El COVID-19 o coronavirus redujo las exportaciones mexicanas en US$1.369 millones en febrero, por los efectos derivados de las afectaciones en la proveeduría de insumos y componentes importados desde China, estimó la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

“La contracción del 2% en la producción de China en febrero tuvo un efecto dominó en la economía mundial”, dijo esa organización en un reporte emitido este miércoles.

En las últimas dos décadas, China se convirtió en el mayor exportador del mundo y en una parte integral de las redes de producción mundiales. Asimismo, se ha establecido como un proveedor clave de insumos y componentes para muchos productos, como automóviles, teléfonos, equipos médicos y más.

Por el mismo efecto del COVID-19 en China, la Unión Europea fue la más impactada en sus exportaciones, con US$15.597 millones, seguida de Estados Unidos (US$5.779 millones) y Japón (US$5.187 millones).

Una reducción en el suministro chino de insumos intermedios puede afectar la capacidad productiva y, por lo tanto, las exportaciones de cualquier país, dependiendo de qué tan dependientes sean sus industrias de los proveedores chinos.

Durante el último mes, China vio una reducción dramática en su Índice de Gerente de Compras (PMI) de manufactura a 37.5, su lectura más baja desde 2004. Esta caída implica una reducción anual de 2% en la producción y fue consecuencia directa de la propagación del COVID-19.

Hasta ahora, las afectaciones indirectas del nuevo virus en China han provocado una caída estimada de alrededor de 50,000 millones de dólares de exportaciones en todos los países. Los sectores más afectados incluyen instrumentos de precisión, maquinaria, automoción y equipos de comunicación.

Por encima de México, también tuvieron mayores pérdidas las siguientes economías: Corea del Sur (US$3.816 millones), Taiwán (US$2.645 millones), Vietnam (US$2.296 millones), Singapur (US$2.165 millones) y Reino Unido (US$1.917 millones).

Incluso si el brote de COVID-19 está contenido principalmente en China, el hecho de que los proveedores chinos sean críticos para muchas empresas en todo el mundo implica que cualquier interrupción en China también se sentirá fuera de las fronteras del país, lo que afectará a las cadenas de valor regiones europeas, americanas y del este de Asia.

Una reducción en el suministro chino de insumos intermedios puede afectar la capacidad productiva y, por lo tanto, las exportaciones de cualquier país, dependiendo de qué tan dependientes sean sus industrias de los proveedores chinos.

Por ejemplo, algunos fabricantes de automóviles europeos pueden enfrentar la escasez de componentes críticos para sus operaciones, las compañías en Japón pueden tener dificultades para obtener las piezas necesarias para el montaje de cámaras digitales, y así sucesivamente.

Para muchas empresas, el uso limitado de los inventarios generados por un proceso de fabricación esbelta y de justo a tiempo generaría una escasez que afectaría sus capacidades de producción y exportaciones en general.