"El mundo necesita una normativa global para una gobernanza global, de la misma manera que se pide respetar las instituciones del Consejo de Seguridad en Naciones Unidas".

Y continuó: "Pedimos una normativa y el respeto a la soberanía de los países, fundamentalmente de los que quieren cumplir", afirmó la mandataria en alusión a los fondos buitre.

Cristina dedicó varios tramos de su discurso a la lucha que mantiene la Argentina contra los fondos buitre, producto del default y advirtió que "puede ser la historia de otro país en muy poco tiempo".

"Somos víctimas seriales de las reglas no escritas, de parte de lobbistas y de las calificadoras, del (sistema de los) derivados financieros, que siguen especulando como los buitres sobre los países que caen en default, y compran bonos a escaso precio y pretenden cobrar sumas millonarias", señaló.

"Esta es la historia de la Argentina pero puede ser la historia de cualquier otro país en muy poco tiempo", advirtió la Presidenta.

En este sentido, agradeció a Francia, y a la ex número dos del FMI, Anne Krueger, por haber apoyado al país con un Amicus ante la Justicia de Estados Unidos, al haber advertido el impacto sistémico global si prevalece el fallo adverso contra la Argentina que se encuentra en proceso de apelación ante la Corte Suprema de ese país.

Cristina también le dedicó unas palabras al ex secretario del Tesoro de George W.Bush, Paul O` Neill, "cuando decidieron soltarle la mano a la Argentina en el 2001 -(se suspendieron los desembolsos del FMI), y dijo que los plomeros americanos no tenían por qué pagar la fiesta de los argentinos".

"Yo digo hoy que los millones de argentinos que recuperaron el trabajo, los científicos que retornaron al país, tampoco tienen que pagar la fiesta de lobbistas, que ponen plata en las campañas, con poder suficiente para lograr hacer tambalear el sistema financiero internacional", sostuvo.

Asimismo, la Presidenta se refirió a la gran aceptación que alcanzó la oferta Argentina, con el 93% de los acreedores en las reestructuraciones de deuda de 2005 y 2010, y que, sin embargo, no alcanza para ponerle punto final al problema.

Recordó que, es una diferencia con las empresas, que tienen un sistema de quiebra definido, tanto en la Argentina como en Estados Unidos, que "logran con mayorías de 66% forzar a las minoría" a someterse a dichos acuerdos.

Remarcó que en Estados Unidos, "cuando una Municipalidad quiebra -también requiere de un acuerdo del 66% de mayoría-, si un juez determina que es necesaria la sustentabilidad", puede ser menor el requerimiento de mayoría del 66%.

"Argentina ha pagado en término y rigurosamente cada unos de los vencimientos de su deuda", dijo en otro tramo del discurso, donde definió al país como "pagador serial" durante la última década.

Recordó que en 2008, los fondos buitre -"como yo digo esta es una asamblea de la ONU entre buitres de la deuda y halcones de la guerra, es peor que los pájaros de Hitchcock -se interrumpió- compraron bonos que hoy pretenden cobrar por afuera del acuerdo de la mayoría, la totalidad, valor del bono, sin quita y sin plazos".

"En estos benditos mercados autoregulados", que logran cobrar sentencias con ganancias de 1300% "¿dónde vamos a encontrar empresarios que se dediquen a generar empleos e innovar, cuando alguien compra por 40 millones de dólares y luego consigue una sentencia judicial de 1.700 millones de dólares?", le preguntó la Presidenta al auditorio y al Secretario General de Naciones Unidas.

Entonces Cristina subrayó "la necesidad de una regulación global del mercado, para la gobernanza global".

En su discurso del año pasado, la Presidenta mencionó tangencialmente el tema de los fondos buitre y se dedicó a insistir sobre la necesidad de ponerle freno a las políticas de ajuste, ante la situación de crisis de deuda que tenían países como Grecia.

Recordó al experiencia argentina y la frase de Néstor Kirchner, utilizada en el primer discurso en Naciones Unidas, en 2003: "Los muertos no pagan las deudas", aludiendo a que la Argentina logró reponerse de las crisis, crecer, y lograr con los acreedores un acuerdo sustentable que le permitió pagar y a la vez promover el crecimiento con inclusión, idea que retomó en el discurso de hoy.

Apenas unos días después de haber hablado en la asamblea de la ONU del año pasado, el 2 de octubre del 2012, se conoció que la Fragata Libertad había sido embargada, lo que captó la atención internacional y regional, y el Gobierno argentino planteó el caso ante Naciones Unidas, a través del canciller Héctor Timerman.

La disputa, que resultó favorable a la Argentina, se resolvió ante los Tribunales de Hamburgo. "Con la Soberanía del país no se quedará ningún fondo buitre", remarcaba la Presidenta.

La disputa de la Argentina con los fondos buitre comenzó a preocupar a la comunidad internacional el 27 de octubre del 2012, cuando la Cámara de Apelaciones de Nueva York confirmó un fallo del Juez Thomas Griesa, que pretendía obligar a la Argentina a pagarle a los fondos buitre el 100% del valor nominal de los bonos en default al tiempo que impuso condiciones que terminaban bloqueando los pagos a los acreedores de los canjes (2005 y 2010).

No tardó mucho tiempo el Financial Times en denominarlo "el juicio del siglo", y economistas como Krueger, Noriel Roubini, y Joseph Stiglitz salieron a criticar el fallo por el temor a un impacto sistémico y al boicot de los sistemas de reestructuraciones de deuda vigentes.

Naciones Unidas también se pronunció en contra del accionar de los fondos buitre en diciembre de 2012, y este año promovió debates sobre la amenaza global que representan, a raíz del caso argentino.