Ginebra, EFE. El nuevo director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevedo, instó a todos los países miembros a trabajar juntos para salvar las negociaciones multilaterales de comercio y, mediante esta vía, la credibilidad de esta institución.

En su primera comparecencia ante el pleno de los 159 estados miembros de la organización tras su entrada en funciones, el diplomático de carrera brasileño consideró que reavivar este foro multilateral sería positivo para la economía internacional.

"Si el sistema no funciona, entonces, al final, todo el mundo pierde. Y los que más pierden son las economías más pequeñas y vulnerables", subrayó Azevedo.

Ello en referencia a la opción de varios países de economías avanzadas y medianas de negociar acuerdos bilaterales de comercio para impulsar este sector de sus economías, como lo han hecho recientemente Estados Unidos y la Unión Europea al iniciar las tratativas con este fin.

Al respecto, Azevedo dijo a los periodistas que lo que le preocupa es que la idea de no alcanzar un acuerdo (de comercio) multilateral se esté convirtiendo en una idea "atractiva" para muchos países tras hacerse evidente que la OMC no está cumpliendo el rol negociador que se la asignó cuando fue creada (1995).

Por esta razón, recalcó que su prioridad absoluta es conducir a la organización a un resultado tangible en su próxima Conferencia Ministerial, que tendrá lugar en Bali en diciembre próximo.

El éxito de esa reunión -dijo el director general- dependerá de que se alcance "un resultado negociado en un formato multilateral" y recordó que la OMC no ha conseguido llegar hasta ahora a ningún acuerdo de esta naturaleza.

"Para mí, cualquier acuerdo multilateral será bueno porque quiere decir que es aceptable y considerado bueno para todos", respondió a una pregunta sobre lo que percibiría como un resultado exitoso en Bali.

Azevedo, que empieza un mandato de cuatro años frente a la organización, tiene ante sí el duro reto de conducirla de una manera en que pueda recuperar la credibilidad que ha perdido tras el fracaso en las negociaciones de la Ronda de Desarrollo de Doha.

Esta ronda implicaba una reducción de las barreras y tarifas arancelarias en el ámbito de servicios, productos industriales y agrícolas con la intención de avanzar en la liberalización del comercio y, según sus defensores, impulsar la economía mundial.

Sin embargo, los intereses encontrados de los principales actores del comercio internacional y, en los últimos años, la crisis financiera y económica en Europa, Estados Unidos y otras economías desarrolladas desvió completamente la atención de la Ronda de Doha y volvió a despertar instintos proteccionistas.

Las formas que ha tomado el proteccionismo, además, ahora son más sofisticadas que antes, comentó Azevedo.

"El proteccionismo está donde está porque las circunstancias políticas, nacionales e internacionales, lo han puesto allí y lo que podemos hacer es trabajar juntos para tratar de cambiar esta situación", comentó.

Destacó que la OMC es mucho más que la Ronda de Doha, pero reconoció también que ésta "define" a esta organización a ojos de la opinión pública, por lo que dedicará todos sus esfuerzos de los próximos meses a conseguir algún tipo de acuerdo en Bali.

Fallar en este objetivo implicará un nuevo golpe para la confianza de los agentes económicos, al tiempo que tendrá un costo político innegable, aunque Azevedo no quiso adelantar de qué magnitud será.