El acuerdo de asociación entre la Unión Europea (UE) y Centroamérica alcanzó una nueva dimensión al entrar en vigor su capítulo comercial en Costa Rica y El Salvador, lo que permitirá una gestión más fluida de los intercambios entre el bloque europeo y cinco de los seis países firmantes de la región.

Las barreras comerciales entre la UE y El Salvador y Costa Rica, responsable éste último país de cerca del 60% de las exportaciones centroamericanas a Europa, caen con la aplicación provisional del pilar económico del acuerdo.

De esta manera, estos dos países se sumarán a Nicaragua, Honduras y Panamá, donde el acuerdo ya entró en vigor el pasado 1 de agosto, mientras que sólo quedará pendiente de implementación en Guatemala, lo que podría ocurrir a partir del próximo 1 de noviembre, según fuentes diplomáticas.

"Que esté en vigor en cinco países es muy importante. Va a agilizar varios temas pendientes a nivel interno, como el reparto de ciertas cuotas de acceso al mercado europeo y también asuntos administrativos", indicaron a Efe fuentes diplomáticas.

El acuerdo, activo en todos los países de la región que lo suscribieron a excepción de Guatemala, podrá ahora generar ventajas "más rápidamente" para las empresas que deseen beneficiarse del nuevo marco que ofrece para hacer negocios entre las dos regiones.

Costa Rica y El Salvador podrán así beneficiarse plenamente del acuerdo, el primero que logra la UE con otra región, después de haber satisfecho los últimos requisitos para su aplicación.

En concreto, tuvieron que despejar las dudas que albergaba Italia sobre el registro en esos países de cuatro indicaciones geográficas de quesos italianos.

Para Costa Rica, las nuevas condiciones con las que contarán sus productos agrícolas para entrar al mercado europeo es un "tema básico" del acuerdo, en especial el banano, cuyo arancel "se va a venir abajo", explicaron a Efe las fuentes diplomáticas.

Pero el apartado agrícola no es el único en el que espera obtener importantes beneficios ese país, ya que se ha propuesto, gracias al acuerdo, diversificar la oferta de productos con mayor valor añadido que quiere exportar a la UE, como pueden ser los artículos médicos o diferentes servicios.

Por lo que respecta a la inversión europea, Costa Rica tiene interés en atraer otros sectores además del turístico, en especial al de la alta tecnología.

El embajador de El Salvador en Bruselas, Edgar Hernán Varela, indicó por su parte a Efe que la entrada en vigor de este acuerdo reviste "suma importancia", ya que abre las puertas a "grandes oportunidades de negocios para los exportadores salvadoreños en un mercado de 28 países".

Destacó que su país ha mantenido relaciones comerciales con "un número reducido de países", y que para ampliar las oportunidades de negocios impulsa un estrategia de diversificación tanto de mercados como de bienes y servicios exportables.

"Se abren oportunidades para productos de exportación que antes no podían ingresar a la Unión Europea debido a las altas barreras arancelarias, lo que representará una mejora en la competitividad para las exportaciones salvadoreñas", indicó.

Para el embajador salvadoreño, además, el "reto" de profundizar en el proceso de integración económica centroamericana "no será más únicamente entre los centroamericanos, sino con miras a las oportunidades de región a región".

En ese contexto destacó que también buscan "aprender del proceso de integración europeo, para lo cual la cooperación técnica que podamos recibir es muy importante".

Según los datos de la Comisión Europea (CE), la economía centroamericana podría crecer más del 2.5 % anual cuando el acuerdo esté en vigor en los seis países de la región.

El flujo comercial entre la UE y Costa Rica se ha ido incrementando de forma continuada en los últimos diez años hasta llegar a los 8,700 millones de euros en 2012, año en que las inversiones directas de la UE en ese país ascendieron a los 400 millones de euros.

La CE recordó en un comunicado que, por el momento, lo que entra en vigor y de forma "provisional" es el pilar comercial del amplio acuerdo de asociación.

Los otros dos pilares, los correspondientes a diálogo político y cooperación, entrarán en vigor cuando los parlamentos nacionales de los 28 Estados miembros de la UE hayan ratificado el acuerdo.