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¿Cómo poner paños fríos a la crisis de Evergrande?

Ante el masivo endeudamiento de la firma, muchos apuestan a que el gobierno chino podría intervenir para evitar un colapso dado su tamaño, pero bajo la figura de una reestructuración de deuda y no de un salvavidas a todo evento. Su falta de liquidez sí es un problema real que afectará en lo inmediato a los inversionistas globales, pero no sería un nuevo Lehman Brothers, aseveran los expertos. ¿Qué esperar para Latinoamérica?
Lunes, 27/09/2021 Gwendolyn Ledger

Los mooncakes o pasteles de luna son uno de los regalos más esperados para el festival de medio otoño que se celebra en China. En todos los tamaños y sabores, son un apetecido y esperado obsequio entre familiares y amigos para disfrutar con un buen té.

Pero este 21 de septiembre no hubo tiempo para magdalenas en la firma Evergrande.

El memo de Xu Jiayin, el creador y presidente de la firma, a sus 123.000 empleados- filtrado por Business Insider esta semana- da cuenta de un clima muy distinto. Uno en que se reconocen dificultades, pero donde se exhorta a superarlas con trabajo duro y una cuota de esperanza.

“Creo que a través del trabajo colectivo de nuestro equipo de liderazgo y todos nuestros empleados, si continuamos luchando y perseveramos en esta lucha, saldremos pronto de la oscuridad […]. Si hacemos esto, podremos avanzar hacia una reapertura completa y cumplir nuestra promesa de garantizar que las propiedades lleguen a las manos de nuestros compradores. También podremos rendir cuentas a compradores de vivienda, inversores, nuestros colaboradores e instituciones financieras, con una respuesta sólida: que somos responsables y podemos asumir esta carga”, es parte de la comunicación a sus trabajadores.

¿Cómo está afectando a los mercados globales la inminente quiebra de Evergrande y qué visión tienen distintos analistas?

UNA CAÍDA ANUNCIADA

Cada vez que algo explota, salen voces a decir que los indicios estaban ahí y que solo hacía falta verlos.

En el caso de Evergrande, las pistas llevaban más de un año, “cuando el gobierno chino estableció medidas de vigilancia y control del endeudamiento de las grandes empresas inmobiliarias del país. Para cumplir con las exigencias de desapalancamiento financiero exigidas por Beijing, la dirección de Evergrande empezó a vender propiedades precipitadamente y por tanto a precios bajos”, explica Manuel Romera, director del Sector Financiero y profesor de Finanzas de IE Business School.

Esta dinámica llevó a que la compañía se subcapitalizase y se fuese quedando sin activos que respaldasen su deuda.

“El resultado es que la cotización de Evergrande se ha desplomado en los últimos meses más de un 90% en la bolsa [de Hong Kong]”, agrega Romera.

Es que el conglomerado debe US$ 305.000 millones, se quedó sin efectivo y los inversionistas están preocupados de que un colapso pueda plantear riesgos sistémicos para el sistema financiero de China y repercutir en todo el mundo.

En lo inminente, este viernes la unidad de automóviles eléctricos de China Evergrande advirtió que enfrentaba un futuro incierto a menos que recibiera una rápida inyección de efectivo, la señal más clara hasta ahora de que la crisis de liquidez de la firma está empeorando en sus otros negocios.

“La compañía incumplió una fecha límite para el pago de un bono en dólares esta semana y su silencio sobre el asunto ha dejado a los inversores globales preguntándose si tendrán que aceptar grandes pérdidas cuando finalice un período de gracia de 30 días” destaca Reuters.

“Los efectos globales se hacen sentir en los bonos internacionales de Evergrande, que ya cotizan a US$ 30 centavos o menos”, explica Yves Bonzon, chief investment officer del banco suizo Julius Baer en un análisis para inversionistas.

La apuesta de JBaer es que, a corto plazo, las noticias que se reciban de Evergrande mantendrán la volatilidad en el mercado financiero. “El mercado inmobiliario asiático es demasiado atractivo para ser ignorado a largo plazo”, dice Bonzon.

