Esta semana la revista The Economist publica un artículo llamado “The great deceleration”, cuya traducción libre sería, La gran desaceleración. El mencionado artículo analiza la desaceleración de las economías emergentes —Brasil, India, Rusia y China— y sus posibles impactos en la economía mundial.

Cuando estalló la crisis económica mundial en el año 2008, está crisis se focalizó en los países desarrollados y casi no afectó a los países emergentes también conocidos como BRIC.

Una de las razones por las que la crisis no afectó tanto a América Latina es que los motores de los emergentes —especialmente China— seguían funcionando a todo vapor, consumiendo materias primas vendidas por países de América del Sur.

Ahora, estos motores de crecimiento comienzan a dar señales de ir bajando velocidad y el mencionado artículo de The Economist lo resume magistralmente: China este año va a crecer solo 7,5% —lejos del más del 10% anual que tuvo los últimos años—; India, un 5%; Brasil y Rusia, aproximadamente un 2,5%.

En promedio, estos BRIC crecerán la mitad de cuando estaban en bum. En la próxima década van a seguir creciendo, pero más despacio —desaceleradas— y el impacto de esto a mediano-largo plazo en la economía mundial será profundo.

En el artículo, es de destacar que menciona que China está en un proceso de pasar de un modelo basado en inversión a un modelo basado en el consumo —ampliación de su mercado interno—.

Intentando interpretar ese artículo y sus efectos para Guatemala, aún con la economía china creciendo “solo” 7,5% este año y con proyecciones de una desaceleración en su crecimiento en general, el hecho de que se esté hablando de un mercado interno chino creciente puede ser una gran oportunidad de diversificar exportaciones chapinas.

Al comenzar el modelo económico chino a incrementar su demanda de productos de consumo —vegetales, frutas exóticas, carnes, etcétera—, eso es una oportunidad para Guatemala y también para promover el turismo, aunque aún hay que ver qué pasa con la burbuja inmobiliaria china y sus efectos en su mercado interno. En cambio, para otros países de América Latina esta desaceleración china no va a ser tan beneficiosa; hay que recordar que el consumo chino de materias primas y energía fue motor para el crecimiento de economías como la de Brasil, Chile y Perú, e incluso Argentina.

Ahora, con la economía china desacelerándose, el precio y consumo de petróleo y minerales va a estabilizarse o reducirse globalmente. Lástima que en Guatemala parece que sus gobernantes ni enterados de qué pasa en la economía mundial y cómo aprovecharla.