Las finanzas públicas de muchas economías de mercado emergentes no se han visto tan afectadas por la crisis y sus posiciones fiscales son todavía satisfactorias pero exigen cautela, según el Banco de Pagos Internacionales (BPI)

Las posiciones fiscales de las economías emergentes se han cimentado en ingresos derivados de los crecientes precios de los activos y las materias primas, pero como es improbable que esto se mantenga estas situaciones imponen cautela, advierte el BPI en su último informe anual

En otros casos, el debilitamiento de la demanda mundial ha reducido los ingresos e inducido un mayor gasto, elevando los niveles de deuda pública, dice el BPI, que es el banco central de los bancos centrales y tiene su sede en la ciudad suiza de Basilea.

Estas amenazas tempranas para la sostenibilidad fiscal, junto con la posibilidad de incrementos del gasto público asociado al envejecimiento, exigirán a las autoridades de las economías de mercado emergentes permanecer alerta.

Los saldos presupuestarios totales han mejorado, pero en varias economías emergentes siguen por debajo de los niveles previos a la crisis, indica el informe.

Además, los ingresos fiscales de algunas economías emergentes pueden haberse beneficiado hasta ahora de un auge insostenible del crédito y de los precios de los activos.

Y ciertos países podrían quedar expuestos a cuantiosos pasivos ocultos -potenciales deudas extraordinarias que se materializarían si las instituciones financieras, las administraciones locales u otras entidades públicas tuvieran que ser rescatadas-, advierte el BPI.

Por último, algunas economías afrontarán fuertes aumentos del gasto en pensiones y asistencia sanitaria en las próximas décadas.

La situación de la mayoría de las economías de mercado emergentes es mejor que la de las economías avanzadas, pero sus gobiernos deben mantener la prudencia fiscal y garantizar la financiación de los futuros pasivos asociados al envejecimiento, alerta.

Los niveles de deuda ya han descendido en varias economías, incluidas la India, Indonesia y México.

La evaluación benigna de la situación fiscal de las economías emergentes cambia cuando se tienen en cuenta los aumentos previstos del gasto asociado al envejecimiento.

Corea tendrá que mejorar su saldo primario estructural en 12 puntos porcentuales, mientras que el reto para Brasil, China, Malasia, Sudáfrica y Tailandia será mejorarlo entre 4 y 7 puntos.

Para garantizar la sostenibilidad fiscal, estos países deberán limitar su gasto futuro asociado al envejecimiento o bien sufragarlo recortando otros gastos o aumentando la recaudación impositiva, recomienda el BPI en el informe.