de un mejor trabajo tras su experiencia en las minas de carbón. Casado, 49 años, el número 29 de la lista manifestó en cartas a su pareja que deseaba tener otro hijo.

Richard Villarroel: Es increíble, pero su madre supo que su hijo trabajaba en la mina cuando conoció la lista de los 33 mineros atrapados. Mecánico de profesión y amante de la computación de 27 años, el vigésimo octavo en salir espera presenciar el nacimiento de su hija programado para noviembre.

Franklin Lobos: Uno de los mineros más famosos por su pasado de futbolista profesional fue el vigésimo séptimo en salir del pique. El hombre de 52 años se desempeñaba como conductor de un camión al momento del accidente. Bajo tierra recibió camisetas autografiadas de entrenadores, futbolistas y equipos de renombre mundial y una oferta para ser técnico de fútbol.

Claudio Acuña Cortés: Especialista en perforaciones de 34 años, el número 26 en emerger del fondo de la tierra le pidió desde la profundidad matrimonio en una carta a su pareja Fabiola Araya. Le prometió que realizaría un gran matrimonio, con el dinero donado por un empresario.

Renán Ávalos Silva: El vigésimo quinto es amante del fútbol y los caballos, entró a la mina recomendado por su hermano Florencio, quien fue el primero en salir. Soltero, de 29 años, se desempeñaba como cargador al interior del yacimiento. Recibió varias camisetas de clubes de fútbol como regalo y las envió a la superficie días antes del rescate para calmar su ansiedad y asegurar su posesión.

José Henríquez: Sus propios compañeros lo califican como el guía espiritual. Con 56 años y casado, quien arribó en el vigésimo cuarto lugar, ha ayudado a sus compañeros a no perder la fe. Consiguió que les enviarán 33 biblias. Antes del accidente, ya pensaba en dejar la mina.

Carlos Bugueño Álfaro: En el vigésimo tercer turno salió este soltero de 27 años, que quiere tener su casa y un auto, razón por la que decidió entrar a la mina. Ahora, ya en la superficie quiere volver a su antiguo trabajo de guardia de seguridad.

Samuel Ávalos Acuña: El vigésimo segundo pasó de ser vendedor callejero a formar parte de los trabajadores de la mina hace cinco meses. Tiene tres hijos y le prometió a su conviviente de hace 21 años, Ruth González, casarse cuando saliera de la mina.

Johnny Barrios: El enfermero de 50 años, el número 21 en salir, fue quien veló por la salud de los mineros. El llamado "doctor de los mineros" fue pieza clave para que las autoridades pudieran monitorearlos. Pero también es conocido por su historia amorosa, ya que en la superficie lo esperaban dos mujeres: su conviviente Susana, con quien vive hace una década, y su esposa legal Marta, quien afirmó que ni siquiera se acercaría a la mina.

Darío Segovia: Al igual que otros mineros, al del vigésimo turno en salir no le correspondía trabajar, pero se había ofrecido para hacer doble turno cuando ocurrió el derrumbe. Casado, de 48 años, es miembro de una familia de mineros, por lo que habían comentado los peligros que veía al interior de la mina.

Pablo Rojas Villacorta: El décimo noveno en emerger es casado, con 45 años, y debió enfrentar muchas emociones. Una semana antes del derrumbe su padre había fallecido. Llevaba cinco meses trabajando en la mina para costear la carrera de medicina de su hijo.

Esteban Rojas: Al salir como 18 del túnel, acabó con una racha de mala fortuna. El día de derrumbe no le correspondía trabajar en la mina, pero tenía dos días pendientes tras asistir al funeral de su tío. Previo al accidente, ya había resuelto renunciar a la mina. Casado, 44 años, tiene tres hijos.

Omar Reygadas Rojas: El número 17 de la lista es viudo, de 56 años, canoso y apodado "Abuelo", es uno de los que pueden contar que este es su tercer gran accidente minero y quienes lo conocen saben que su pasión es la minería subterránea, por lo que no está claro que deje este trabajo pese a esta histórica hazaña. Salió del ducto con una bandera de Colo Colo, el equipo de fútbol más popular del país.

Daniel Herrera Campos: De taxista, el décimo sexto rescatado se convirtió en conductor de camión en la mina siniestrada. Soltero, 27 años, fanático del fútbol, quería volver a la superficie para reencontrarse con su madre, quien lo esperaba a la salida del pique.

Víctor Segovia Rojas: El décimo quinto en salir es catalogado como el escritor de la mina y ya ha redactado decenas de páginas de lo que podría ser su primer libro de los 33 mineros bajo tierra. De 48 años, estuvo de cumpleaños el día del terremoto en Chile, el 27 de febrero. Segovia, que tiene cinco hijas, sueña con publicar un libro y muchas editoriales se pelean por su testimonio.

Víctor Zamora: El número 14 de la lista es casado, tiene un hijo y otro por venir. El 10 de octubre cumplió 34 años y es conocido como el "Cantinflas" por su notable humor. Sus compañeros dicen que se ríe hasta del dolor de muelas que lo aqueja hace varias semanas, al tiempo que intenta imponer orden en los gastos de su familia.

