El próximo sábado 23 de febrero se cumple el plazo que estableció Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional y autoproclamado presidente encargado (interino) de Venezuela, para que ingrese al país el flujo de ayuda humanitaria multinacional, consistente en  alimentos , medicinas, artículos de aseo y otros ítems de primera necesidad que escasean  trágicamente en la nación sudamericana. Venezuela está arrasada por  una  crisis económica en que la hiperinflación supera ya el millón por ciento anual y una recesión que durante los últimos cinco años ha jibarizado el PIB, llevándolo a una contracción acumulada del orden de 50%

Para que Venezuela pueda transitar pacíficamente hacia la democracia se va a requerir de una diplomacia sofisticada de parte de Guaidó y su gente, así como de EE.UU. y  los países que apoyan a Guaidó para sacar del poder a Maduro y sus cómplices.

Guaidó, reconocido como presidente legítimo por aproximadamente 50 países, entre los que se encuentran Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Canadá , Brasil, Argentina, Chile, Colombia y Perú, ha prometido que este sábado los venezolanos harán entrar  la ayuda humanitaria a Venezuela desde la ciudad fronteriza de Cúcuta, en Colombia.

Sin embargo, no queda claro cómo podrán ellos atravesar el bloqueo que ha impuesto Maduro para la entrada de dicha ayuda. Ese bloqueo incluye no solamente una muralla física hecha con contenedores para impedir el paso de los camiones, sino que también cuenta con apoyo militar y de fuerzas especiales y policiales. Cuando los periodistas han preguntado a Guaidó, o a otros dirigentes de la oposición, cómo va a pasar efectivamente la ayuda humanitaria, ellos han contestado que no quieren revelar la información para que no se entere Maduro.

Guaidó tiene a su lado a la mayoría de los venezolanos -no menos del 70%, según algunas encuestas- , y ademas cuenta con el apoyo de las potencias occidentales, empezando por Estados Unidos. El país del norte he tenido proverbiales metidas de pata en su política internacional durante el gobierno de Donald Trump pero en este caso, y probablemente debido a que a Trump no le interesan Venezuela ni América del Sur, ha delegado este asunto en terceros, quienes han desarrollado una estrategia multilateral compleja y sofisticada para enfrentar el problema  venezolano, la que hasta el momento parece estar funcionando . Dicha estrategia incluye sanciones económicas muy duras para Maduro, ya que lo dejan casi sin acceso  a efectivo, y por otro lado incluye un apoyo en bloque de Europa. Claro que cuando Trump abre su tweet y amenaza con intervención militar estadounidense, solo provocaría el quiebre de un frente común con numerosos gobiernos latinoamericanos que hoy apoyan esta estrategia y con el propio Guaidó, que ha rechazado esa vía.

La notoria ausencia de este bloque pro-democracia en Venezuela es la del gobierno de México. Este es un hecho que AméricaEconomía lamenta profundamente. No entendemos qué gana México con apoyar a la dictadura de Maduro, ni tampoco que gana la izquierda latinoamericana que en general o apoya a Maduro o calla, ya que el gobierno  de Maduro no es un gobierno de izquierda sino una organización criminal, como dijo a AméricaEconomía un representante diplomático de un gobierno latinoamericano de centroizquierda.

Pero a pesar del fuerte apoyo internacional, y de contar con el pueblo venezolano a su favor, Guaidó parece no haber logrado seducir a las fuerzas armadas venezolanas

Maduro, hasta el momento, tiene el apoyo de los militares y, en la arena internacional, tiene a su favor a China, Rusia e Irán. China, sin embargo, ya ha comenzado a hablar con el equipo de Guaidó, lo que refleja que podrían jugar a dos bandas y/o que lo que realmente les interesa es salvaguardar sus intereses económicos, en particular  el pago de la deuda de Venezuela con la nación asiática, que llega a US$ 70.000 millones. Según Financial Times, también Rusia está hablando con Guaidó a través de personeros del gobierno estadounidense.

Respecto de las fuerzas armadas , no llama la atención que los generales estén apoyando  a Maduro: muchos de ellos han estado involucrados en negocios con los cuales han profitado durante años de acceso ilimitado  a la riqueza petrolera, y, según muchos, a la explotación de rutas para el narcotráfico.

Por otro lado la oficialidad, en los niveles de más abajo, no tiene capacidad de movimiento debido a que hay una gran cantidad de miembros de la inteligencia  de Maduro que, con el apoyo de la inteligencia cubana, supervigilan cualquier intento de indisciplina o de desacato a la jerarquía militar.

