La Unidad de Gestión de Deuda (UGD) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) estima que para 2023 las necesidades de financiamiento del gobierno central serán de unos US$ 4.094 millones.

Esa cifra incluye US$ 1.832 millones en amortizaciones de bonos y préstamos con organismos multilaterales, pago de intereses por US$ 1.712 millones, y déficit primario de US$ 190 millones, de acuerdo con el último reporte de deuda soberana.

Hay aproximadamente US$ 3.670 millones que tendrán como fuente la colocación de bonos internacionales y en el mercado doméstico (se publicó calendario del primer semestre). Las otras fuentes de financiamiento será el desembolso de créditos de organismos internacionales por US$ 350 millones y otros (US$ 74 millones). La emisión neta de bonos (esto es, deduciendo las amortizaciones de títulos) se proyecta en unos US$ 1.828 millones.

El último antecedente de Uruguay en los mercados de deuda internacional se remonta a octubre del año pasado.

En esa oportunidad el país colocó exitosamente el primer Bono Indexado a Indicadores de Cambio Climático (BIICC) denominado en dólares con vencimiento en 2034, y cuya tasa de interés está vinculada al cumplimiento del logro de objetivos de desempeño ambiental.

En noviembre pasado, el director de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) Hernán Kamil dijo que se prevé salir "por lo menos una vez al año al mercado exterior con la emisión de algún bono global y luego "respaldarse" en la base inversora doméstica, que fue muy importante para Uruguay durante la pandemia.

Al cierre del tercer trimestre de 2022 los activos líquidos del gobierno eran de US$ 1.570 millones y las líneas de crédito con organismos multilaterales (Banco Interamericano de Desarrollo, Corporación Andina de Fomento y Fondo Latinoamericano de Reservas) sumaban US$ 1.515 millones.

Es probable que las cifras para 2023 tengan algún ajuste en las próximas semanas cuando se publique el primer reporte de deuda de este año. Para el año 2023, el Ministerio de Economía proyecta un déficit fiscal equivalente a 2,6% del PIB.

La deuda uruguaya cuenta con nota de grado inversor por parte de las cinco calificadoras de riesgo.

La agencia R&I la coloca dos escalones por encima del mínimo (BBB+) con perspectiva estable, mientras que Standard & Poor´s (BBB), Moodys (Baa2) y DBRS (BBB) la ubican un escalón por encima del mínimo con perspectiva estable.

En tanto, Fitch Ratings (BBB-) la ubica en el mínimo, con el agregado que está última mejoró su perspectiva de negativa a estable en junio de 2022