La amenaza de misiles sobre el Mediterráneo está pesando en la cumbre de líderes mundiales que se efectúa en las costas del Mar Báltico esta semana y eclipsando las batallas económicas que, por lo general, son el tema dominante cuando se reúnen las 20 economías más importantes del mundo.

Los hombres al frente de la tensión política por la guerra civil en Siria estarán en el mismo salón este jueves y viernes en San Petersburgo: los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama; de Rusia, Vladimir Putin; de Francia; Francois Hollande, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y el príncipe saudí Saun Al Faisal al Saud, entre otros.

Los pobres y desempleados del mundo recibirán poca atención en esta cumbre.

He aquí un vistazo de lo que se espera en la cumbre del G20 de este año, un grupo que de 20 naciones que representan dos terceras partes de la población del mundo y 85% de la economía mundial.

-Siria: Aunque es probable que no caigan bombas contra el régimen sirio durante esta cumbre, los presidentes de Estados Unidos y Francia están alistando posibles ataques militares, pero ambos están esperando la decisión del Congreso estadounidense. En tanto, Obama y Hollande seguramente serán presionados por los que se oponen a la intervención. Ban presionará por una solución diplomática, mientras que Rusia y China se resisten a cualquier intervención.

-Estados Unidos y Rusia: Incluso sin Siria, Obama y Putin tienen muchas diferencias. El estadounidense desdeñó al líder ruso cuando canceló una reunión en persona donde hablarían de la falta de avances en otros temas, como la protección concedida a Edward Snowden, el ex analista de inteligencia que reveló la existencia de programas secretos de espionaje. Washington también reprueba las detenciones de opositores políticos y una nueva ley contra la "propaganda'' gay.

-Cobrar impuestos a multinacionales: El objetivo de algunos líderes en esta cumbre es que Google y otras empresas transnacionales paguen más impuestos y dejen de aprovechar los huecos y paraísos fiscales. Y aunque esto es loable para la opinión pública, es complejo en la práctica y la política porque requeriría seguir el rastro a compañías bien conectadas y registradas en Delaware o las Islas Vírgenes, por ejemplo.

-Hartos de la Fed: Las economías en desarrollo cuyo vigoroso crecimiento ayudó al mundo a sobrevivir al colapso de los mercados hace cinco años ahora empiezan a flaquear, y lo atribuyen a la expectativa sobre posibles cambios que haga la Reserva Federal a sus políticas de estímulo económico. Rusia y Brasil podrían pedir que Estados Unidos coordine con otros gobiernos cuándo cambiar la política financiera.

-Presión olímpica: En cinco meses serán las Olimpiadas de Invierno en Sochi, Rusia, y la cumbre del G20 es el lugar idóneo para que otros líderes presionen a Putin para que abra su país a las críticas, la oposición y el debate público.