No obstante lo anterior, es posible que la posición de las fuerzas armadas esté más contenida que alineada con Maduro y su círculo. ¿Cómo explicar, si no, que Guaidó pueda proclamarse presidente de la república sin haber sido enviado a prisión?

A pesar que no se sabe cómo Guaidó va a hacer que ingrese la ayuda humanitaria a Venezuela, sí se sabe que la oposición a Maduro está organizando un acto político de gran envergadura para este viernes 22  y sábado 23 de febrero en Cúcuta, que incluye la presencia de varios jefes de estado de países latinoamericanos. En efecto, ya han confirmado su presencia en Cúcuta el presidente de Colombia, Iván Duque, como dueño de casa, y los presidentes de Chile, Sebastián Piñera; Panamá, Juan Carlos Varela; y Paraguay, Mario Abdo Benítez. También estarán presentes ministros y legisladores de los países que han reconocido a Guaidó como presidente interino de Venezuela, empezando por Estados Unidos.

El billonario británico Richard Branson, dueño de  la aerolínea  Virgin Airlines y la casa discografica del mismo nombre, ha organizado el concierto Venezuela Aid Live para este viernes en Cúcuta, con la participación de Luis Fonsi (“Despacito”), Juanes, Rudy Mancuso y otra docena de artistas. El concierto será gratuito, pero Branson ha dicho que espera recibir decenas de millones de dólares en donaciones, que se destinarían a ayuda para Venezuela.

Mientras se elevan las expectativas para este fin de semana, da la impresión de que Maduro y la cúpula militar están apostando al desgaste de Guaidó y la oposición, como ya ocurrió antes con las multitudinarias protestas de 2017.

Aquí radica la importancia de que Guaidó logre hacer entrar ayuda humanitaria a Venezuela y no se quede solamente en la movilización de masas y el apoyo internacional. Un triunfo con la ayuda humanitaria podría erosionar a parte de la cúpula militar que apoya a Maduro, particularmente a los que no están sucios. Esto inclinaría la balanza hacia la salida de Maduro, abriendo a un proceso de transición política hacia la democracia.

Uno de los escenarios posibles es que se organice un acto multitudinario de masas en el lado venezolano de la frontera, que los manifestantes avancen hacia el lado colombiano y al mismo tiempo los camiones con ayuda desde Colombia comiencen a avanzar hacia la frontera. Esto obligaría a las fuerzas militares y policiales  venezolanas a dejar entrar la ayuda humanitaria o disparar contra los manifestantes desarmados. Esta situación podría forzar a  los militares a recapacitar sobre si están dispuestos a mancharse las manos con sangre de sus compatriotas para obedecer a Maduro.

El otro escenario es la posible intervención militar de EE.UU., una iniciativa que como medio no compartimos.  Es improbable que algo así suceda, además de ser una mala idea: dejaría a Guaidó como un títere de Washington -algo que Maduro ya ha estado diciendo- y dificultaría la transición a la democracia.

Finalmente, un escenario catastrófico sería que se dividieran las FFAA venezolanas y que Venezuela entrara en una guerra civil. No es imposible que esto suceda, dado el extremo nivel de polarización que hay en el país. Las fuerzas involucradas están jugando con fuego y cualquier situación, incluso fortuita, podría encender la mecha.

Para que Venezuela pueda transitar pacíficamente hacia la democracia se va a requerir de una diplomacia sofisticada de parte de Guaidó y su gente, así como de EE.UU. y  los países que apoyan a Guaidó para sacar del poder a Maduro y sus cómplices.

AméricaEconomía cree que las siguientes medidas serían necesarias como parte de esa diplomacia, algunas de las cuales pareciera que ya están siendo implementadas por un Guaidó que se está revelando como un político prudente y pragmático:

1.- Mantener la presión económica sobre Maduro, a través de las sanciones, pero evitando al máximo el daño a la población venezolana. Se podría intentar por ejemplo un programa de petróleo por alimentos y medicinas al estilo de lo que se hizo con Irak.

2.- Intensificar los contactos con los gobiernos chino y ruso para convencerles de que el país asiático tendrá más probabilidad de recuperar su dinero en una Venezuela democrática.

3.- Acercarse a Cuba para proponerle algún beneficio económico que compense el petróleo subsidiado  que perderían sin Maduro. Por  lo demás es cada vez menor la ayuda que Cuba recibe de Venezuela y será cada vez menos por la presión de las sanciones.

4.- Dar una salida al exilio a Maduro y sus cómplices. Cuba sería un país que, a cambio de incentivos económicos podría estar dispuesto a recibirlos.