Abraham F. Lowenthal, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Southern California y presidente emérito del Pacific Council on Internactional Policy.
Es importante superar dos estereotipos acerca de América Latina que son demasiado comunes en Estados Unidos. Uno es la visión excesivamente optimista acerca de la región, que muchas veces proviene de proyectar la ideología y la experiencia de EE.UU. El otro es una visión excesivamente pesimista de la región, que muchas veces se basa en nociones de una superioridad estadounidense.
La perspectiva optimista cree en una supuesta convergencia entre América Latina y EE.UU. Esta visión sostiene que Latinoamérica se ha vuelto completamente democrática (con la excepción de Cuba), celebra que la región haya adoptado reformas de mercado y liberalizaciones económicas, y hace llamados para formar amplias alianzas interamericanas en asuntos de comercio y en las “guerras” contra el terrorismo y el narcotráfico.
Esta visión emergió de la Cumbre de las Américas en 1994, en Miami, cuando los presidentes y primeros ministros de todos los países del hemisferio occidental (salvo Cuba) proclamaron su compromiso con un Área de Libre Comercio de las América (FTAA, por sus siglas en inglés) hacia 2005.
Sin embargo, desde el principio la visión de Miami estaba medio coja. Se exageraron la profundidad y el alcance del compromiso latinoamericano con el libre comercio hemisférico, como también se exageró con la voluntad de EE.UU. de superar su propio proteccionismo. Llegó y pasó 2005 sin acuerdo alguno y, desde entonces, el proyecto de la FTAA ha desaparecido.
Los latinoamericanos siguen prefiriendo la democracia y casi todos los países en la región hoy celebran elecciones libres y limpias. Sin embargo, las instituciones legislativas y judiciales, así como una prensa independiente y libre, siguen siendo débiles, y no sólo en Cuba, sino también en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.
El libre mercado en sí mismo no es la solución para todos los problemas de la región.
Hay que atenuar la satisfacción por la propagación de la democracia en las Américas con una conciencia realista acerca de los muchos obstáculos que persisten para una forma de gobernar democrática, en especial en países donde se necesita incorporar a grandes poblaciones indígenas que históricamente han sido excluidas. Hay que reconocer que el libre mercado en sí mismo no es la solución para todos los problemas.
El éxito de Chile en alcanzar tanto el crecimiento económico como el ejercicio democrático demuestra en realidad el valor de combinar de manera pragmática reformas de mercado con una vigorosa acción del Estado, y no adoptar el fundamentalismo de mercado.
Los países de toda la región están tratando de afinar y fortalecer la competencia del Estado, no de debilitarla; tratan de corregir las consecuencias del mercado mediante políticas públicas concertadas, y tratan de encontrar formas efectivas de abordar la pobreza, desigualdad y exclusión.
Pero también es importante superar la otra visión que sostiene que América Latina es una región irremediablemente atrasada. Muchas veces se la describe como una región de trabajadores poco motivados, de líderes empresariales que prefieren sus negocios rentistas en vez de la creatividad emprendedora, y de políticos demagogos: una región contenida por los privilegios incrustados y una corrupción generalizada.
Estos estereotipos están demasiado extendidos, pese a la laboriosidad de los trabajadores de São Paulo, la competitividad global de los sectores de nicho de Chile, la agricultura moderna de Argentina y los muchos inmigrantes sacrificados que vienen a EE.UU. desde México, el Caribe y Centroamérica.
Los estereotipos persisten, pese a que la región cuenta con multinacionales competitivas como Embraer, Vale y Cemex; pese a contar con líderes políticos de clase mundial, como Fernando Henrique Cardoso, Lula da Silva y Ricardo Lagos. Y siguen pese a la abundante evidencia de que la corrupción emerge siempre y en cualquier
lugar si no existe un fuerte contrapeso regulatorio, periodismo investigativo y un poder judicial independiente.