El tema es que, “desde 2008, con la caída de Lehman Brothers, que generó una crisis mundial más allá de Estados Unidos, se tiene el temor a que otras quiebras similares puedan volver a generar una crisis sistémica financiera, es decir, de repercusiones mundiales”, dice Romera.

Para él, el caso de Evergrande, aunque no tiene prácticamente negocios fuera de China, “el tamaño de su deuda puede producir un efecto contagio financiero de trascendencia mundial”.

Julius Baer, en cambio, recuerda que episodios más recientes, como la crisis de la deuda europea en 2012, la del gas de esquisto en Estados Unidos en 2015 y la crisis económica de Argentina en 2019, no llegaron a tener la magnitud del caso Lehman.

“Ninguno de estos eventos, por muy graves que fueran para los inversionistas y las empresas implicadas, se convirtió en una crisis mundial, y esperamos que suceda lo mismo con el Grupo Evergrande chino”, asegura en su análisis Yves Bonzon.

Esto, porque pese al tamaño de Evergrande, únicamente representa el 0,24% de la exposición total de los préstamos de la banca china, “por lo que en este caso no apreciamos ningún riesgo sistémico”, concluye la firma.

Romera lo ve distinto. “La buena noticia es que del total de la deuda de Evergrande, solo el 7% está en manos de financiadores extranjeros y el 93% está en manos de financiadores chinos, por tanto, a priori quien tiene el mayor riesgo es el sistema financiero chino y no el mundial.  Pero viendo las caídas en bolsa de los bancos europeos, y en general mundiales, puede ser que el mercado esté descontando un riesgo sistémico”, precisa.

EL GOLPE A LATINOAMÉRICA

En lo inmediato, si Evergrande cae, también tiene un efecto en el continente americano.

“Si bien [la empresa] opera en China y se financia principalmente en China, tiene tenedores de bonos internacionales importantes, por el lado de las materias primas hay un efecto directo: si quiebra o crece menos, le pega a los commodities productivos como cobre, hierro acero y otros materiales que se usan para la construcción”, dice Jaime Casassus, Académico del Instituto de Economía de la Universidad Católica de Chile (PUC).

Eso es menos acero brasilero y menos cobre peruano o chileno: en la semana, el efecto fue casi inmediato cuando cobre caía 3% hasta los US$ 4,1483 la libra en la Bolsa de Metales de Londres.

Los mercados y bolsas locales también acusaron el golpe. En Chile, por ejemplo, mientras el ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda, declaraba que "esa incertidumbre [por Evergrande] en Chile también la sentidos", el IPSA -principal índice bursátil local- bajaba un 3,9%, y el dólar subía a los precios de mayo de 2021.

Todas las economías que producen insumos para construcción se verán afectadas, dijo durante la semana un reporte de la BBC.

Pero en general, además, los mercados de valores y las monedas latinoamericanas, son altamente vulnerables a una desaceleración económica de China, que es la segunda economía global.

Además, ante un escenario de una menor demanda de materias primas en China, las economías de países como Colombia y Venezuela, que dependen fuertemente del petróleo que puedan enviar a Beijing, recibirían un duro golpe.

“La arista más grande es que esto sea una señal de menor crecimiento para China, de problemas de financiamiento y de liquidez, y por el peso de China en el mundo, eso puede traer efectos negativos para toda la economía”, opina el académico chileno Casassus.

¿EL PROBLEMA ESTÁ EN CHINA?

Si bien la crisis de Evergrande hoy se aprecia como una firma que quiso abarcar más de lo que podía, impulsada por los excesos de su creador, Xu Jiayin, también se alzan voces para explicar que se trataría de un problema que en China se estaría volviendo insostenible: el sector inmobiliario.

De acuerdo con datos del Financial Times la industria inmobiliaria es el 29% del PIB chino y se le ha considerado por años el motor de su crecimiento interno.

Pero ya no más.

Por un lado, la migración del campo a la ciudad que se dio explosivamente en los 90 ya no está ocurriendo. El país pasó de crecer 10% anualmente a un 6% ó 7% y desde el golpe de la pandemia algunos aventuran que podría llegar a 4% o menos, según el FT. Y por otro, la baja natalidad del país –que en 2020 solo creció en 12 millones de personas, siendo que la nación tiene 1.400 millones de habitantes– no sustentaría más tiempo un mercado que se ve sobreendeudado, deprimido, y hasta desigual, pues los precios de las viviendas en ciertas ciudades son inalcanzables, profundizando las diferencias sociales.

