Pekín. China dijo que enviará un funcionario a Estados Unidos para intentar aliviar las fricciones comerciales, mientras su régimen monetario es criticado, pero advirtió que la presión de los legisladores estadounidenses podría complicar las conversaciones.

El anuncio, y los comentarios del ministerio de Comercio de China, parecen apuntar a bajar la temperatura en una disputa cada vez más enconada, mientras senadores de Estados Unidos amenazan con imponer aranceles a los productos chinos si Pekín no permite que el yuan suba de valor.

"Los canales de comunicación entre nuestros bandos están abiertos. Todos los temas de preocupación para cada bando pueden ser discutidos a través de estos canales", dijo He Ning, jefe de la división norteamericana del Ministerio de Comercio, en una rueda de prensa.

Pero China no entregó indicios de que esté lista para abandonar su compromiso con una tasa de intercambio del yuan estable y las expectativas del mercado sobre una apreciación siguen mudas.

China dijo que el viceministro de Comercio, Zhong Shan, visitará Estados Unidos desde el 24 al 26 de marzo para sostener discusiones centradas en "el balance comercial chino-estadounidense y fricciones comerciales".

Pero las demandas del Congreso de Estados Unidos para que Pekín suba el valor del yuan, que se ha mantenido en cerca de 6,83 por un dólar desde que comenzó la crisis del crédito mundial en 2008, seguirá obstaculizando el diálogo, dijo He, del ministerio de Comercio.

"Esto hará toda la situación más compleja, imponiendo un disturbio externo en nuestros canales normales de comunicación. Esa es una tendencia que nosotros no queremos ver", dijo He.

Pekín dice que la estabilidad de su moneda ha beneficiado a la recuperación de la economía mundial. Legisladores estadounidenses dicen que es un subsidio injusto para los bienes fabricados en China que han "robado" empleos estadounidenses.

Un reporte semianual del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que será presentado el 15 de abril podría catalogar a China como "manipulador de la moneda", sumando presión sobre Pekín y amenazando con profundizar la división entre la primera y tercera economía del mundo.