El venezolano Nicolás Maduro está enfrentando el momento más crítico de su carrera política, y que podría convertirse en crisis terminal.

Este 23 de enero, en medio de la manifestación callejera de oposición más grande realizada en Caracas desde 2017, Juan Guaidó, quien encabeza la Asamblea Nacional democráticamente elegida, se declaró legítimo presidente encargado (interino) de Venezuela, apelando a cláusulas constitucionales ante lo que califica de usurpación de poder por parte de Nicolás Maduro, y llamando a elecciones.

En medio de esta inestable situación, AméricaEconomía coincide con las fuerzas democráticas venezolanas en reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y hace un llamado a todas las fuerzas políticas del país -y también a sus fuerzas armadas- a reconocerlo de igual manera.

El objetivo  del 23 de enero para  la oposición -nuevamente unida bajo el liderazgo de Guaidó- fue  sentar las bases de un nuevo gobierno para Venezuela. Y recibió el espaldarazo y reconocimiento inmediato de la Organización de Estados Americanos (OEA), el gobierno de Estados Unidos, el Grupo de Lima y los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Paraguay y Perú, todos quienes han dado su apoyo explícito a la presidencia interina de Guaidó. La Unión Europea, mientras, ha sido más cauta, pero apoyando las protestas y el retorno a la
democracia en Venezuela.

El apoyo a la democracia en Venezuela no ha sido unánime, lamentablemente. Nicaragua y Bolivia han apoyado a Maduro, además de Rusia, China y Cuba, mientras México y Uruguay no reconocen el gobierno interino y llaman a un diálogo.

La acción de Estados Unidos de reconocer al líder de la oposición como legítimo presidente interino de Venezuela, ha llevado al caudillo a romper relaciones con Estados Unidos, dando 72 horas a los diplomáticos estadounidenses para que abandonen el país. Pero la medida sería ignorada por Estados Unidos, pues, claro, no le reconoce tal autoridad al gobierno de Maduro.

Todo esto configura el mayor desafío a la autoridad de Maduro desde que asumió la presidencia como heredero de Hugo Chávez en 2013. El apoyo de la  comunidad  internacional, y la  legitimidad  constitucional  del  desafío se  basa en  que Guaidó  preside el  único organismo elegido  en forma verdaderamente  democrática en Venezuela, la Asamblea Nacional. Por eso  es la única rama de gobierno  legítima, y en esa capacidad ha declarado ilegítimo  a Nicolás Maduro y por lo tanto, vacante  el cargo presidencial. Guaidó asume como  presidente interino e inmediatamente  ha llamado a elecciones generales para llenar el cargo vacante y restituir la democracia en el país.

Todo esto suena razonable si se piensa en la viciada elección presidencial de 2018 que dio a Maduro un segundo período presidencial de seis años, el cual acaba de asumir. Y suena más que razonable si se piensa en todo lo que ha tenido que sufrir y sigue sufriendo el pueblo venezolano, sumido en una crisis humanitaria de escasez de alimentos y medicamentos que ya dura más de dos años.

Algunas cifras para ilustrar la magnitud de la tragedia causada por Hugo Chávez y su inepto delfín. La inflación está en un millón por ciento al año. El PIB se ha encogido 50% desde que Maduro asumió la presidencia. Tres millones de venezolanos, un 10% de la población, han huido de su país desde 2014, principalmente a Colombia y Brasil, causando la mayor crisis de emigrantes en la historia de América Latina. Caracas se ha convertido en la ciudad no en guerra más violenta del mundo.

La embestida del 23 de enero puede tener el apoyo de la OEA, de Estados Unidos, de la mayoría de los gobiernos de la región y también del pueblo venezolano, pero no logrará su objetivo loable de sacar a Maduro del poder si no consigue concitar el apoyo de los militares. Guaidó ha llamado a la “familia militar” a ponerse del lado de la Constitución.

Eso no parece fácil. El chavismo se ha “tomado” las fuerzas armadas a punta de ofrecerles prebendas y canonjías, de tal manera que hoy cogobiernan en Venezuela.  El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, reiteró su apoyo a Maduro y desconoció a Guaidó como presidente interino.

En medio de esta inestable situación, AméricaEconomía coincide con las fuerzas democráticas venezolanas en reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y hace un llamado a todas las fuerzas políticas del país -y también a sus fuerzas armadas- a reconocerlo de igual manera.

Instamos igualmente a Nicolás Maduro a dejar pacíficamente el poder y pedimos al Grupo de Lima y a la OEA que ayuden a Venezuela a organizar elecciones generales libres lo antes posible.

Al mismo tiempo, pedimos a la comunidad internacional que, además de reconocer al nuevo gobierno interino, organice una campaña de ayuda humanitaria urgente para Venezuela, que envíe los alimentos y medicamentos que el pueblo venezolano con desesperada urgencia necesita.