Editorial

Lecciones de La Maestra

  • Dom, 03/03/2013 - 21:19
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Varias interpretaciones se pueden dar -y se han dado- al repentino y publicitado encarcelamiento de la extravagante Elba Esther Gordillo, hasta hace pocos días presidenta vitalicia del sindicato de profesores de México, acusada de tomar US$160 millones de la entidad gremial para su uso personal.

Gordillo, conocida en todo México como “La Maestra”, no ocultaba sus joyas ni sus pieles, así que era sabido que vivía de algo más que su salario sindical. Adicta a la cirugía estética, viajaba sin parar y fue arrestada al bajar de un avión privado de regreso de una de sus propiedades en el balneario estadounidense de La Jolla. Al día siguiente de su arresto salieron a la luz pública detalles de sus excesos, como una cuenta de compras por US$ 2 millones en Nieman Marcus, la exclusiva cadena de tiendas norteamericana, y la consulta que hizo hace un tiempo a una adivina en Nigeria, a quien le pagó US$ 45.000 para que le predijera el futuro.

Es mejor, entonces, pensar que Enrique Peña Nieto se ha tomado en serio esto de que quiere mejorar las cosas. Y una de las recomendaciones que AméricaEconomía le hizo al ser elegido presidente -que le quite poder a quienes le ayudaron a llegar al poder- al menos en este caso lo está cumpliendo. Y el tiempo dirá.

Es poco probable que la bruja nigeriana le haya predicho que iba a ser arrestada por el gobierno del PRI que iba a llegar al poder a comienzos de 2013. Menos que su detención se iba a producir al entrar en vigor una ley de reforma educativa que, entre otras cosas, le quita poder al sindicato de maestros dirigido por ella.

Sin llegar a psicoanalizar los vericuetos conspirativos de la política mexicana, que ya acusan al presidente Enrique Peña Nieto de una acción gatopardista -hacer muchos cambios para que todo quede igual-, la decisión del gobierno de descabezar al sindicato de maestros y encarcelar a su corrupta presidenta es una señal en la dirección correcta.

Quienes han seguido por algún tiempo la política y el sindicalismo mexicano recomiendan cautela. En una sociedad obsesionada por las historias que se repiten, donde los héroes se vuelven traidores y los traidores héroes, no está de más recordar episodios similares en el pasado cercano. En 1989, el poderoso líder sindical de Pemex, Joaquín Hernández, fue acusado de posesión ilegal de armas y encarcelado, en una acción llevada a cabo por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari para legitimarse y lanzar su reforma destinada a privatizar Pemex. El encarcelado Hernández fue reemplazado por Carlos Romero Deschamps, quien hasta hoy lidera a los privilegiados trabajadores de Pemex, y que hace poco tiempo hizo noticia cuando se supo que le había regalado a su hijo un Ferrari de edición limitada avaluado en US$2 millones. Un líder sindical corrupto fue encarcelado, para legitimar a un gobierno que llegaba al poder, y fue reemplazado por otro líder sindical corrupto, sin que el sindicato de Pemex perdiera poder ni la empresa fuera privatizada.

Es fácil entonces leer con cinismo el encarcelamiento de La Maestra. Pero es mejor darle a Enrique Peña Nieto el beneficio de la duda y pensar que de verdad quiere mejorar la educación mexicana.

Y de verdad que necesita mejorar. En términos de calidad de la educación, basta mirar los más recientes resultados de la prueba internacional  PISA (Program for International Students Assessment) establecida por la OCDE. En esa prueba, el 52% de los escolares coreanos obtuvo resultados satisfactorios o buenos, mientras que apenas el 7,6% de los alumnos mexicanos llegaron a ese nivel. Y México destina el 20,6% de su gasto público a educación, bastante más relativamente que el 15,8% de Corea.

Es posible que Peña NIeto busque legiitimarse con el arresto de La Maestra. Pero también es posible -y necesario para la reforma educativa- que haga reformas profundas en el sindicato de maestros, quitándole mucho de su poder. Y la reforma educativa de Peña Nieto le quita al sindicato la tutela de las contrataciones y los exámenes de competencia de los profesores, y establece un sistema de promociones magisteriales basado en el mérito.

Hoy por hoy, es relativamente común que profesores dejen de dictar clases y asuman cargos en el sindicato, cobrando ambos sueldos y poniendo como sustitutos en las aulas a sus alumnos de los últimos años de secundaria. Hay profesores que traspasan sus posiciones a sus hijos y hay posiciones de profesores que se rematan al mejor postor.

Hoy por hoy, en México, 20% de los maestros obtiene su posición del sindicato de maestros, 9% por intermedio de una autoridad y 5% lo heredó. Sólo 16% obtiene su cargo de un concurso público,

México se encuentra hoy en una posición privilegiada, a las puertas de convertirse en país desarrollado. Ya se ha convertido en potencia manufacturera, por obra y gracia de su cercanía a Estados Unidos y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Es el país que más acuerdos de libre comercio ha firmado en el mundo, un total de 44, y el intercambio comercial con su vecino llega a los US$1.500 millones diarios.

Una de las tareas que el país tiene por delante es desarrollar su capital humano para comenzar a escalar puestos en innovación, management, ciencia y tecnología. Y esa tarea no logrará hacerse sin una verdadera reforma educativa que premie los resultados y la excelencia.

Es mejor, entonces, pensar que Enrique Peña Nieto se ha tomado en serio esto de que quiere mejorar las cosas. Y una de las recomendaciones que AméricaEconomía le hizo al ser elegido presidente -que le quite poder a quienes le ayudaron a llegar al poder- al menos en este caso lo está cumpliendo. Y el tiempo dirá.

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