Dado que esta sobredemanda ha sido un problema por varios años ya, Beijing instauró tres líneas rojas o lineamientos para que el sector inmobiliario y su endeudamiento.

Específicamente, estipula que la relación entre pasivos y activos debe ser inferior al 70%, la relación entre la deuda neta y el capital social debe ser inferior al 100% y la relación entre el efectivo y la deuda a corto plazo debe ser de al menos el 100%. 

En junio de este año, Evergrande estaba fallando en las tres métricas y, por lo tanto, se le prohibió generar deuda adicional, lo que desencadenó su crisis actual.
Nikkei ya informó que otras empresas inmobiliarias chinas -como Guangzhou R&F Properties, Country Garden Services, Zhenro Properties Group, Zhongliang Holdings Group, o CC Land Holdings- están adaptándose rápidamente para no seguir los pasos de Evergrande, anunciando nuevas inyecciones de capital, o reembolsos de bonos en circulación.

“El gobierno chino tiene un ojo puesto en esto. Le preocupa por el mercado laboral, son muchos puestos de trabajo, también por el lado de los consumidores que esperan que su departamentos no estén listos, ven una posibilidad de que quiebre. Pero [el gobierno] no puede ser muy fuerte en decir que va a salvar a esta empresa, simplemente por la señal que entrega: si saben que van a ser rescatados en un escenario negativo, probablemente va a ser probablemente tomar más riesgos, de manera que si te va muy bien te quedas con las ganancias y si te va mal, te rescata el gobierno”, elucubra Jaime Cassasus.

Para el académico, lo que tiene que hacer Evergrande es intentar renegociar con los tenedores de su deuda, de manera que se pague no ahora, sino que en el mediano plazo para salir de los problemas de liquidez.

“Otra cosa que debiera hacer, en la medida que se pueda y exista mercado para esto, es desinvertir, vender tal vez proyectos sin terminar, pero con eso poder recuperar algo de liquidez y también y poder salir de la situación en la que se encuentra actualmente”, considera el economista chileno.

De todos modos, el mismo tamaño de la firma la podría salvar.

“Es posible que Evergrande sea ‘too big to fail’, es decir, demasiado grande para caer, sin llevarse por delante el sistema financiero chino y con ello el sistema financiero mundial. Creo que el gobierno chino debiera de darse cuenta de que el caso de Lehman Brothers, con un agujero de US$ 600.000 millones, precisó de una intervención pública para evitar la cadena de fallos en el sistema financiero, con unas recuperaciones en los siguientes años de menos de un 10% del valor. Por tanto, tiene que actuar rápido y no dar un escarmiento a la empresa y sus directivos dejando quebrar al gigante inmobiliario, ya que esto podría significar una desestabilización del sistema financiero chino y con ello el mundial”, aventura Manuel Romera.

Para Julius Baer, un rescate total por parte del Gobierno chino entraría en conflicto con la nueva filosofía de prosperidad común, ya que Evergrande fue creada en 1996, y los fundadores siguen controlando más de tres cuartas partes de la empresa.

“Sin embargo, un colapso fuera de control provocaría una gran onda de choque en el mercado inmobiliario y podría afectar gravemente a los contratistas de Evergrande. Una reestructuración de la deuda con amplia protección para los compradores y contratistas nacionales, a expensas de los inversionistas internacionales, minimizaría el riesgo económico y las consecuencias negativas para el Gobierno”, concluye.

Lo que sabemos hoy es que son miles los afectados internamente por el ocaso de Evergrande dentro de China, desde personas que no tendrán su vivienda y empleados que seguramente serán desvinculados, hasta pequeños inversionistas que pusieron sus ahorros en la firma, apuntando a un interés mayor que el de la banca tradicional y que podrían perderlo todo.

A pocos días de que empiecen las festividades nacionales de octubre, partiendo el dia 1 aniversario de la revolución, donde las empresas dan vacaciones por 10 días a sus empleados y las familias se juntan en toda la nación, será difícil tener algo que celebrar.