Sala de Inversión. Los últimos actos contra el gobierno de Cristina Fernández, debido a una serie de hechos que han crispado las relaciones sociopolíticas del país sudamericano, no han pasado desapercibidos y a medida que se aproxima la fecha para las elecciones legislativas (domingo 27 de octubre), sin dudas reinará la incertidumbre y precaución en la esfera política.

Y esto, probablemente estimule a más de uno a reducir posiciones y entrar en un clásico “esperar y ver el modo” de proceder dice Germán Fermo, director de MacroFinance.

Según los resultados electorales que ponen en vilo al actual gobierno de Cristina Fernández y marcarán el destino del país en torno a las elecciones presidenciales de 2015.

Pero, independientemente de la incertidumbre de las elecciones de octubre, existen otros aspectos que generan numerosas dudas en la mente de los potenciales inversores:

1) ¿Veremos un shock devaluatorio en el futuro cercano?

2) ¿Si éste fuera el caso, cuándo ocurrirá?

3) ¿Qué impacto podrá tener en la creación del empleo y en el potencial sendero inflacionario?

4) ¿Si así no fuese el caso, por cuánto tiempo más se seguirá devaluando gradualmente en torno al 40%
anualizado?

5) ¿Será posible reducir la brecha cambiaria o el dólar implícito en los bonos soberanos argentinos simplemente seguirá el ritmo de la devaluación?

6) ¿Si aún ante una devaluación la brecha cambiaria se mantiene constante, qué utilidad habría tenido la misma?

7) ¿Si una devaluación se implementase sin plan monetario y fiscal integral, podría hacer más mal que bien?

8) ¿Cómo reaccionaría la tasa de inflación a un shock devaluatorio?

9) ¿En qué medida la competitividad del peso argentino se vio afectada por la depreciaciones exhibidas en el real (16,67%) y peso uruguayo (15,90%) durante 2013?

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La siguiente tabla muestra la devaluación del tipo de cambio oficial del peso argentino desde Diciembre del 2008. En lo que va del año, la Argentina ha devaluado su moneda en un 15.13%.

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La devaluación se fue acelerando y ganando gamma durante los últimos meses del 2013, de acuerdo a la siguiente tabla:

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Esta enorme cantidad de interrogantes probablemente establezcan un techo a la dinámica de activos argentinos dentro de un futuro inmediato, en el sentido que dos fuentes de incertidumbre simultáneas impactan la actualidad del mapa político/económico local. Por un lado, las elecciones de octubre y por otro, las potenciales decisiones en materia cambiaria y monetaria afectarán seguramente el horizonte argentino en el corto plazo.

En esta coyuntura, imaginamos un mercado de activos muy cauto que se pasará más tiempo digiriendo el rally post-PASO (elecciones primarias de la Argentina, en 2013) de las últimas semanas que intentando buscar nuevos máximos de corto plazo. En este contexto, está la sensación de que hasta octubre al menos veremos activos argentinos operando en rangos y hasta con un sesgo razonablemente vendedor, a la espera de dilucidar ambos frentes de incertidumbre y más aun considerando el último rally reciente.

El verdadero debate que en algún momento se deberá plantear tendrá que concentrarse en cómo la Argentina organizará un ajuste gradual, significativo y potencialmente inevitable, de precios relativos que si bien podrá tener al dólar como centro del ajuste deberá considerar un espectro de precios mucho más amplio.

Las recientes devaluaciones del peso uruguayo y el real no hicieron más que agudizar la pérdida de competitividad. La Argentina está enfrentando dos ajustes desfavorables de precios relativos. Primero, un mundo que a nivel global sube tasas y genera devaluaciones considerables en los tipos de cambio de sus países vecinos con el potencial de afectar hacia la baja el precio de los commodities. Segundo, una dinámica interna que pone a la brecha cambiaria y al resultante nivel del tipo de cambio (tanto la imposibilidad de comprar dólares a precio oficial, restringido por el denominado cepo cambiario, como el constante crecimiento del dólar paralelo o “blue”) como principales fuentes de incertidumbre en el corto plazo.

Con este tipo de argumentos, parecería tener sentido imaginar un mercado de activos argentinos que espere agazapado la revelación de esos shocks futuros con escasa acción, al menos hasta octubre.

Por último: devaluar “a lo macho” y de un sólo saque sin contemplar la necesidad de considerar todo el equilibrio general de variables puede generar más daños que beneficios. El peligroso círculo vicioso entre devaluación e inflación será una variable clave a dimensionar en el futuro.
Volvemos a repetir lo siguiente: nos encanta la Argentina a mediano plazo.