La economía china creció un 7,7% en 2012, y no un 7,8% como se calculaba hasta ahora, anunció la Oficina Nacional de Estadísticas china, tras concluir una revisión.

Según el organismo, el producto interior bruto (PIB) del país asiático creció el pasado año un punto porcentual menos que lo que había estipulado el pasado enero.

Así, alcanzó los 51,98 billones de yuanes (US$8,41 billones, 6,36 billones de euros), es decir, 38.000 millones de yuanes (US$6.209 millones, 4.690 millones de euros) menos que lo que se calculó el pasado enero.

Las industrias primarias supusieron el 10,1% del total del PIB, mientras que el sector secundario y terciario computaron, respectivamente, el 45,3% y el 44,6%, lo mismo que durante el cálculo preliminar.

La Oficina Nacional de Estadísticas (NBS, en inglés) calcula el PIB anual tres veces: una estimación preliminar inicial, una verificación preliminar posterior (como la actual) y una verificación final meses después.

El cálculo preliminar estableció el crecimiento en el 7,8%, su menor expansión en una década, aunque por encima del objetivo del 7,5% fijado por el Gobierno chino.

Esa cifra, más alta de lo esperado, se explicó gracias al buen comportamiento en el último trimestre de 2012, cuando el PIB del país creció un 7,9% respecto al mismo período del año anterior, un dato que rompía la tendencia de declive de los siete primeros meses.

La institución señaló entonces que la ralentización del crecimiento se produjo en un contexto de "miedo en el exterior y aflicción doméstica", en referencia a la crisis de deuda de sus socios comerciales europeos y estadounidense y al efecto de ésta en el gigante asiático.

El pasado julio, el Buró anunciaba que la economía china creció un 7,5% durante el segundo trimestre de 2013, dos décimas menos que en los tres primeros meses del año.

Este 7,5% coincide con la meta de crecimiento mínimo establecida por las autoridades chinas para 2013 -la misma que para 2012- y supone, tras la reciente revisión, dos décimas menos que el global del año pasado.

China está experimentando un menor crecimiento en los últimos trimestres debido al reajuste de su modelo económico, muy dependiente de las exportaciones y la demanda externa, para orientarlo hacia uno donde el consumo interno sea el componente más importante.

A pesar de la ralentización de la economía, los analistas no esperan en principio que las autoridades chinas lleven a cabo medidas de estímulo en los próximos meses, algo que se interpreta como la voluntad de los nuevos líderes de sacrificar décimas de PIB a corto plazo para asegurar un crecimiento sostenido a largo plazo.

Se espera que en la próxima gran reunión del Partido, que tendrá lugar en noviembre, sí se estudien importantes reformas relativas al modelo empresarial del país asiático, con el objetivo de permitir más entrada de capital privado a las anquilosadas empresas estatales.

Las actuales cifras de crecimiento están muy por debajo del crecimiento del 9,3% que la segunda economía mundial registró en 2011, y aún más lejos del 10,4 % que alcanzó en 2010.