De seguir operando de la forma actual, en 2050 el sistema económico mundial necesitará los recursos equivalentes a casi tres planetas como el que tenemos.

Hoy la escasez ya se hace sentir en uno fundamental: el uso y disponibilidad de la tierra. Por ello los países ricos están, literalmente, haciendo outsourcing masivo de ese elemento, afirma Klaus Hubacek, del Departamento de Ciencias Geográficas de la Universidad de Maryland.  Con un equipo, el científico comenzó a medir qué está ocurriendo por medio del seguimiento global de los commodities y las cadenas de valor, también de servicios, que se constituyen por medio de los flujos de comercio, en busca de conectar consumos locales y globales.

Las conclusiones preocupan. Resulta que el 33% del total de uso de tierra que EE.UU. necesita para mantener su consume proviene (“es desplazado”, como dice el informe) de otros países.

La situación es más dramática si se observa a la Unión Europea (más del 50%) y a Japón (92%). Y esto no se refiere únicamente a uso agrícola. El investigador, por ejemplo, cita que EE.UU. con China –y China misma, dentro de sus provincias– realiza “outsourcing de CO2”. Esto es, se moderan las emisiones simplemente moviendo la cadena de suministros lejos de las áreas de control. 

El problema es que naciones como China, India y las naciones árabes ricas están comenzando a hacer lo mismo con otras regiones, sin coordinación ninguna.  En tanto que los menos desarrollados reciben tanto presiones como ofertas. Para Hubacek, una parte de la solución consiste en “trasladar parte de la responsabilidad de las presiones ambientales a los consumidores como principales beneficiarios”. Tal vez no sea suficiente. “Un marco internacional podría ser necesario para el alto nivel de cooperación” entre estos tres grupos de países, reflexiona Hubacek.