Washington. La controversia generada por la filtración de información altamente clasificada por parte del presidente de Estados Unidos Donald Trump a Rusia podría constituir una importante distracción de las agendas nacional y extranjera del presidente, indicaron expertos estadounidenses.

La controversia, provocada por un artículo del Washington Post, ha dominado los titulares de la prensa estadounidense en los últimos dos días, lo que genera temor a que información delicada sobre fuentes y métodos de inteligencia haya sido filtrada.

El diario citó a una fuente no identificada que dijo que Trump compartió información de inteligencia sobre el grupo terrorista Estado Islámico (EI) durante una reunión a puerta cerrada con el canciller ruso Sergei Lavrov y otros funcionarios rusos la semana pasada en la Casa Blanca.

Las acusaciones generaron indignación entre los demócratas, quienes afirman que Moscú no es amigo de Washington, en medio de un enfriamiento en las relaciones en los últimos años.

McMaster enfatizó que Trump desconocía la fuente de la información de inteligencia compartida. Informes de los medios estadounidenses revelaron que Israel, el aliado de Estados Unidos en Medio Oriente, es la fuente de la información sobre el EI.

La Casa Blanca niega con firmeza las acusaciones de que se reveló a los rusos información de inteligencia sobre fuentes o métodos.

En una conferencia de prensa ofrecida hoy por el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, H.R. McMaster dijo a los reporteros que la conversación con Rusia fue "completamente apropiada".

Pero sean falsas o ciertas las acusaciones, expertos estadounidenses señalan que esta y otras turbulencias de la Casa Blanca están generando, por lo menos, la sensación de que la administración de encuentra en desorden.

Y esto podría afectar el avance de la agenda económica, nacional y extranjera de Trump, señalan los expertos.

"Estas acusaciones están destruyendo cualquier impulso que su agenda nacional pueda tener y está distrayendo de su política exterior, sobre todo dado su próximo primer viaje importante al extranjero", dijo a Xinhua Dan Mahaffee, vicepresidente y director de políticas del Centro para el Estudio del Congreso y la Presidencia.

Mahaffee se refirió así al próximo viaje de Trump a Medio Oriente que lo llevará a Arabia Saudí, Israel, Palestina, el Vaticano y Bélgica antes de asistir a la Cumbre del Grupo de los Siete (G7) en Italia.

"Ya hay una narrativa sobre Rusia de la que la Casa Blanca no se puede deshacer y cada día tiene que ver más y más con Rusia", dijo Mahaffee.

El experto expresó su inquietud con respecto a lo que está pasando con la administración Trump.

"En general no puedo entender el motivo por el cual la Casa Blanca sigue siendo ciega ante la inquietud del público sobre la relación con Rusia y ante el hecho de que estas crisis, Rusia, el despido de Comey y su estancada agenda en el Congreso, son en gran medida obra del propio presidente", dijo.

Mahaffee se refirió al controversial despido por parte de Trump de James Comey, director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

Los críticos señalan que el momento del despido es motivo de sospechas pues la investigación de Comey sobre los presuntos lazos de Trump con Rusia acababa de cobrar fuerza.

"Si la administración Trump quiere recuperar un poco el impulso de su agenda tienen que poner fin al drama y al daño autoinfligido", dijo.

Trump ha sido criticado por las estrafalarias declaraciones hechas en Twitter que lo han metido en problemas con sus críticos y los medios estadounidenses.

Los expertos afirman que el presidente tiene que ejercer un mayor control sobre sus emociones y concentrarse más en su agenda política.

Darrell West, vicepresidente y director de estudios de gobernanza de la Brookings Institution, dijo a Xinhua que Trump claramente tiene "un punto flaco en relación con los rusos y no comprende que el país no es amigo de Estados Unidos".

"Sus puntos de vista difieren mucho incluso de las opiniones de la mayoría de los legisladores de su propio partido. Estados Unidos no tiene nada que ganar al compartir información con Rusia y sí tiene mucho que perder", dijo.

"Esto es algo que podría desestabilizar a la coalición republicana porque los principales miembros del partido comprenden que este es un comportamiento reprobable y no es algo que quieran ver que el presidente estadounidense repita", agregó.

Trump defendió con firmeza sus acciones y dijo hoy en un tuit que como presidente tiene "el derecho absoluto" de compartir cierta información con Rusia.

McMaster enfatizó que Trump desconocía la fuente de la información de inteligencia compartida. Informes de los medios estadounidenses revelaron que Israel, el aliado de Estados Unidos en Medio Oriente, es la fuente de la información sobre el EI.

Muchos en Estados Unidos temen que esta controversia sobre la filtración pueda generar inquietud entre los aliados de Estados Unidos con respecto a compartir información con el país en el futuro.