‘El panorama económico en Colombia puede llegar a superar el 6% en los próximos años’. La previsión que hizo el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe en 2008, cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC) con el parlamento canadiense, parece no haber dado los resultados esperados hoy, dos años después de entrar en vigencia.

Aunque Wally Swain, presidente de la Cámara de Comercio Colombo Canadiense afirma que la relación entre los dos países se ha ido dando como una amistad próspera donde los compromisos de ambas partes se han cumplido, las cifras parecen no apoyar la noción. Información del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) muestra en la balanza comercial por países entre enero y mayo 2012-2013 que las exportaciones con Canadá pasaron de US$205,6 millones en el 2012 a US$163,8 millones en el 2013, y que las importaciones de US$429,2 millones disminuyeron a US$375 millones hasta julio del presente año.

Esos números dejan ver además que desde el 15 de agosto de 2011, cuando entró en vigencia el TLC, el mejor momento para las importaciones canadienses desde Colombia fue el año pasado, con un total de US$1.141 millones y que desde ese período los principales capítulos importados desde el país norteamericano han sido cereales, maquinaria y vehículos móviles, mientras que en exportaciones, el café, las flores y las frutas han liderado la lista de productos más vendidos.
Las razones de este panorama están vinculadas al difícil proceso al que se enfrentan los colombianos para conseguir la visa en Canadá. “Al comienzo, en el tema de los certificados de origen, no había mucha claridad. Los empresarios hoy los manejan de mejor manera pero no ha sido fácil”, afirma Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), y añade: “Otra de las grandes dificultades ha sido la falta de transporte directo en materia de carga en Colombia”.

Para el dirigente gremial, el acuerdo se está desarrollando en medio de un proceso en el que los colombianos están aprendiendo a conocer el mercado: “Los empresarios han encontrado que el canadiense no se comporta como un mercado homogéneo sino que depende de las características de cada región”.

En todo acuerdo existen pros y contras, y éste no es la excepción. Estos dos años de relaciones comerciales preferentes entre Colombia y Canadá le han dejado al país ganancias en materia de inversión, más de 14 nuevos proyectos de inversión extranjera se han generado en Atlántico, Meta, Antioquia, Vichada y Cundinamarca beneficiando a ocho sectores de la economía nacional.
“De acuerdo con lo reportado por los empresarios, son inversiones que ascienden a US$527,7 millones y que generarían 1.677 empleos en autopartes, servicios generales, de ingeniería y de construcción, agroindustria, audiovisuales, instrumentos y aparatos, hortofrutícola, bienes y servicios petroleros y mineros”, afirmó María Claudia Lacouture, presidenta de Proexport Colombia. Así las cosas, la Inversión Extranjera Directa (IED) con Canadá ha crecido un 22% según cifras del Banco de la República.

El panorama actual muestra que han sido mayores las oportunidades que han tenido las empresas canadienses en conquistar los mercados nacionales, que las empresas colombianas en llegar a ese destino. “El desarrollo de los nuevos negocios, la fortaleza y estabilidad de la economía, la inserción a las cadenas locales a través de sus tratados de libre comercio, son algunos de los aspectos relevantes que han permitido fortalecer la presencia de empresas canadienses en Colombia”, añadió.

El TLC con Canadá, como si se tratara de una montaña rusa ha tenido subidas y bajadas, dejando pérdidas y ganancias para ambos países. “Todo va bien”, concluye Wally Swain, una opinión que coincide con la de Javier Díaz: “Yo diría que los resultados han sido positivos. Uno espera que estos procesos sean mucho más dinámicos, pero las cifras apuntan que todo va por buen camino”.