Mostrando la bandera de un desempleo en descenso, pero entre los más altos de la región, y con índice de pobreza menor al 10%, el más bajo de la historia, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, le sigue apostando a una expansión del PIB para este año de 4,5% y de 4,7% para 2014. 

Descarta una reforma tributaria con más carga impositiva para tapar posibles huecos fiscales por culpa de los subsidios otorgados. Admite que el retroceso de la industria es uno de los lunares que presenta la economía, que a su juicio “va bastante bien”.

-A un año de haberse aprobado la reforma tributaria, ¿qué balance muestra el Gobierno?

-Nunca hubo la menor duda de que el principal objetivo de la reforma tributaria fue aumentar el empleo, y hacerlo de manera formal. No fue una reforma pensada para aumentar el recaudo de impuestos, eso se dijo desde el principio. 

Estuvo siempre orientada a modificar la estructura tributaria del país, bajando impuestos al trabajo y subiéndolos al capital. Es decir eliminando impuestos al empleo y poniendo más impuestos a las utilidades y a las personas de ingresos altos.

-¿Qué ha pasado con el empleo?

-Contrario a las expectativas de muchos críticos, la reforma ha tenido un impacto muy positivo y muy rápido sobre la generación de empleo en Colombia. Lo que hizo la reforma fue quitarle a los empleadores unas cargas que en nada beneficiaban al trabajador, pero sí encarecían la contratación en mano de obra. 

Eliminar los aportes al ICBF y al Sena y, desde el primero de enero, los aportes a salud, ha significado una disminución muy fuerte del 13,5% en el costo de la nómina.

-Colombia es cabeza de grupo en desempleo ¿qué hacer?

-Somos, paradójicamente, líderes en la generación de empleo en América Latina. Somos el país que más empleo ha generado en proporción al tamaño de su fuerza laboral, pero seguimos teniendo una tasa de desempleo que es muy alta, sobre todo comprada con los países grandes de América Latina. El empleo es la prioridad. Nuestras políticas están construidas sobre un objetivo y es reducir el desempleo en Colombia.

-Algunos congresistas han dicho que el Gobierno les metió un gol con la reforma tributaria porque se afecta el ingreso de los asalariados. ¿Es cierto eso?

-No. No fue golazo porque fue abierto, fue público. Se supo, se debatió en muchos foros, que colombianos que ganan más de $10M (US$5.161M) al mes, van a tener que pagar más impuestos por cuenta del IMAN (Impuesto Mínimo Alternativo Nacional).

-¿Esta situación no enrarece el ambiente para la reforma tributaria que preparan para 2014, sobre todo con el tema de penalizar la evasión?

-A futuro las reformas tributarias van a tener que meterse más a fondo en el tema de la evasión. Y ahí es donde viene el planteamiento que yo he hecho. Un país que aspire a ser moderno, un país desarrollado es un país que tiene que castigar más severamente la evasión de impuestos. En casi todos los países desarrollados la evasión es un delito. En Colombia no lo es. Entonces nosotros tenemos que movernos hacia allá.

En Colombia hay una mentalidad frente a los impuestos, una cultura, una tradición: que la gente evade y no pasa nada. Existe una práctica: muchas personas que pagan impuestos, primero miran cuánto le retuvieron y ajustan su declaración para que el impuesto sea exactamente lo que le retuvieron, inventándose costos, deducciones, haciendo aparecer facturas que no existen.

-¿Ayudarán esos cambios a mejorar el recaudo? ¿Por qué estamos tan colgados en los recaudos de este año, cerca de $2B (US$1.032M)?

-El año pasado el recaudo neto de impuestos, descontando las devoluciones, fue de $92,3B (US$47.638M), este año vamos a cerrar en $100,4B (US$51.819M), ese es un crecimiento de cerca de 8% frente al año pasado. Estamos cortos porque tomamos la decisión, costosa fiscalmente, de eliminarle los aranceles a los insumos y bienes de capitales importados por la industria y para el agro.

-¿Cuándo nos pasarán la factura por los costos fiscales de los subsidios y las ayudas que se han entregado, incluida la rebaja de los combustibles?

-Todo lo que se ha otorgado este año lo hemos podido financiar con cargo a nuestros propios ingresos. El PIC (Protección al Ingreso Cafetero) va a costar cerca de un billón de pesos. Afortunadamente lo pudimos cubrir con los ingresos de este año. Hay compromisos que se han hecho en los últimos meses y está la decisión de mantener el apoyo a los cafeteros. Eso es lo que se va a cubrir en 2014 con cargo a la prórroga del 4x1.000.

