La represión aumentó de modo “alarmante” en Cuba desde 2010

Cuba

Un informe de la ONU denunció más torturas, arrestos y violaciones a la libertad de expresión y reunión.

El viaje del Papa a la isla, del 26 al 28 de marzo, significó un período en el que “aumentaron alarmantemente los actos de represión masiva”.

  • Wed, 05/23/2012 - 11:50

La disidencia continúa siendo fuertemente reprimida mediante el uso excesivo de la fuerza policial, amenazas, actos de hostigamiento, detenciones arbitrarias y otras formas de malos tratos. Las libertades de expresión, de reunión pacífica y de asociación de opositores políticos, defensores de derechos humanos y periodistas independientes en Cuba son severamente restringidas”.

Con estas palabras la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT, dependiente de ONU) describe la situación en Cuba en un informe presentado ayer en Ginebra. Según ese documento, desde fines de 2010 hubo un “incremento alarmante de la represión”: mientras que en 2010 los detenidos temporalmente por motivos políticos fueron 2.074, en 2011 esta cifra ascendió a 4.123. Y en los primeros tres meses de este año se llegó a 2.373 detenidos, lo que supera al total de arrestados hace dos años.

Arrestados: 2.373. Los disidentes políticos detenidos temporalmente en enero, febrero y marzo fueron más que los apresados en todo 2010.

El viaje del Papa a la isla, del 26 al 28 de marzo, significó un período en el que “aumentaron alarmantemente los actos de represión masiva”, con “numerosos arrestos arbitrarios, reclusiones domiciliarias y cortes a las líneas telefónicas de centenares de disidentes”. En diálogo desde La Habana con El Observador, el periodista independiente Juan González Febles confirmó el aumento de detenciones por esas fechas y relató que su casa fue rodeada

“Continua y de bajo perfil”. Los ataques del régimen contra opositores, defensores de los derechos humanos y cronistas independientes forman parte de una estrategia de represión “continua y de bajo perfil”.

Un capítulo aparte son los actos de repudio –“gritar consignas gubernamentales y poner himnos patrióticos a volúmenes muy altos, así como insultar a los disidentes y evitar que salgan a la vía pública”–, así como los allanamientos a los lugares de trabajo de las ONG o a las casas de líderes opositores.

Lejos de las cadenas perpetuas o los hostigamientos indisimulables, lo que hay en Cuba son acciones más disimuladas y frecuentes: vigilancias, arrestos por varias horas, amenazas o restricciones a la libertad de circular.

Un capítulo aparte son los actos de repudio –“gritar consignas gubernamentales y poner himnos patrióticos a volúmenes muy altos, así como insultar a los disidentes y evitar que salgan a la vía pública”–, así como los allanamientos a los lugares de trabajo de las ONG o a las casas de líderes opositores.

Sin embargo, el jefe de la delegación cubana en la ONU, Rafael Pino, aseguró ayer que “en Cuba, los auténticos defensores de los derechos humanos son protegidos”. Y agregó que “nadie en el país ha sido perseguido o sancionado por ejercer sus derechos, incluidos los de libre expresión y asociación”.

“Deficiencias graves”. El diario oficial Granma publicó este martes que en el país hay 57.337 presos y el organismo de la ONU denunció las “deficiencias graves del sistema carcelario”, entre las que destacó el hacinamiento, agresiones e internamiento en celdas de aislamiento. También acusó “la escasez y el tipo de alimentación proporcionada” y la suspensión de visitas o ausencia de atención médica adecuada.

En los últimos diez años fallecieron 1.000 reclusos y en la gran mayoría de los casos no hay una explicación oficial para las muertes.

Esto, nuevamente, no pareció cierto al delegado isleño en Ginebra, quien acusó que los presos “reciben la mejor asistencia médica”.

El cubano aseguró que su país “seguirá avanzando” en algunos de los aspectos denunciados por la ONU. Pero al entender del experto internacional Jaime Suchlicky, director del Centro de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, las autoridades “van a seguir haciendo lo que quieran”.

En diálogo con El Observador, el cubano indicó que “no hay salida”. “Por parte de Cuba no hay voluntad de cambio. Para que los haya, tenemos que esperar a que desaparezcan Fidel y Raúl”, aventuró.

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