Si bien la inflación de 2009, que se conocerá este martes, será la más baja en los últimos 55 años (estimada en 3%), gracias a la caída en los precios de los alimentos, para el nuevo año existe gran preocupación por el alza de los precios, un alza que ya empezó a sentirse como consecuencia del Fenómeno del Niño y sus altas temperaturas.

Los incrementos son inminentes, en especial en productos como las frutas, verduras, hortalizas, papa y aromáticas; y se mantendrán a lo largo del primer semestre, no sólo como consecuencia de la ola de calor, sino por el alto costo de los abonos que son derivados del petróleo, el cual ya supera los US$81 por barril.

El remezón de los precios se sentirá en plenitud el 1 de febrero, cuando finalice el pacto que suscribió el ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural con los mayoristas colombianos para congelar los precios de 2.600 productos, entre el 15 de diciembre y el 31 de enero.

La Sociedad Colombiana de Agricultores (SAC) ya advirtió que el intenso calor durante el día, y las heladas en las madrugadas -especialmente en Boyacá, Cundinamarca y Nariño-, reducirán la producción de algunos alimentos en 30%.

Los cultivadores de papa ya prendieron su voz de alarma por el eventual desplome de la producción. Y este lunes se les sumaron los empresarios de la leche, argumentando que el pasto ha comenzado a reducirse como consecuencia del clima y que no se descarta un reajuste del producto.

Ricardo Lozano, director del Ideam, le explicó a El Espectador que el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico, como consecuencia del Fenómeno del Niño, está llegando a su máximo punto, elevando las temperaturas. “El Niño se podría extender hasta abril y volveríamos a condiciones normales a mediados de junio. A partir de abril empezaríamos a tener lluvias, pero no va a ser la misma cantidad de agua de años pasados”, aseguró Lozano.

Con este escenario, Rafael Mejía, presidente de la SAC, asegura que las heladas en el altiplano cundiboyacense y en Nariño van a afectar los cultivos transitorios y también las pasturas, lo que influirá en la caída de la producción de algunos alimentos y de la leche, y se reflejará en alzas. “A esto se suma la baja rentabilidad del sector, que se vio reflejada en la reducción de sembrados el año pasado”, explicó Mejía. Hoy toda vía se desconoce si los agricultores van a volver sembrar, luego de perder sus cultivos.

El viceministro de Agricultura, Juan Camilo Salazar, es más optimista: “no creo que esto deba generar una alarma. Aunque es evidente que hay heladas, eso no significa que vaya a haber una menor disponibilidad de productos”.

Daniel Niño, gerente de investigaciones económicas de Bancolombia, sostiene que el fenómeno climático ya no es sólo un problema inflacionario, que seguramente incrementará los precios de los alimentos, sino que además crea un efecto recesivo porque afecta a los sectores más pobres del país.

La variación de los precios de los alimentos acumulada de enero a diciembre se ubicó en -2,50%.