El presidente del Banco Central de Brasil, Alexandre Tombini, confirmó este viernes que a partir del 1de octubre serán implementadas en el Sistema Financiero Nacional las normas internacionales del acuerdo de Basilea 3.

Tombini reafirmó que Brasil seguirá el cronograma internacional para la aplicación de las nuevas normas, con conclusión prevista para el 1 de enero de 2022.

El anuncio fue hecho en Sao Paulo durante el Seminario sobre Riesgos, Estabilidad Financiera y Economía Bancaria, junto al presidente del Comité de Basilea y del Banco Central de Suecia, Stefan Ingves.

El acuerdo propuesto por las mayores economías mundiales tres años atrás establece nuevas exigencias para las instituciones financieras, aumentando sus niveles de capitalización, con el fin de reducir los impactos de crisis bancarias.

Tombini resaltó que Brasil realizará esa transición con tranquilidad, garantizando el crédito para el consumo.

"Las medidas macroprudenciales contribuyeron para mantener el buen funcionamiento de nuestros mercados en un ambiente de expansión de la liquidez internacional y de intenso flujo de capitales, principalmente para las economías emergentes", afirmó.

El presidente del BC recordó que, en función de la recuperación de la economía de los Estados Unidos, la oferta global de crédito tiende a disminuir, lo que requiere una mayor cautela en el sistema financiero doméstico.

Afirmó que el sistema financiero brasileño pasó por transformaciones profundas en los últimos años, que garantizaron el mantenimiento de la estabilidad doméstica.

"El BC amplió el especto de informaciones a las que tiene acceso, permitiendo el monitoreamiento en tiempo real de todas las operaciones, emisiones, carteras y exposiciones de bancos", señaló.

Enfatizó que los bancos brasileños no precisarán capital adicional para cumplir con las exigencias de Basilea 3, y su adopción no tendrá impacto en la expansión de la oferta de crédito.

Recordó que hace mucho tiempo que Brasil dispone de una regulación supervisión bancaria más rigurosa que la mayoría de las economías desarrolladas.

"Nuestro cuadro prudencial y regulatorio ya está muy próximo de las exigencias de Basilea 3", explicó.

Según él, las reglas de Basilea 3 ofrecerán una base de capital más robusta para la expansión sustentable del crédito, aumentar la capacidad de las instituciones financieras de absorber shocks externos y reducir el riesgo de contagio del sector financiero sobre el sector real de la economía.