La Corte Suprema de Brasil divulgó este viernes los testimonios más explosivos que se hayan conocido en los tres años de investigación de la corrupción en el país, donde ejecutivos de empresas acusan al presidente Michel Temer y a sus predecesores, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, de recibir millones de dólares en sobornos.

Las declaraciones generan serias dudas sobre la capacidad de Temer, quien reemplazó a Rousseff el año pasado tras ser sometida a un juicio político, para mantenerse en la presidencia y para aprobar las reformas de austeridad fiscal con las que se ha comprometido.

Los testimonios de los ejecutivos de JBS SA, un procesador de productos cárnicos que creció rápidamente gracias a préstamos baratos del banco estatal de desarrollo durante los 13 años de gobiernos de Lula y Rousseff con el Partido de los Trabajadores.

El juez del Supremo Tribunal Federal Edson Fachin, que supervisa el caso Lavado de Autos, escribió que una investigación inmediata sobre Temer era necesaria porque hechos criminales "están ocurriendo o están por ocurrir". 

Los testimonios implican tanto a políticos del gobierno como de la oposición, e indican que Temer, un conservador, recibió 15 millones de reales (US$4,6 millones) de JBS.

Los ejecutivos acusados de corrupción dijeron que el expresidente Lula -quien ya enfrenta cinco cargos de corrupción- recibió US$50 millones de sobornos en cuentas en el extranjero, y que se depositaron otros US$30 millones en cuentas de la expresidenta Dilma Rousseff.

Abogados de Lula dijeron que el político es inocente. Representantes legales de Rousseff no pudieron ser contactados, pero ella ha repetido varias veces que no ha cometido actos corruptos.

Brasil ha sido sacudido por una investigación de sobornos políticos para obtener contratos de la petrolera Petrobras, un caso conocido como 'Lavado de autos', que ya ha llevado a la condena de 90 políticos y empresarios y a la investigación de legisladores y ministros del gabinete de Temer.

El juez del Supremo Tribunal Federal Edson Fachin, que supervisa el caso Lavado de Autos, escribió que una investigación inmediata sobre Temer era necesaria porque hechos criminales "están ocurriendo o están por ocurrir".