Berlín. Las potencias europeas Alemania y Francia prometieron el domingo adoptar una dura postura con Grecia a cambio de apoyo financiero, mientras surgían dudas sobre si el plan de emergencia de 45.000 millones de euros era suficiente para evitar que Atenas caiga en cesación de pagos.

El viernes, Grecia cedió ante el aumento en la presión de los mercados financieros, solicitando fondos de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en lo que sería el primer rescate para un miembro de la zona euro en sus 11 años de vida.

El endeudado país ha anunciado miles de millones de euros en medidas de austeridad, incluyendo alzas de impuestos y reducciones en los sueldos del sector público, pero ahora debe acordar iniciativas adicionales para satisfacer a la UE y al FMI, y asegurar que la ayuda fluya.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, advirtió a Grecia que una dura reestructuración de su economía era "inevitable y un prerrequisito absoluto" para que Berlín y la UE aprueben la ayuda solicitada.

"El hecho de que la UE y el Gobierno alemán no hayan adoptado la decisión (de brindar ayuda) significa que la respuesta puede ser tanto positiva como negativa", declaró Schaeuble a la edición del domingo de Bild.

"Esto depende completamente de si Grecia continúa en los próximos años en el camino del ahorro estricto que ha comenzado", agregó.

Christine Lagarde, par francesa de Schaeuble, prometió lograr que Grecia se haga responsable por "políticas económicas no adecuadas", que llevaron a su déficit presupuestario del 2009 a un 13,6 por ciento de su PIB y a su deuda a un 115 por ciento de su producción económica.

Lagarde dijo que la decisión de ayudar a Grecia es "un cóctel de indulgencia y gran rigurosidad", y agregó en una entrevista al semanario Journal du Dimanche que los socios de Atenas vigilarían estrechamente su progreso en la restauración de sus finanzas.

Dudas sobre el plan. Alemania y Francia deben entregar cerca de la mitad de los 30.000 millones de euros en ayuda que la UE prometió tentativamente a Grecia. Se espera que el FMI provea los otros 15.000 millones de euros.

Pero los temores de que el plan sea insuficiente llevaron al rendimiento de los bonos griegos a 10 años a un 8,7 por ciento, 567 puntos base sobre los bonos de referencia alemanes, haciendo extremadamente difícil que Atenas pueda cumplir con su inmensa deuda.

Durante una visita en Washington el fin de semana, el ministro de Finanzas canadiense, Jim Flaherty, reconoció que algunos países europeos y del grupo G-20 creían que la ayuda era inadecuada.

"Hay preocupación por asegurarse de que el paquete es suficiente porque es un evento extraordinario", señaló.

También se teme la oposición pública a más medidas de austeridad. El viernes, la policía antidisturbios en Atenas lanzó gas lacrimógeno a los manifestantes que protestaban contra las medidas.

Un sondeo publicado el sábado mostró que casi dos tercios de los griegos considera que el Gobierno del primer ministro George Papandreou fue muy lento en reaccionar o manejó mal la economía mientras el país ingresaba a una crisis fiscal.