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Chile gana la carrera por atraer inversión extranjera en América Latina: supera a Uruguay y Costa Rica

El Índice de Oportunidades Globales de Milken Institute 2021, que mide el atractivo de los países para inversión y este año se centró en Latinoamérica, muestra a Chile con la clasificación más alta de la región debido a su sólido desempeño en todas las categorías medidas, particularmente en lo referido a sus instituciones y la relación con los inversionistas.
Martes, 23/02/2021 Gianni Amador

Los problemas estructurales que presentan las economías de América Latina y que se han agravado por el impacto de la pandemia de COVID-19, hacen necesario lograr una mayor Inversión Extranjera Directa (IED); un reto no menor si se considera que el flujo de capital extranjero en la región viene cayendo de forma casi ininterrumpida desde 2012, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Para alcanzar esta meta, los países deberán realizar las reformas apropiadas que hagan “más amables” a las instituciones y sus relaciones con los inversionistas, una tarea en la que Chile lleva la delantera.

El índice de oportunidades globales del think tank estadounidense Milken Institute en 2021, que mide el atractivo de los países para la inversión y que este año se centró en Latinoamérica, destaca a Chile en el primer lugar entre sus vecinos regionales, al lograr la mejor calificación (36°) gracias a un "sólido desempeño institucional". En segundo lugar aparece Uruguay (48°), seguido de Costa Rica (55°) como el tercero mejor de la región. México (64) y Panamá (65), completan el top cinco latino del índice.

Para llegar a esta conclusión, la evaluación anual de este grupo de expertos consideró 96 variables, incluidas las perspectivas macroeconómicas, el potencial de innovación y desarrollo futuros, el acceso a los servicios financieros y la conformidad con las normas internacionales. Y Chile logró un sólido desempeño en todas ellas. “Lo que diferencia a Chile es lo amable que son sus instituciones con los inversionistas extranjeros”, señala el estudio. 

La misma “amabilidad” muestra Uruguay, que se ubica en segundo lugar por un buen desempeño en marco institucional y servicios institucionales; pero que se vio afectado por un bajo rendimiento en estándares y políticas internacionales (referido a la capacidad de un país de adoptar normas internacionales) y en percepción de negocios (que mide las limitaciones y facilidades de las empresas para resolver disputas), ítems en los que Chile también destaca.

 

El tercer puesto lo ocupa Costa Rica gracias a su solidez en el marco institucional, aunque al igual que Uruguay, tiene un bajo rendimiento en percepción de negocios y estándares y políticas internacionales. En esta última variable México obtiene su mejor resultado, lo que le permite ubicarse en el cuarto lugar del ranking. El índice de Milken valora como “bastante uniforme” el desempeño general de México, a excepción del indicador referente a los servicios financieros (que mide el tamaño relativo a su economía y la facilidad para acceder a servicios y productos financieros) donde tiene bajo rendimiento. 

La quinta posición la ostenta Panamá, apoyado por su desempeño en la categoría servicios financieros. No obstante, sus debilidades en marco institucional y estándares internacionales, no le permitieron escalar a una mejor posición. Aun así, supera a grandes economías como Brasil (76°) y Argentina (88°), que se siguen viendo afectadas por un “importante margen” en percepción empresarial y marco institucional, que reflejan problemas de corrupción, transparencia y reparación confiable de agravios.

Comparación global

Aunque las cifras indican una caída en la entrada de capital extranjero a la región en los últimos años, el estudio de Milken Institute basado en Latinoamérica demuestra su buen desempeño regional en comparación con otras economías emergentes y en desarrollo en dos aspectos claves: fuerza laboral −altamente calificada y diversa, según el documento− y sus sistemas financieros, que el informe describe con mayor amplitud y profundidad.

Para llegar a esta conclusión, el instituto midió ocho variables referidas a la fuerza laboral, en la que se consideraron aspectos como la población económicamente activa y su nivel educativo, el promedio de escolaridad en adultos, la participación laboral femenina, la esperanza de vida escolar y tasa de autoempleo.

El buen desempeño en esta variable le da una importante ventaja a América Latina, según explica Contreras. “Una fuerza laboral diversa y calificada permite satisfacer las necesidades laborales de negocios e inversiones extranjeras con alto valor agregado, lo que a su vez se traduce en mayor productividad y tasas de crecimiento”, destaca.

En cuanto a la amplitud de los servicios financieros, el informe consideró variables que van desde el tamaño del sistema bancario, el crédito doméstico al sector privado y el valor de los activos administrados por fondos mutuos y de pensiones, hasta el valor de los títulos de deuda privados. “La relativa amplitud y profundidad de los sistemas financieros de la región son buenos indicadores de la actividad económica futura, lo que sugiere un gran potencial de crecimiento de los mercados domésticos y por lo tanto mayor rentabilidad para las empresas que decidan establecerse en la región”, valora el economista de Milken Institute.

En el otro extremo, América Latina va a la zaga de otros mercados emergentes y en desarrollo en dos categorías cruciales. La primera es la percepción empresarial, especialmente en restricciones comerciales, que incluyen el costo y el tiempo necesarios para iniciar un nuevo negocio y el porcentaje de empresas que identifican corrupción, regulaciones laborales e impuestos como impedimento para los negocios. El segundo, es el marco institucional, en particular los derechos de los inversores, protección de derechos de propiedad e inestabilidad en la formulación de políticas gubernamentales. “Solo los países de África subsahariana obtuvieron peores puntuaciones” en ambas categorías, según el índice.

En cuanto a las políticas y estándares internacionales, Latinoamérica muestra un desempeño mixto, con un rendimiento comparable al de Oriente Medio y África del Norte. “La heterogeneidad en la región es más evidente al evaluar cómo los países se ajustan a las normas internacionales y cómo se han integrado dentro de la comunidad internacional, utilizando herramientas como el comercio, acuerdos y tratados de inversión”, sostiene el documento.

Visión global

En el resultado global, el índice de Milken Institute lo lidera Suecia, como el país con más potencial para atraer inversión extranjera, seguido por el Reino Unido y Estados Unidos. “Los países de altos ingresos han tenido un buen desempeño histórico en el Índice Global de Oportunidades, lo que subraya su resiliencia general, su fortaleza en sus instituciones económicas y su Estado de derecho”, valora López.

"Esto indica un nivel de confianza en su capacidad para recuperar la post-pandemia, convirtiéndolos en una apuesta potencialmente más segura para los inversores en un momento de incertidumbre global", agrega la autora del informe.