Washington. El jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pretende alcanzar este fin de semana un acuerdo con los países miembros del organismo sobre una manera de reponer los fondos del mayor prestamista de América Latina.

Por meses, el presidente del BID, Luis Moreno, ha solicitado más dinero a sus miembros mientras promueve las reformas que ha impulsado para hacer a la institución más efectiva y responsable.

Como consecuencia de la crisis financiera, el banco aprobó un récord de US$15.500 millones en créditos en 2009, más de un tercio que el año anterior.

Los elevados préstamos han drenado sus recursos y lo han obligado a recurrir a sus accionistas en busca de fondos. El problema encabezará la agenda de la asamblea anual del BID que se realizará en el balneario mexicano de Cancún a partir del viernes.

La recaudación de fondos de Moreno ha sido complicada por los ajustados presupuestos de los países ricos, cuyas economías fueron sacudidas por la crisis.

Otras entidades financieras de desarrollo, como el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo Africano, también están buscando fondos entre sus países miembros.

"Este no es exactamente el mejor momento para ir donde nuestros accionistas, cuando todos están enfrentando un montón de presiones fiscales, y por encima de eso tienen a todas estas instituciones pidiendo aumentos de capital al mismo tiempo", comentó Moreno en una entrevista con Reuters.

Sin embargo, está esperanzado de que la reunión de Cancún asegure "al menos un resultado sobre principios" para conseguir más dinero.

Mientras un panel independiente recomendó el año pasado un incremento de capital del BID de entre US$74.000 millones y US$178.000 millones, lo más probable es que se logre algo entre US$60.000 millones y US$100.000 millones, según una fuente del BID.

En 2010, el BID espera aprobar cerca de US$8.000 millones en préstamos, menos que el récord del año pasado. Para poner estas cifras en perspectiva, entre 2000 y 2004 los desembolsos anuales del BID a países promediaron los US$5.150 millones.

Entre 2005 y 2009, promediaron los US$7.560 millones.

Sin un aumento de capital, el BID necesitaría reducir el crédito a cerca de US$5.500 millones al año, con un nivel máximo de aprobación de US$7.000 millones, dijo Moreno.

También resaltó que antes de la crisis financiera, los países estaban pidiendo más para enfrentar los efectos de la crisis alimentaria mundial.

Si las cifras del BID llegan a estos niveles, significaría una reducción de 25% en sus desembolsos de créditos comparado con el promedio 1994-2010.

Demanda por préstamos. A la espera de la asamblea anual, Moreno es consciente de que la demanda por créditos probablemente seguirá alta en medio de la incertidumbre sobre el ritmo de la recuperación en los países industrializados de lento crecimiento, como Estados Unidos.

"También sabemos que el 2010 será un año de repunte", dijo. "Por lo tanto, la pregunta real (...) es ¿dónde van a estar las cosas desde el 2011 en adelante?", advirtió.

Los desafíos del desarrollo asociados al cambio climático, la iniquidad social y económica, y la necesidad de mejores redes de carreteras y ferrocarriles también se espera que eleven la demanda por créditos.

La demanda por préstamos creció además con los recientes terremotos que devastaron Haití y produjeron severos daños en Chile.

Moreno dijo que la crisis económica afectó a los países del continente de manera distinta, ya que aquellos más cercanos a Estados Unidos, como México y las naciones del Caribe, fueron más perjudicados ante el colapso del comercio y el turismo.

Los grandes exportadores de materias primas, como Brasil y Perú, crecieron más rápido debido probablemente a la sólida demanda de Asia.

En el tema de recaudación de fondos, Moreno dijo que el BID había jugado un rol crucial durante la crisis en proveer apoyo financiero de emergencia a los países más pobres, que fueron incapaces de establecer políticas de estímulo.

"Cada préstamo ayudó a contener las corridas de monedas y otros tipos de problemas que podrían haber ocurrido", puntualizó.