-¿Y combustibles?

-Históricamente el FEPC (Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles) había acumulado, en los últimos años, un déficit de $3B (US$1.548M), que está ahí. Si los precios de gasolina y Acpm se han mantenido estables es porque los mercados internacionales también han estado estables. No es que estemos subsidiando más ahora que en el pasado. Pero sí tenemos una cuenta pendiente del pasado de $3B (US$1.548M). Esa cuenta hay que saldarla.

-¿No vamos a tener sorpresas futuras que en la reforma tributaria del próximo año nos salgan con que hay que tapar un hueco fiscal grande por todos esos subsidios?

-No. en absoluto.

-¿Está descartado?

-Aquí no va a aparecer una reforma tributaria para, de manera sorpresiva, tapar un hueco fiscal, porque no hay un hueco. Nosotros estamos cumpliendo con la meta de este año y con la del año entrante. A futuro, hacia adelante, 2015 y siguientes, dependerá mucho de cuáles van a ser las prioridades del próximo gobierno.

-¿Y qué pasará si hay paz?

-Si hay paz, seguramente vamos a tener que destinar (a la paz) parte de los recursos que hoy se le asignan a la guerra. Vamos a tener que hacer ese cambio.

-¿Cuánto se destina en este momento para la guerra?

-Al sector de Defensa y Seguridad van unos $26B (US$13.419M).

-¿Cuánto de esa cantidad se destinaría a la paz?

-No podríamos desmontar los programas de seguridad, no podríamos bajar la guardia porque el país va a mantener muchas prioridades en materia de seguridad. Así el país necesite más recursos para la paz, yo estoy seguro que va a costar menos de lo que cuesta la guerra para la economía.

-¿Qué muestra esta economía colombiana?

-La economía va bastante bien. Tenemos una de las economías más sólidas de América Latina. Somos el país con mayor generación de empleo en América Latina, somos el país que ha logrado disminuir más rápidamente la pobreza, somos uno de los países que está creciendo a tasas más altas. Somos en América Latina el país de menor inflación, después de Chile, y tenemos el más bajo índice de miseria de nuestra historia.

-¿En cuánto está el índice de miseria?

-En Colombia el índice de miseria siempre estuvo por encima del 20%, e incluso muchas veces por encima del 30%. Este año es la primera vez que tenemos un índice de miseria menor al 10%, porque la inflación está en el 1,8% y el desempleo en 7,8; es decir que ese índice está en 9,6%. Es el más bajo que hemos tenido en toda nuestra historia.

-¿Nubarrones en la economía?

-El momento económico es bueno, pero siempre hay una piedra en el zapato, siempre hay un lunar. Para nosotros es claro que la industria es nuestra principal preocupación. Yo me he dedicado a buscar a través a del PIPE (Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo) las medidas para apoyarla. A la industria le hace falta más.

Ahora queremos ir a la microindustria. Contratamos a un gran economista, profesor de la universidad de Harvard, Ricardo Hausmann, que nos está haciendo un análisis, ciudad por ciudad, para identificar cuáles son aquellos sectores industriales y de servicios donde Colombia tiene más posibilidades.

-¿Cómo va a cerrar la economía de 2013?

-A comienzo de años dijimos que habría una tasa de cambio (dólar) de $1.950 y crecimiento del 4,5%. Esa fue una apuesta muy audaz y se mantiene.

-¿Y el próximo año?

-Crecimiento de 4,7% y tasa de cambio estable.

-El Consejo de Estado rebajó el salario de los congresistas, afectando al de los magistrados, luego ellos callaron y el Gobierno salió a restablecer esos salarios. ¿Qué pasó ahí?

-Sobre este tema mucha gente solo leyó el titular, pero ese titular se prestó para muchos equívocos, por qué cuando el Consejo de Estado resolvió la demanda que tumbaba la prima de localización y la de salud para los congresistas, quienes primero vinieron al ministerio de Hacienda a lamentar esa situación, no fueron los congresistas, contrario a lo que la gente cree, fueron los propios magistrados de las altas cortes.
Los que primero llegaron al ministerio de Hacienda a advertir esa situación, a quejarse y a pedirle al ministro de Hacienda una solución fueron los magistrados, no fueron los congresistas. 

No haber actuado hubiera significado una reducción de los sueldos de los jueces de siete millones (US$3.612) a cinco millones de pesos (US$2.580). La opinión pública lo tomó como que le estábamos solucionado el problema de los congresistas y la realidad es que estábamos resolviendo un problema de Estado.