La calma marca las protestas sindicales tras las amenazas del gobierno turco

Asia

Aunque la ola de protestas tuvo un origen ecologista con la defensa del parque Gezi de Estambul, este movimiento ciudadano es ahora una denuncia del intento del primer ministro de imponer a la fuerza una agenda islamista y por adoptar supuestas posturas autoritarias.

El gobierno había advertido este lunes de que el paro laboral era ilegal y de que castigaría a quienes lo siguieran.

  • Lun, 06/17/2013 - 19:34

Estambul, EFE. Las concentraciones y marchas celebradas este lunes en Turquía por dos sindicatos y varios colectivos profesionales han transcurrido con calma y muchas consignas de protestas contra el gobierno, que había advertido que castigaría a quienes participaran en la huelga.

En Estambul, los simpatizantes del sindicato de funcionarios KESK y de la Confederación de Sindicatos Obreros Revolucionarios (DISK), se reunieron a partir de las 13.00 GMT en la céntrica calle Istiklal, donde la presencia policial era importante.

La marcha había sido convocada también por las asociaciones de médicos, dentistas, ingenieros y arquitectos, a las que se unieron otros colectivos, desde farmacéuticos a transportistas.

Los manifestantes exigieron a gritos la dimisión del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, y corearon el lema de esta revuelta ciudadana que dura ya tres semanas: "Taksim en todas partes. En todas partes resistencia".

Sin embargo, no trataron de romper el cordón policial, con blindados y antidisturbios, que bloqueaba el paso hacia la plaza Taksim, símbolo de las protestas.

"Los sindicatos han pedido reaccionar con calma. Pero el pueblo seguirá en la calle, continuará luchando. Seguramente habrá otra vez gas lacrimógeno, cargas policiales..." explicó a Efe Erdal Güzel, técnico de radiología en un hospital público y miembro del KESK.

Respecto a las advertencias de represalias para quienes participan en la huelga, Ali Küçük, médico de profesión, reconoció tener un poco de miedo, pero defendió su derecho a manifestarse contra un Gobierno que considera autoritario.

"No quiero que nadie me diga cómo tengo que pensar o educar a mi hija", explicó a Efe.

Murat, un camionero, comparó la situación actual de Turquía con la de la España durante la dictadura.

"Estamos aquí para protestar contra el fascismo. Tenemos un gobierno fascista, es como bajo Franco, aunque con una orientación religiosa. Desde hace 20 días, la policía, a la que pagamos con nuestros impuestos, se emplea para cerrarnos las calles, atacarnos con gas lacrimógeno. Pero seguiremos protestando", aseguró.

Aunque la ola de protestas tuvo un origen ecologista con la defensa del parque Gezi de Estambul, este movimiento ciudadano es ahora una denuncia del intento de Erdogan de imponer a la fuerza una agenda islamista y por adoptar supuestas posturas autoritarias.

Tras lanzar sus proclamas y leer un comunicado, portavoces sindicales dieron hoy por concluida la concentración de Estambul sin que se produjeran incidentes.

Sólo horas después se produjeron algunos choques leves entre los antidisturbios y grupos de manifestantes, que se iban congregando en la calles coreando eslóganes contra el Gobierno y bailando.

"No queremos más muertes. Queremos dar el mensaje de que estamos aquí por la paz y la democracia" declaró Kani Beko, presidente del DISK, a la emisora Halk TV.

Una consigna lanzada por los dirigentes sindicales entre sus afiliados en todo el país.

En Ankara, la concentración comenzó sobre el mediodía y miles de personas iniciaron una marcha que fue bloqueada por la Policía con vehículos con cañones de agua y barricadas, aunque la protesta terminó sin que se produjeran incidentes.

En Esmirna, en la costa egea, también miles de personas se han echado a la calle sin más incidentes.

Esta calma tensa puede romperse en cualquier momento, ya que en Ankara hay nuevas protestas convocadas para la noche y algunos manifestantes consultados por Efe aseguraron que es posible de algunos grupos traten de alcanzar la plaza Taksim en Estambul.

El gobierno había advertido este lunes de que el paro laboral era ilegal y de que castigaría a quienes lo siguieran.

El viceprimer ministro, Bülent Arinç, llegó a recordar que los gobernadores provinciales tienen autoridad para requerir la intervención del Ejército si las fuerzas policiales no son suficientes para acabar con las protestas ilegales.

El gobierno ha desplegado a miles de efectivos, muchos de ellos jóvenes con apenas formación, para sofocar las protestas.

Desde los sindicatos policiales se ha denunciado que los agentes están trabajando en condiciones muy duras y sin recibir alojamiento o manutención apropiados.

"Estoy muy cansado. Llevo 20 días trabajando sin descanso, sin poder ir a casa. Dormimos en el suelo, no hay camas. Al día trabajamos hasta 24 horas, todo el tiempo. No hay pausas, descansamos como buenamente podemos", explicó a Efe uno de los agentes que vigilaba este lunes la marcha sindical en Estambul. 

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EFE

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