Editorial

Vas bien, Peña Nieto

  • Lun, 12/10/2012 - 01:21

No ha dejado de moverse, Enrique Peña Nieto. Desde que asumió la presidencia de México, hace dos semanas, ha firmado suficientes documentos y hecho suficientes promesas como para mantener a su gobierno ocupado durante los seis años que tiene por delante.

En su discurso inaugural, presentó un plan de 13 puntos que son 13 promesas para impulsar a México al futuro. Dos días después, juntó a los principales partidos políticos para firmar con ellos un “Pacto por México” en el que todos los firmantes acuerdan un plan de acción de... 95 puntos.

Y esos 95 puntos no son menores. Incluyen el ingreso del sector privado a la industria petrolera para poner fin al monopolio de la estatal Pemex, la instauración de seguridad social universal, la implantación de un seguro de desempleo, un sistema de evaluación de los profesores para mejorar la educación, una computadora para cada alumno del sistema escolar, defensa de los derechos humanos y de los inmigrantes, derecho universal a la banda ancha y licitación de frecuencias para dos nuevas cadenas nacionales de TV que compitan con Televisa y TV Azteca.

Hasta el momento, Peña Nieto se ha movido bien, creando buena voluntad y confianza tanto dentro de México como afuera. Ahora hay que esperar si cumple la mitad de los 95 puntos. Y se convierte en el mejor presidente de la historia de México.

Si logra hacer la mitad de lo que sale en esa lista, Peña Nieto se convertiría en el mejor presidente de la historia de México.

Pero los tiempos están a su favor. Después de cinco años seguidos de malas noticias -la peor recesión del continente tras la crisis financiera de 2008 y una feroz escalada de violencia de los carteles de la droga que ha dejado casi 60.000 muertos-, México está mejorando en todos los frentes.

Su economía creció 5,5% en 2010, su tasa de crecimiento más alta en diez años. México superó en crecimiento a Brasil el año pasado, llegando al 4,5%, y este año la duplicará, con 4%. Si esas tasas se mantienen, la economía mexicana podría superar a la brasileña a fines de esta década.

Tras firmar el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte con Estados Unidos y Canadá en 1994, México se convirtió en fábrica de productos manufacturados para el mercado norteamericano, y desde entonces ha ido haciendo lo mismo para el resto del mundo. Nissan está hoy construyendo una fábrica de automóviles de US$2.000 millones en Aguascalientes y Audi construye una de US$1.300 millones en Puebla. Anualmente se titulan en México más ingenieros que en Alemania y el país ha diversificado su apertura. Hoy tiene acuerdos de libre comercio con 44 países y es la nación que más tratados de este tipo tiene en el mundo.

Su política aperturista sufrió un revés en la década pasada, cuando China comenzó a fabricar de todo para todo el mundo, pagando salarios más bajos que los de todo el mundo. Pero los salarios en China han estado subiendo y hoy el salario mínimo en Shanghai es más alto que el de México.

Las noticias en otros  frentes también son buenas para México. La altas tasas de crecimiento demográfico del país se han reducido al punto que parece que pronto serán menores que las de Estados Unidos. La emigración al vecino del norte se ha detenido casi por completo.

Si bien la narcoviolencia sigue -y no es causada por México, sino por la equivocada política antidrogas de Estados Unidos-, la verdad es que en 2012 el número de homicidios se redujo por primera vez en cinco años.

Aumentar la fuerza policial y reforzar las actividades comunitarias ha comenzado a dar resultados en las localidades más afectadas por la violencia de los narcos, pero hace falta más. El nuevo presidente ha prometido pasar 40.000 efectivos del ejército a la policía y aumentar el gasto en seguridad del 1,5% del PIB actual a 5% del PIB.

Peña Nieto además trae de vuelta al poder al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó al país desde 1929 hasta el año 2000 usando la corrupción y el fraude electoral al punto que el sistema político mexicano llegó a ser conocido como “la dictadura perfecta”.

El nuevo presidente mexicano ha prometido una democracia verdadera y su Pacto por México muestra que busca alianzas con la oposición para poner en marcha lo que se propone hacer. Y necesitará a la oposición: el PRI no obtuvo mayoría en el Senado ni en la Cámara en las últimas elecciones, y algunos de los 95 puntos del plan de acción requieren una reforma constitucional, o dos tercios de los votos en ambos cuerpos del Poder Legislativo.

Otra cosa que debiera hacer, aunque no lo ha prometido, es acercarse a América Latina, estrechando lazos económicos y aprovechando oportunidades comerciales con todos los países de la región, además de acercarse políticamente a sus gobiernos.

Hasta el momento, Peña Nieto se ha movido bien, creando buena voluntad y confianza tanto dentro de México como afuera. Ahora hay que esperar si cumple la mitad de los 95 puntos. Y se convierte en el mejor presidente de la historia de México.

  • Lun, 12/10/2012 - 01:21

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