Zagreb. El mecanismo de crisis de la Unión Europea de 750.000 millones de euros debe ser tan poco atractivo que ningún país recurra a él en forma voluntaria, dijo el sábado el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE, Olli Rehn.

El paquete redujo el rendimiento de los bonos europeos desde sus niveles récord y los inversores son escépticos al acuerdo porque implementará recortes de gastos que podrían perjudicar el crecimiento y no resuelve los problemas de excesos de préstamos de Estados miembro de la zona euro.

Rehn dijo que era importante que el mercado considere el acuerdo como una señal de que la UE defendería la zona euro, y el bloque debe estar listo para un escenario del peor de los casos.

"Pero por supuesto está la cuestión del riesgo moral", dijo Rehn en la reunión anual del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo.

"Este mecanismo debe hacerse tan poco atractivo que ningún líder de algún país (de la UE) se vea tentado voluntariamente a recurrir a este sistema. Pregunten (al primer ministro griego) George Papandreou si desea recurrir voluntariamente a este tipo de sistema en el próximo término", sostuvo.

Rehn dijo que Estados de la Unión Europea con algún espacio en sus cuentas fiscales no deben acelerar alguna consolidación de su déficit del sector público, a fin de evitar empujar al bloque de 27 miembros hacia una la contracción.

"Los países sin o con poco espacio fiscal deben intensificar y acelerar la consolidación fiscal y adelantar medidas concretas", dijo Rehn.

"En tanto, países con algún espacio fiscal no deben acelerar su consolidación porque queremos asegurar que no estamos enfrentando la contracción en Europa sino manteniendo condiciones suficientes para el crecimiento", señaló.

Rehn dijo que las nuevas medidas para apuntalar la estabilidad de la zona euro deben ir más allá de la vigilancia presupuestaria y considerar con mayor profundidad la situación macroeconómica de los Estados de la zona euro.

También dijo que Europa necesita una estrategia de salida de las medidas anticrisis que tengan en cuenta las diferentes circunstancias de los Estados miembros.