A pesar de la incertidumbre generada por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y por el futuro de la Reforma Energética en la administración de Andrés Manuel López Obrador, la calificación de México en Moody's se sostiene en “A3”, identificada por la agencia crediticia como “notable”, advirtió este miércoles Jaime Reusche, Senior Credit Officer de Riesgo Soberano de la firma.

El analista para México explicó que esta nota se encuentra anclada al manejo de las finanzas públicas, que ha conseguido una reducción de la dependencia de los ingresos petroleros y el incremento de los recursos tributarios que se consiguió, comentó Reusche.

Al dictar la conferencia inaugural de la “Cumbre México 2018: Perspectivas Crediticias durante el gobierno de López Obrador”, dijo que, para aspirar a una calificación mayor, que sería “Aa”, se tiene que avanzar en cinco direcciones: sostener las reformas aprobadas, particularmente la energética; corregir el tema de gobernabilidad a partir de la reducir la corrupción; fortalecer las finanzas de Pemex; eficientar la gestión presupuestal y detonar un crecimiento levado, sostenible e inclusivo.

El analista realizó un diagnostico sobre los logros de la administración saliente y los factores negativos que deja. Destacó como pendiente para la próxima gestión liderada por López Obrador, la falta de confianza en las instituciones, la percepción de inseguridad, así como la corrupción que sigue creciendo en el país. Esgrime entre las fortalezas del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, las reformas estructurales, la corrección de las finanzas publicas y la viabilidad financiera de Pemex.

Observa que el desempeño interno de México “se desarrolla en un contexto complicado”, donde deben mejorar el gasto fiscal, con un manejo más eficiente, Y sanar las finanzas de Pemex que es el mayor riesgo para las finanzas públicas del país.

Y sobre todo, en un contexto internacional, la nueva administración debe sortear la relación con Estados Unidos, cuyo presidente podría quedarse seis años más en la administración, los dos años que le restan a este periodo, y cuatro años más, si consigue la reelección.

Volatilidad matizada. Acerca del periodo de incertidumbre por el que atraviesan las monedas emergentes, dijo que, entre las latinoamericanas, México se ha distinguido por una menor aversión.

Esto es resultado de que inversionistas están diferenciando las características de cada mercado emergente, y la economía mexicana cuenta con particularidades que, a los ojos del mercado, le permiten defenderse. Se trata de finanzas publicas sanas y una deuda manejable. Advirtió que, hacia adelante el mercado y la agencia se fijarán en la gestión del nuevo gobierno, en funciones desde el próximo 1 de diciembre, acerca del respeto al estado de derecho. Y la muestra más clara, será la revisión de los contratos adjudicados a las rondas correspondientes a la reforma energética y lo que venga.