Tanto las exportaciones como las importaciones de China tuvieron un fuerte crecimiento en julio, lo cual aumentó la confianza en que la economía puede estar estabilizándose luego de una débil primera mitad de año.

Las exportaciones aumentaron 5,1% de un año a otro, lo cual implica un aumento con respecto a la caída de 3,1% en junio. Las importaciones cayeron 10,9% de un año a otro, aumentando con respecto a la caída de 0,7% en junio.

Ambas cifras fueron mucho mejores de lo que se pronosticaba, señal de que se está estabilizando el panorama de crecimiento del país luego de una aguda desaceleración de las exportaciones y las importaciones durante los últimos meses. El gran salto en las importaciones fue particularmente notable como indicio de que la economía de China está teniendo un buen desempeño.

“El fortalecimiento en la demanda de inversión doméstica claramente contribuyó a la recuperación de las importaciones en julio, como queda reflejado por una fortaleza mayor en el volumen de importación de bienes de inversión y materias primas”, dijo Wang Tao, un economista de UBS.

Durante las últimas semanas, el gobierno de China ha fortalecido el apoyo a la economía con una serie de medidas pequeñas y muy enfocadas, que incluyen la exoneración temporal de los impuestos para las pequeñas empresas. Preocupado por el deterioro de las exportaciones, Pekín dijo en julio que también anulará algunas tarifas de inspección de aduanas y simplificará los procedimientos de aprobación.

Liu Ligang, economista de ANZ, dijo que China también estaba comenzando a aprovechar un impulso en las economías extranjeras. “La mejora en la confianza de los consumidores en los Estados Unidos y en Europa puede estar ayudando”, dijo.

Al mismo tiempo que presenta una serie de pequeñas medidas para fortalecer el crecimiento, el Gobierno rechaza los llamados “estímulos más agresivos”. También sorprendió a los observadores al seguir permitiendo que el yuan renminbi aumentara más con respecto al dólar estadounidense, mientras que durante esta semana ha alcanzado puntos históricamente altos.

La fortaleza de la moneda hace más difícil que los exportadores compitan con otros países, pero el Gobierno tiene la esperanza de que los impulse hacia líneas empresariales más valiosas e innovadoras.

Esta política de divisas refleja lo que muchos analistas e inversionistas ven como el compromiso del Gobierno a apoyar reformas difíciles, incluso si implica que a corto plazo la economía deba asumir algunas dificultades.

No obstante, Shuang Ding, economista de Citi, considera que Pekín detendrá pronto el aumento en el precio de la moneda, a medida que el enfoque cambie hacia fortalecer el crecimiento. “Vemos que hay poco campo disponible para que se produzca una mayor apreciación”, dijo. El crecimiento en China se desaceleró a 7,5% en el segundo trimestre y muchos analistas creen que la economía está encaminada este trimestre hacia una desaceleración aún mayor.