Buenos Aires. El ministro de Economía de Argentina, Amado Boudou, dijo que espera concluir la próxima semana los trámites con el regulador bursátil estadounidense para luego lanzar la oferta del país para canjear bonos incumplidos por US$20.000 millones.

Boudou, en una entrevista publicada el domingo, reconoció que el canje, largamente demorado, sufrió el impacto de una crisis política desatada en el país por el uso de reservas del Banco Central para el pago de deuda pública, aunque sostuvo que su concreción no está comprometida.

La crisis involucra al Poder Ejecutivo, al Congreso y la justicia, y se desató tras la decisión de la presidenta Cristina Fernández de ordenar por decreto a la autoridad monetaria transferir al gobierno cerca de 10% de las reservas para honrar compromisos de deuda pública.

"Creemos que la semana próxima podemos estar terminando el trámite con la SEC (Comisión de Valores de Estados Unidos). Después hay que escribir la nueva oferta y nosotros ya tenemos asegurada una operación por US$10.000 millones que sale de inmediato", dijo Boudou al diario Página 12.

El funcionario agregó que el conflicto por las reservas "en términos operativos no lo perjudica (al canje)" pero indicó que "sí es cierto que le quitan un apalancamiento importante, porque cuando suben los títulos de la deuda argentina que están en el mercado secundario, esto sin duda incentiva una mayor participación en el canje".

El viernes, los bonos soberanos de Argentina subieron 0,7% en promedio, comandados por los 'Disc' en pesos con un avance del 1,6%, por expectativas con la operación.

Los bonos incumplidos que Argentina quiere canjear están en manos de acreedores que no aceptaron una reestructuración en el 2005 tras la masiva cesación de pagos del 2001/2002.

La operación apunta a facilitar el regreso de Argentina a los mercados internacionales de crédito, en momentos en que el país enfrenta una situación ajustada de financiamiento.

Boudou dijo que el presupuesto del 2010 "tiene una brecha después del superávit primario, esto es, una brecha para cancelar deuda, de 105.000 millones de pesos (unos 26.900 millones de dólares)", por lo que aseguró que el uso de reservas es "la mejor herramienta" con que cuenta el Gobierno para hacer frente a sus compromisos.