Sydney. El banco central de Australia sorprendió a los mercados al no subir su tasa de interés el martes, citando el impacto de tasas hipotecarias locales más altas, mientras hacía referencia a una política más estricta en China y las inquietudes sobre la deuda de otros países.

La decisión del Reserve Bank of Australia (RBA) de mantener su tasa de efectivo en 3,75% confundió las expectativas de un alza de 4,0% y golpeó la divisa local a medida que los inversores recortaban las estimaciones de cuanto subirían las tasas este año.

No obstante, el gobernador del RBA, Glenn Stevens, también enfatizó que, en caso de que la economía doméstica continúe mejorando tal como está previsto, serían necesarias alzas adicionales con el tiempo.

"Esta es una pausa, no una detención (...) Es sólo que hicieron la pausa más pronto que lo esperado", dijo Peter Jolly, jefe de investigación del National Australia Bank.

"No creo que hayan cambiado radicalmente su visión (...) Aún creemos que necesitan subir las tasas y creemos que estas llegarán a 4,75% para fines de año", agregó.

El mercado sufrió un fuerte golpe, sin embargo, habiendo considerado como una certeza que surgiría un alza de la reunión del martes.

Como resultado, el dólar australiano se hundió más de un centavo a 0,8800 dólares estadounidenses, mientras que una divisa verde más firme empujó a la baja a los precios del petróleo y los metales.

En un breve comunicado, el jefe del RBA hizo referencia a que China ha comenzado a reducir el estímulo en su economía, la dificultad en las condiciones de crédito global y el aumento en la inquietud sobre los niveles de deuda en algunos países.

Los inversores ahora dudan si el RBA determinará un alza en marzo.