A veces, estas imágenes están incrustadas en teorías “culturales”. Muchas veces se basan en impresiones anecdóticas, que se agravan con prejuicios e incluso racismo. Cualquiera sea su origen, hay que corregir estos estereotipos al prestar una mayor atención a las historias de éxito de América Latina, enfatizar más los asuntos estructurales e institucionales y mediante una mayor conciencia acerca de las fallas y los fracasos de EE.UU. Ello sería un importante paso para mejorar el entendimiento y las políticas que EE.UU. tiene hacia América Latina.
Estoy de acuerdo de que se trata de estereotipos, America Latina tiene no solo importantes valores culturales que promover, tiene ademas una forma de enfrentar el desarrollo social que poco a poco esta dando resultados. Siempre luchando desde la adversidad America Latina ha dejado de ser el laboratorio del FMI y BM y hoy puede impulsar estrategias integradoras innovadoras.
Lástima que el Dr. Lowenthal no hable de otros aspectos distintos de la economía, historia, culturas destruidas, construcciones inimaginables con la herramientas de la época, organiación socila, desarrollo de las matemáticas, selección de especies vegetales para la alimentaciuón, conocimiento de la flora medicinal, protección y cuidado del ambiente, etc. Todo esa riqueza fue destruida por la conquista y paralizó un desarrollo extraordinario, que no existía en la parte norte del hemisferio. Hay que reconocer que había concepciones que no cabían en el ideario judeo-cristiano de nuestros colonizadores y que hoy tampoco aceptamos.
Lástima que el Dr. Lowenthal no hable de otros aspectos distintos de la economía, historia, culturas destruidas, construcciones inimaginables con la herramientas de la época, organiación socila, desarrollo de las matemáticas, selección de especies vegetales para la alimentaciuón, conocimiento de la flora medicinal, protección y cuidado del ambiente, etc. Todo esa riqueza fue destruida por la conquista y paralizó un desarrollo extraordinario, que no existía en la parte norte del hemisferio. Hay que reconocer que había concepciones que no cabían en el ideario judeo-cristiano de nuestros colonizadores y que hoy tampoco aceptamos.
Sudamerica tiene problemas de Imágen. (el problema militarista en su parte norte, la miseria brasilera y peruana). Y la verdad es que es un continente sub-valorado y sus riquezas estan ahi, para ser exploradas ya sea por el Estado o por Privados pagando impuestos justos.. Desde el cabo de Hornos hasta Tijuana. Todo lo contrario a Estados Unidos que está profundamente sobrevalorado.
Considero que parte del problema de avance de America Latina se debe a Estados Unidos que no deja de succionar las riquezas de esta region y que sigue pensando que es el patio de su pais, con los famosos tratados de libre comercio que lo que son mecanismos que limitan el desarrollo economico de estos paises
Lamentablemente, los propios latinoamericanos creamos mitos sobre otros países. Mencionan a Ecuador como un país en dónde existe poca libertad de prensa, pues yo creo que no es así. Deberían venir a escuchar las radios y canales de televisión y encontrarán la realidad, una realidad que estoy seguro les sorprenderá, porque estoy seguro que solo han recibido una parte de la información, la parte que la prensa expresa....
HOLA SOY YO OTRA VEZ, SI YO LA MANZANA AHAHAHAHAHAHAHAHAHA Y USTEDES APESTAN0
OLA ME LLAMO YONI I ME GUSTAN LOSS GEIS KOMO LLO, BUSKO PAREJA, AZI QE ZI AI UN YNTEREZADO YAME A ESTE NUMERO:0445534673809 MUSHAS GRAZZYAS
HOLA YO SOI EL EX THE YONII, YONI SOY UN JACKER Y TE E ESTADO RASTREANDO Y VI QE COMENTASTE, ENTONCES SI LES ESTO QIERO QE SEPAS QE YO TE EXTRAÑO MUCHO Y QE QIERO HACER SEXO CONTIGO AUNQUE LOS DOS SEAMOS HOMBRES, TE VEO EN SSTARBUCKS DE CENTRO C SANTA FE A LAS 8 (EL DE LIVERPOOL)
YO TAMBIEN!!!!!!! Mmmmmmmmm..... PENES COCIDOS Mmmmmmmmm...
gracias a Dios por intiresny