“Sería ideal tener el T-MEC aprobado en el 2019, porque permitiría a México aprovechar plenamente la tensión comercial entre Estados Unidos y China, pero no será una tragedia si el Congreso de Estados Unidos no lo vota en las próximas semanas. El TLCAN que ahora está en vigor es suficiente para dar certidumbre en materia de inversión y comercio”, afirma Moisés Kalach Balas, líder negociador del acuerdo comercial desde el sector privado mexicano.

La cosa está complicada por el impeachment, por eso es difícil estar optimista, reconoce Kalach que luego expresa su esperanza de que un escenario favorable se materialice: “hay una ventana de oportunidad. El principal incentivo de los demócratas para votarlo es que los cambios laborales que ellos quieren ver en México están contemplados en el T-MEC. Si no lo votan, tendrán que seguir con un acuerdo donde lo laboral es un anexo (...) esto es un gran incentivo: lograr que los temas laborales de México estén mejor regulados, en los términos que ellos han venido exigiendo. Ellos también pueden ganar políticamente con la aprobación”.

Hay incertidumbre por lo que pueda pasar en el Congreso de Estados Unidos, pero hay que entender que la incertidumbre no se refiere a la relación comercial México-Estados Unidos, afirma el empresario de la industria textil: “La relación comercial sigue y sigue creciendo... es tan sólida que puede soportar episodios motivados políticamente, como los conflictos recientes relacionados con el tomate y el azúcar. Éstos tienen que ver con la elección del 2020 en Florida”.

En México, hay muchas cosas que generan incertidumbre, pero la continuidad de la relación comercial con Estados Unidos no debería ser una de esas cosas, dice Kalach Balas: “Me preocupan algunas declaraciones que afirman que la no aprobación del T–MEC podría causar enorme daño para México. Eso no es verdad, con el TLCAN nos alcanza para mantener funcionando el sector externo (...) claro que hay que resolver otros temas para reducir la incertidumbre”.

De aprobarse el T-MEC en las siguientes semanas, agregó, podría ser un detonador para los inversionistas, ya que dará certidumbre sobre el marco jurídico respecto a temas comerciales.

La relación comercial con Estados Unidos es muy buena, dice Kalach. Él está consciente de que estas palabras significan muchas cosas contradictorias entre sí, “es muy buena porque funciona y tiene capacidad de resolver conflictos. Es buena porque, con el tiempo, ha logrado convencer a muchos que antes eran hostiles al tratado y a la relación comercial con México. Los mexicanos hemos hecho lo que nos toca en Estados Unidos. hay mucha gente de muy alto nivel e influencia empujando para que el tema comercial pase, al margen de lo que está pasando en lo político, pero es algo que no depende de nosotros. ¿Qué pasará?: “lo bueno es que esta indefinición no durará mucho. Confío en que sabremos el desenlace antes del Día de Acción de Gracias (...) Una cosa que es buena es que Trump lleva mucho tiempo sin mencionar que va a denunciar el tratado. Eso es bueno, pero nunca se sabe”, concluye el empresario.

Nueva era. El T-MEC comprende 34 capítulos y 12 cartas al margen, retiene la mayoría de las medidas de apertura del mercado del TLCAN y la mayoría de sus capítulos, al tiempo que realiza cambios notables en las normas de origen de automóviles, disposiciones de solución de controversias, contratación pública, inversión y derechos de protección de propiedad intelectual.

También moderniza las disposiciones en servicios, trabajo y medio ambiente y aborda nuevos temas comerciales, como el comercio digital, las empresas estatales, la anticorrupción y la desalineación monetaria.

México, Estados Unidos y Canadá firmaron el T-MEC el 30 de noviembre del 2018. La administración del presidente Donald Trump cumplió el 29 de enero del 2019 con el requisito de proporcionar al Congreso una lista de cambios a la ley de Estados Unidos requerida para implementar el acuerdo.

Sin embargo, el cierre del gobierno retrasó el trabajo en la Comisión de Comercio Internacional sobre los efectos económicos del acuerdo, que se entregó el 19 de abril del 2019. Luego, con 30 días de anticipación, Trump el 30 de mayo del 2019 dijo que tenía la intención de presentar la legislación de implementación y presentó el proyecto de Declaración de Acción Administrativa requerido (SAA, por su sigla en inglés).

El T-MEC puede ser el primer acuerdo considerado bajo la Autoridad de Promoción Comercial (TPA) del 2015. Anteriormente conocida como “vía rápida”, la TPA es la autoridad de tiempo limitado que el Congreso utiliza para establecer objetivos de negociación comercial, establecer requisitos de notificación y consulta y considerar la implementación de legislación para ciertos acuerdos comerciales recíprocos bajo procedimientos expeditos, siempre que cumplan ciertos requisitos legales.

Alerta de la SHCP. El retraso de la ratificación del T-Mec es uno de los principales riesgos que enfrenta México, indicó Gabriel Yorio, subsecretario de Hacienda y Crédito Público.

Durante su primera intervención en la Comisión de Hacienda y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, para hablar sobre el Paquete Económico 2020, el funcionario refirió que este riesgo no sólo sería para México.

“El principal riesgo sigue siendo el tratado de libre comercio, la ratificación. Este riesgo parece estar fluctuando, parece haberse atenuado un poquito, pero pareciera empezar a contaminar la parte comercial con el ciclo político de Estados Unidos. Ése es un riesgo que estamos monitoreando y vamos a hacer todo lo que podamos para facilitar la ratificación”, aseguró.

Sin embargo, Gabriel Yorio indicó que la Inversión Extranjera Directa no ha “caído tanto”, lo que supone que los inversionistas no se están yendo, pero tampoco están entrando al país.

De aprobarse el T-MEC en las siguientes semanas, agregó, podría ser un detonador para los inversionistas, ya que dará certidumbre sobre el marco jurídico respecto a temas comerciales.

Por otro lado, mencionó que otro riesgo es el bajo crecimiento del país; no obstante, explicó que la desaceleración económica es a nivel global. Un tercer reto, indicó, es la desigualdad que se vive no sólo entre personas, sino también entre los diferentes estados y regiones del país.