La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) notificó el pasado viernes la sentencia que condena a Argentina por la imposición de cadena perpetua a cinco menores de edad.

“La CIDH estableció la responsabilidad internacional de Argentina por la violación de los derechos a la integridad y libertad personales de cinco jóvenes, por la imposición de penas de privación perpetua de la libertad (...) cuando aún eran menores de edad”, indicó un comunicado de la entidad.

Los casos son independientes entre sí, pero lo que tienen en común es que al momento de las sentencias los jóvenes tenían menos de 18 años.

El tribunal alegó que dichas penas incumplen el fin de lograr la reinserción social de los menores y, al contrario, “implican la máxima exclusión del niño de la sociedad”.

El fallo, además, estableció montos de reparaciones por daños materiales e inmateriales por 100 mil dólares.

La Corte fue enfática en señalar la “desproporcionalidad” de los castigos impuestos a los jóvenes al calificar que eso “constituyó un trato cruel e inhumano” y además violó el derecho a la integridad personal de sus familiares.

El fallo declaró que “Argentina incumplió su obligación de adoptar disposiciones de derecho interno, ya que el ordenamiento argentino permite la posibilidad de imponer a niños, sanciones penales previstas para adultos”. También las limitaciones para el recurso de casación, “las cuales derivan de las normas de los códigos procesales penales en el caso”.

US$100.000. Esa es la cantidad que la Corte impuso como reparación de daños materiales.