Carlos Barrios Contreras: El décimo tercer rescatado sólo alcanzó a disfrutar tres meses del buen sueldo que pagaba la mina cuando ocurrió el accidente. Con 27 años, de los cuales 10 ha entregado a la minería, recibió una carta de su novia en la que le comunicó que sería padre.

Edison Peña: Soltero, de 34 años, en los primeros días de encierro corría 10 kilómetros diarios para calmar la ansiedad. Es uno de los mineros en mejor estado físico. Definido por sus compañeros y autoridades como uno de los más realistas y pragmáticos. Al emerger en duodécimo lugar, le dijo a su familia que gracias a ellos estaban vivos.

Jorge Galleguillos: El undécimo en salir es casado y de 56 años. Fue quien cantó y bailó cueca cuando el 18 de septiembre los mineros celebraron las fiestas del bicentenario de Chile a 700 metros de profundidad. Sin embargo, era uno de los más afectados emocionalmente por el accidente.

Álex Vega Salazar: El décimo de los rescatados es casado, de 31 años y con tres hijos, es mecánico desde hace nueve años en la mina y estaba juntando dinero para no vivir con su familia en la casa de sus padres cuando ocurrió el accidente. Es uno de los más alegres y optimistas del grupo.

Mario Gómez Heredia: Considerado uno de los riesgosos por ser el de más edad con 59 años, el noveno en salir con los brazos en alto y lleno de júbilo fue uno de los primeros en enviar una carta directa a su esposa el día en que se supo que el grupo estaba vivo. Gómez además fue quien entregó a los equipos de rescate las coordenadas exactas donde estaban los mineros atrapados, lo que agilizó y facilitó las labores de perforación.

Claudio Yáñez: El octavo en la lista de salida que, al igual que otros mineros, trabajaba para pagar sus deudas cuando ocurrió el accidente. Con 34 años, pensó en faltar el día derrumbe, pero se arrepintió por el dinero que perdía en cada jornada. Fue el primero en pedir cigarrillos.

José Ojeda: Viudo, de 45 años, es el autor de la frase celebre que recorrió el mundo: "Estamos bien en el refugio los 33", lo que revivió las esperanzas y desató el júbilo de todo un país. Tiene 27 años de experiencia en minas. Era uno de los considerados más frágiles de salud debido a su diabetes, pero salió sin problemas de la cápsula al ser rescatado en séptimo turno. Inmediatamente después de sonreir a quienes lo esperaban en la superficie, levantó una bandera de Chile, gesto que recibió el "Chi Chi Chi le le le, ¡Viva Chile! con el que han sido vitoreados cada uno de los que han llegado.

Osman Araya Araya: Sexto en salir. De recolector de frutas a minero arrepentido. Este minero de 29 años, casado, padre de cuatro hijos, se había quejado por las malas condiciones y falta de seguridad de la mina. Había decidido renunciar a fines de agosto, cuando ocurrió el derrumbe.

Jimmy Sánchez: Soltero, de 18 años, es el más joven de los 33 mineros y uno de los más asustados. Quería dejar el trabajo y volver al colegio para terminar sus estudios. Tras ser el quinto en emerger de la profundidad de la montaña, tiene planes de casarse con su novia.

Carlos Mamani Solís: Cuarto en salir. Casado, de 23 años, es el único extranjero de la mina. De nacionalidad boliviana, llevaba cinco días en el lugar cuando ocurrió el derrumbe. Antes de dedicarse a la minería, era agricultor en Bolivia. El presidente Evo Morales prevé darle personalmente un saludo.

Juan Illanes Palma: Tercero en ser rescatado. Con instrucción militar, participó como miembro del Ejército en el conflicto de 1978 con Argentina. Casado, 51 años, es uno de los líderes de los mineros atrapados. El pasado 9 de septiembre celebró su cumpleaños a 700 metros de profundidad y planea dejar el trabajo en las minas.

Mario Sepúlveda: Como uno de los mineros más extrovertidos del grupo, que ante la flaqueza de algunos de sus compañeros les entregó aliento, a su salida como el segundo en emerger del fondo, saludó eufórico y entregó piedras de recuerdo a las autoridades, incluyendo al presidente Sebastián Piñera. Este minero, de 40 años, llamó la atención por su capacidad para enfrentar a las cámaras y mostrar al mundo en las condiciones en que vivían al fondo de la mina y como se habían organizado ante la adversidad.

Florencio Ávalos Silva: Fue el primer rostro que recorrió el mundo cuando se mostraron las imágenes iniciales de los mineros atrapados y además fue el primero en subir en una cápsula especialmente diseñada para sacarlos de la profundidad. Pese a tener 31 años, casado, es el capataz de la mina, cargo que dejó por el de camarógrafo oficial de las grabaciones de los 33 operarios bajo tierra.

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Reuters

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